“El viaje profano” de Ricardo Forster
En “El viaje profano” hay un ensayo literario pero también filosófico donde se habla del viaje no entendido en el sentido material sino mas bien en el espiritual y que tiene su origen en la modernidad. Se trata de un viaje alejado de la realidad material y del presente, en búsqueda de lo nuevo, de lo desconocido. “El viajero profano es aquel que no se detiene ante las prohibiciones, que siente el deseo de lo nuevo allí donde lo establecido intenta cerrarle el camino. Un viaje iniciatico y de descubrimiento, un ejercicio de la transgresion que lleva al viandante hacia zonas inesperadas.” Desde sus diversas formas, solitario, utopico, melancolico y transgresor, el itinerario profano es el itinerario del hombre moderno y representa el conflicto entre el deseo de lo infinito y los limites de la finitud humana. El movimiento que mejor da cuenta de este tipo de viaje es el romanticismo, que “desplego, entre el sujeto y el mundo, la potencia demiúrgica de la imaginación, ensancho los limites de lo posible y logro que las formas fantasmagoricas del sueño encontrasen un lugar en los lenguajes sociales, intelectuales y politicos. […] El viaje romantico traza un recorrido que nuestra sensibilidad contemporanea no alcanza a comprender; un recorrido soñador, una consciencia abrasada por la urgencia de penetrar en los secretos del mundo, una intensa red de invencion, de peregrinación hacia lo verdadero.”
El romanticismo atraviesa los limites de la facultad logica reemplazandola por la facultad imaginativa, a traves de la cual inicia un viaje hacia la interioridad del Yo en búsqueda de otros lugares posibles, de otras realidades. Esto sucede porque, cuando la revolucion francesa fracasa, tambien fracasa la razon iluminista, que paso de ser critica a instrumental: es el fracaso del hombre dentro de los acontecimientos historicos lo que impulsa al poeta romantico a iniciar un recorrido espiritual que fue alejandose progresivamente de lo real, pero que permitio a los hombres soñar con otros mundos e imaginar que el paraíso terrenal era posible.
Forster señala que en la epoca actual nosotros tambien hemos hecho lo contrsapuesto al itinerario romantico; nos hemos alejado de toda accion sin renuncia para terminar en una resignacion destemplada. La figura del intelectual antes garantizaba una sensibilidad critica, pero después fue perdiendo esa capacidad y ahora no es mas que “un mero relator sin sueños ni utopias.” La solucion entonces parece ser el viaje romantico como un regreso al origen,este es el modelo de todo viaje: el rescate y la valoración del pasado, de la memoria. Porque el pasado representa:
-“Esa potencia que se vuelve metáfora y ficcion, aventura y descubrimiento.
-Es nuestra verdadera patria, de alli partimos y hacia alli volvemos en el ocaso de nuestras vidas.
-Nos hace personas, el presente nos lanza a la indiferenciacion.
-No opera solo como nostalgia o como bloqueo emocional de un presente devastador, sino que irrumpe con la fuerza de la critica, da cuenta de un profundo malestar que puede permitirnos recobrar la independencia espiritual frente a una epoca que devora todo gesto de distancia critica y de cuestionamiento radical.”
No se trata de oponer romanticismo y razon, sino de hablar de razon romantica como un viaje que hace el recorrido opuesto al de la razon ilumunista ya que, a diferencia de esta, no busca convertirse en dominadora de la naturaleza. En vez de eso, la razon romantica viaja sin certezas ni objetivos prefijados y representa un conocimiento no instrumental. Es la valoración del pasado y de la historia el gran aporte romantico y es algo que debemos tener siempre presente, porque si dejamos de tener en cuenta el pasado como nuestro punto de partida hacemos de el tan solo “piezas de museo.” Esto es lo que sucede en la actualidad, por eso Forster sentencia: “nuestra epoca ha dejado de viajar.”
“Esos viajes hacia el pasado en busca de un origen perdido alimentaron, durante siglos, a una humanidad necesitada de transformar las miserias del presente; formaron parte esencial de la arquitectura utopica y de los movimientos sociales que conmovieron a una historia que parece haber quedado a nuestras espaldas.” El futuro del intelectual estaria condenado al autoencierro de el y su memoria de modo que solo se dedicaria a escribir ensayos que busacaran producir un efecto estético en el lector pero que no intentaran dar cuenta de una postura critica de lo real desde el estadio de la etica. Hay una necesidad de que se vuelva a expresar en la escritura el malestar ante la cultura y la sociedad contemporaneas; la propuesta de forster ante esto es “volver al sentido abierto y desprovisto de cetezas del viaje moderno.” “Viaje profano que todavía espera a que la dura corteza de la realidad revele la presencia indispensable de esos otros mundos imaginarios que le otorguen al pensamiento y a la escritura otra oportunidad.”
El objetivo de este autor en este ensayo es hacer una critica del tiempo presente con respecto al pasado: lo que antes habia de valioso para el progreso de la humanida ahora se ve menospreciado en una epoca que, por subestimar el pasado como su punto de partida ya no realiza el viaje más importante de todos, a saber, el itinerario espiritual de la capacidad critico reflexiva. Ricardo Forster (1957) es doctor en filosofia por la universidad nacional de Córdoba. Ha cursado estudios de Historia y Filosofia en la universidad autónoma de México, en la universidad del salvador (Argentina) y en FLASCO. Es profesor titular de grado y posgrado de numerosas universidades nacionales e internacionales: UBA, universidad nacional del gral. San Martin, universidad nacional de Rosario, universidad de Princeton (EE.UU.), Instituto Tecnologico de Monterrey, etc. Entre sus ensayos se encuentran W. Benjamín-Th. Adorno, el ensayo como filosofia (Ediciones Nueva Vision, 1991), Itinerarios de la modernidad (Eudeba, 1996), El exilio de la palabra (Eudeba, 1999), Walter Benjamín y el problema del mal (Altamira, 2001). Su texto “El viaje profano” pertenece a la segunda edicion de Pensamiento de los confines, una revista de ensayos que aborda los campos de la literatura, la cultura, la estetica, la teoria critica y la filosofia. Es editada por Fondo de Cultura Economica Argentina y se publica semestralmente desde 1995 con su formato alargado. El gripo fundador de esta revista y que compone su comité de direccion esta integrado por Nicolas Casullo, Alejandro Kaufman, Matias Bruera, Greglorio Kaminsky y Ricardo Forster quienes, ademas de ensayistas, escritores, novelistas, polemistas y bohemios, son docentes e investigadores universitarios.
Cristina Chinchi García
26 de diciembre de 2007
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Trazando el mapa de “El viandante en el mapa”
Italo Calvino nació en Santiago de las Vegas (Cuba), en 1923. Era hijo del botánico y agrónomo Mario Calvino y la profesora de botánica Evelina Marnelli, que regresaron a Italia dos años después de que Italo naciera. El escritor estudió de agronomía en la Universidad de Turín. En tiempos de la Segunda Guerra Mundial formó parte de los de la Resistencia Italiana y se unió al Partido Comunista Italiano el año 1944, opción política que terminará abandonando en 1957. Cuando culmina la guerra, Calvino abandonó la agronomía para estudiar literatura en la misma Universidad de Turín, graduándose en 1947 con una tesis sobre el escritor Joseph Conrad. Escribió textos tanto realistas como fantásticos, desarrollados desde una postura irónica. Sus obras mas famosas fueron "El sendero de los nidos de araña" (1946), su primera novela, y la trilogía "Nuestros antepasados", comprendida por los siguientes títulos: "El vizconde demediado" (19529, "El barón rampante" (1957) y "El caballero inexistente" (1959). Murió en 1985 en Siena a los 61 años.
Su texto “El viandante en el mapa” pertenece a un grupo de textos escritos por el autor que se publicaron en un libro bajo el nombre de “Colección de arena”, en 1998. Los artículos de dicho libro son descripciones que Calvino hace desde una postura de observador, de “turista de la cultura” (1), sobre “objetos capaces de estimular una reflexión” (1). Para ello, el escritor italiano recorrió museos, excavaciones arqueológicas, jardines zen en Kioto entre otros lugares. Los textos del libro se agrupan en cuatro partes: “Exposiciones-exploraciones”, sobre todo, descripciones de objetos; “El rayo de la mirada” y “Exploración de lo fantástico”, que tratan de obras de arte o de imágenes que han llamado su atención; y «La forma del tiempo», que describe cosas vistas en países lejanos y exóticos.
“El viandante en el mapa”, el texto en cuestión, trata de los mapas. Comienza con una definición de un mapa geográfico, y es la representación de “(…) la superficie del suelo como vista por un ojo extraterrestre” (2). Una imagen lineal, relacionada al viaje, donde el mundo es plasmado con representaciones a escala. También habla en su texto de la cercanía que algunos antiguos mapas tienen con la pintura de paisajes; el decir, el arte. Calvino cita el caso de un rollo japonés del siglo XVIII. “Es un pasaje simple agradable de ver, sin figuras humanas, aunque lleno de vida concreta [que] (…) invita a identificarse con el viajero invisible (…)”. (2) Aquí, alude a la idea de un recorrido, y menciona la satisfacción que produce hacer un viaje tanto en la vida como en la literatura. Hace así una conexión con la narración. El escritor dice “El mapa geográfico, en suma, aunque estático presupone una idea de narrativa, es concebido en función de un itinerario, es Odisea” (2). Esto me hace pensar que el mapa es como el sitio de la narración; no solo un mapa geográfico, sino también un mapa de la narración misma.
Calvino explica que desde sus orígenes, la cartografía tiene la necesidad de abarcar en una imagen tanto la dimensión del espacio como la del tiempo. Con esto se refiere a un tiempo como historia del pasado, y a un tiempo futuro. Menciona por ejemplo, los mapas de los aztecas llenos de representaciones histórico-narrativas; donde aparece la idea de una historia, de algo que se cuenta. Y a su vez, la proyección en los mapas que se muestran los obstáculos que a los que el viajero va a tener que enfrentarse en su viaje.
Luego cita una exposición: “Mapas y figuras de la tierra”, en el centro Pompidou de París. Aquí él habla de la relación entre la cartografía, los mapas de la tierra, y los mapas del cielo. Habla de cómo están relacionados, o más bien de cómo fue necesario el uno para el otro, para que el estudio de ambos evolucionara. “La redondez de la tierra y la cuadratura de las coordenadas se evidenciaron como proyecciones del esquema del cosmos en nuestro microcosmos” (2). Se remonta a la época del Rey Sol, quien hizo que se le construyera un globo terráqueo y otro del firmamento para él. Este globo terráqueo era constantemente cambiado, a medida que se descubrían nuevos lugares en el mundo real. Nuevamente, hay una relación con le tiempo pasado y el futuro, y una narración. “(…) solo con el progreso de las exploraciones lo inexplorado adquiere derecho de ciudadanía en el mapa. Antes lo que no se veía no existía.” (2). Además, el descubrimiento de nuevas tierras disminuye cada vez la importancia de aquellas zonas ya conocidas, antes únicas. El imperio romano solía ser para ellos la totalidad del mundo. “La moral que se deduce de la historia de la cartografía consiste siempre en reducir las ambiciones humanas.” (2).
El autor también comenta acerca del paralelismo que se da entre el conocimiento que demanda la cartografía de lo inexplorado, con el conocimiento del propio hábitat. Esto significa que “Entre la cartografía que mira hacia afuera y la cartografía que se
concentra en el terreno familiar, hay una relación constante.” (2). Por ultimo, Calvino hace una conexión entre la cartografía y la “propia geografía interior”. Esta vez, no tiene que ver con el hábitat al que pertenecemos y nos es familiar; sino con una introspección, una lectura de nuestro interior. Esto lo relaciona a su vez con la psicología, con el “Mapa sentimental” de Mlle, de Scudéry. Él asemeja los sentimientos (por ejemplo, la indiferencia) con objetos de la realidad que aparecerían en un mapa (por ejemplo, un lago). Y finalmente esto deriva en el psicoanálisis: “Esta idea topográfica y extensiva de la psicología, que indica relaciones de distancia y perspectivas entre las pasiones proyectadas sobre una extensión uniforme, cederá el lugar con Freud a una idea geológica y vertical de psicología de lo profundo, hecha de estratos superpuestos.” (2).
Con respecto a la forma en que esta escrito el texto, el autor lo hace de forma particular. Las primeras oraciones de cada párrafo suelen ser la idea central del mismo que luego explica con ejemplos y se explaya en ellos. Es una forma de escribir que, a mi parecer, tiene el atributo de ser clara y de dejar las ideas centrales bien establecidas. Además, los párrafos sieguen una línea; los temas se suceden con coherencia y hay una relación con el anterior y el posterior. Esto sin embargo, se ve mas claro en una segunda lectura del texto.
http://www.alohacriticon.com/viajeliterario/article34.html Biografía.
http://www.siruela.com/catalogo/catalogo.php3?ficha=456 (1), Ediciones Siruela.
(2) “El viandante en el mapa”, Colección de arena, Italo Calvino, 1998.
Amparo López
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Pensamientos de viaje.
Walter Benjamin nación en 1892 en de Berlín, Alemania. De origen judío, tras la subida del nazismo al poder huyó a Francia donde escribe sus principales obras. Sin embargo, al invadir los nazis Francia, intentó huir a Estados Unidos a través de la frontera española, pero el gobierno de Franco le nego el paso de los refugiados hacia Lisboa. Estando en Port Bou, Benjamín, decidió quitarse la vida el 25 de septiembre de 1940. Estudió filosofía en Berlín y Turingia y se hizo ensayista y crítico literario. Fue teórico marxista y filósofo estético alemán. Fue allegado a la Escuela de Francfort, pero no miembro ya que ésta rechazo su tesis doctoral, un estudio del drama barroco alemán titulado “El origen de la tragedia alemana” (1928).
Una de sus obras es “Cuadros de un pensamiento”, publicado en Buenos Aires en 1992 por la editorial Imago Mundi. En el cuadernillo aparecen tres distintos textos que conforman dicha obra. El primero, “Omelette de moras”, es una pequeña historia. Cuenta un encuentro entre un rey y su cocinero. El Señor le pidió al otro que cocine un omelette de moras que tuviera el mismo sabor que había tenido uno que él había comido de joven. Entonces se encontraba perdido y con hambre luego de haber escapado con su padre de una guerra. En el bosque encontraron a una anciana que los invitó a su casa y les hizo omelette de moras. La condición del rey fue que el omelett que su servidor debía hacer, tenia que tener el mismo sabor, que lo reconfortara de la misma forma. Si lo lograba, el cocinero se casaría con la hija de su señor. Si no, sería ejecutado. El cocinero, luego de oír la petición, le pidió al rey que lo matase ya que sería incapaz de cocinar un omelette que hiciera sentirlo de la misma forma: “¿cómo habría de condimentarlo con todo aquello que saboreaste aquella vez?”(1). Finalmente, el rey le perdonó la vida. El relato me pareció ingenioso. Pude también relacionarlo con los viajes; con un cambio en la perspectiva de todos los sentidos por estar en una situación diferente a la habitual. Como en el caso del rey cuando joven, ese omelette resulto único debido a la citación extremadamente inusual en la que se encontraba.
El segundo texto se llama “Las novelas policiales en los viajes”. Este texto me resulto bastante interesante. Aquí habla de los viajes en tren y el mundo que se crea en torno a ellos. Habla de dioses del ferrocarril; el dios de la caldera “(…) que arde a través de la noche, de las náyades de humo que se mueven encima del tren”; del demonio de lo sacudones, “el señor de todas las canciones de cuna.”(2) Habla de la “(…) sucesión de pruebas míticas y peligros que se presenta(n) al espíritu de época en forma de “viajes de ferrocarril” (2). Ingeniosamente, Benjamín crea toda una mitología en torno a un simple viaje en tren. También alude a los límites espacio-temporales que se dan en situaciones como estas. A las llegadas tarde, que significan la perdida del tren, a la soledad del compartimiento y el terror a lo desconocido al que uno se enfrenta al llegar a un andén desconocido. Se plantea un paralelismo entre el viaje y un cuento, una pesadilla. Propone sin embrago, una solución a estos miedos que aquejan al viajante y consiste en “(…) anestesiar un miedo mediante otro.” (2) Con estos nuevos miedos, se refiere a los que produce una novela policial. Concentrándose en un libro que a su vez produce nuevas tensiones, o como dice Benjamín, “(…) pesadillas ociosas, de cierto modo vírgenes” (2), el viajero puede contrarrestar las pesadillas arcaicas del viaje. También propone historias más amenas como Sherlock Holmes, que son absorbentes y hacen del viaje un trámite menos tedioso. Luego, da un último giro donde habla de lo que el viaje brinda a la lectura. Acierta al decir que la lectura en los viajes suele ser más dedicada. Es decir, “¿en qué circunstancias está mas compenetrado en la lectura y puede sentir su existencia mezclada tan fuertemente con la del héroe?” (2). Todo el entorno, los sonidos, los movimientos, las situaciones que se dan en un viaje en tren aportan a crear un ambiente propicio para la lectura.
Finalmente, hay un pequeño texto bajo el título de “Mar del Norte”. Es un texto extraño, que comienza con un paralelismo entre el tiempo y el hogar. Benjamín dice “El tiempo, en el que también vive quién no tiene hogar’ se vuelve un palacio para el viajero que no dejó ninguno al partir.” (3) El tiempo se vuelve un hogar para el viajero. Hace luego una poética descripción de una ciudad. Parece ser una ciudad sumamente poblada, bella y arreglada, con familias burguesas que cuidan mucho del aspecto de sus moradas. Por ciertas palabras que el escritor elige me hace pensar en una ciudad vacacional donde loas familias emigran para descansar frente al mar.
Biografía:
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/benjamin.htm
http://www.zonalibre.org/blog/vengando/archives/067202.html
“Omelette de moras”, Cuadros de un pensamiento, Benjamín, Bs. As. Imago Mundi, 1992.
“Las novelas policiales en los viajes”, Cuadros de un pensamiento, Benjamín, Bs. As. Imago Mundi, 1992.
“Mar del Norte”, Cuadros de un pensamiento, Benjamín, Bs. As. Imago Mundi, 1992.
Amparo López
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10 de diciembre de 2007
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Miles Harvey y “La isla de los mapas perdidos”
Miles Harvey es periodista graduado con honores en la Universidad de Illinois en 1984 y entre varias actividades, trabajó en United Press International y luego de un master en letras se lanzó a la escritura y presentó en 2001 “La isla de los mapas perdidos”. Este libro lleno de relatos cuenta con decenas de historias relacionadas con la cartografía, los viajes y el apasionante mundo de la investigación. Harvey incluyó en su obra crónicas de crímenes, investigaciones relacionadas con importantes y legendarios mapas y como detalle exclusivo, parte de su vida. Y es que el autor, que se define como un admirador de la cartografía desde siempre1, nos presenta un trabajo embebido en la “cronología” de los mapas, de las grabaciones cartográficas y de las cotidianidades de su propia vida.
En el cuadernillo que la cátedra nos presenta, encontramos dos de los textos incluidos en “La isla de los mapas perdidos” de Harvey: “Aguas desconocidas” y “Cómo hacer un mapa, cómo llevarse un mapa”.
En “Aguas desconocidas”, el relato de Harvey toma como excusa dos documentos que conserva como datos periodísticos2. A través de estos recortes, comenzamos a conocer una breve historia de los mapas siempre de la mano de la propia experiencia del autor. También este capítulo conlleva una breve reseña acerca del surgimiento de los planos, los primeros usos y el monopolio del comercio marítimo disputado en ese entonces por Portugal y Holanda. Queda de más decir que los mapas en ese entonces hacían de fuertes armas y de importantes herramientas para la dominación política y la expansión del poder.
(nota al pie) La segunda anécdota que se desprende en este apartado es acerca de una noticia de 1995 y trata acerca de los delicados robos de importantes mapas de la mano de un afamado personaje en esos tiempos, comparable con Al Capone (pero en un sentido más restringido), Gilbert Bland. Harvey despliega sus dotes periodísticos para armar así el perfil del ladrón de mapas. Evidentemente, la investigación se va transformando en una aventura, y muta de lo intelectual a lo fantástico.
El otro capítulo del cuadernillo, “Cómo hacer un mapa, cómo llevar un mapa” (Capitulo 5) tiene un objeto muy claro: acercar la aventura de los mapas al lector. Es decir, mediante una elaboración técnica, Miles Harvey intenta acortar distancias entre el lector y su pasión y desenfrenado interés por los mapas, y lo hace de un especial modo: proceso y armado del mapa y una breve historia de elementos y herramientas para ubicarse en el tiempo. ¡Está todo dicho! Desde la importancia del uso táctico de los mapas hasta la fabricación en sí, la ejecución de la tinta, el trabajo a mano, el coloreado y la consecuente elaboración de enciclopedias. Una vez conocido todo esto, sólo queda saber como llevarse los mapas y es aquí cuando vuelven las aventuras de Gilbert Bland, las peculiares andanzas en las grandes bibliotecas, la sensación de adrenalina en la apropiación3 y lo simbólico que tiene robar herramientas plasmadas por medio de dibujos y otras técnicas de impresión y así corromper las fronteras de la ética social.4
(nota al pie) Quiero decir con todo esto que nos encontramos con dos historias de exploración y atracción hacia lo desconocido, con una detallada narración de actos delictivos y tecnicismos relacionados con los mapas... y casualmente le comentaba a un compañero de otra materia acerca de estos textos de Harvey y argumentaba que es una pena que sólo podamos recrear dos de los capítulos de “La isla de los mapas perdidos”, ya que sin duda, es un trabajo periodístico pero ante todo es un viaje. Viaje lleno de recorridos y de caminos diferentes, con experiencias distintas que enriquecen al lector de una manera especial: brindar lo reconfortante de una historia de una manera sencilla que deja una enseñanza y sobre todo, la sensación de aventura en cada capítulo.
Algunos otros datos de “La isla de los mapas perdidos” de Miles Harvey.
Editorial Debate, primera edición 2001.
Paginas 288
Traductor: Fabián Chueca Crespo
Daniel Francisco
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