<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371</id><updated>2012-01-27T14:35:47.624-03:00</updated><category term='Notas de lectura 2 (2do cuadernillo)'/><category term='Narración 2 (Relato final)'/><category term='Tren Blanco'/><category term='Argumentación'/><category term='Crónica en &quot;Pizurno&quot;'/><category term='Descripción extrañada'/><category term='Narración 1 (trabajo de campo)'/><category term='Ensayo'/><category term='Espigadores...'/><category term='Primera consigna de cine'/><category term='Corazón de las tinieblas'/><category term='Notas de lectura 1 (1er cuadernillo)'/><category term='Relación perfil de lectura - libro'/><category term='Apocalypse Now'/><title type='text'>Taller I Comisión 54</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>49</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-7287315766746483456</id><published>2007-12-31T14:20:00.000-02:00</published><updated>2007-12-31T14:22:39.307-02:00</updated><title type='text'>Final</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Para quienes llegan a este espacio como "visitantes" les decimos que aquí se reúnen textos producidos durante el año 2007 por integrantes de la comisión 54 del Taller de Expresión Escrita, materia de la Carrera de Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Sociales, UBA.&lt;br /&gt;Como coordinadora de ese grupo, quiero agradecer a todos los que participaron con sus escrituras y lecturas en este blog, especialmente a Daniel Francisco, quien recibió con entusiasmo mi propuesta, se ocupó de resolver con diligencia y sumo cuidado las cuestiones técnicas y sostuvo hasta hoy la convocatoria a cada uno de sus compañeros para enviar textos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es mi deseo que este movimiento de comunicación a través de la palabra escrita se proyecte entre ustedes, entre nosotros, con otros; en fin, que deje huella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias por el año compartido y feliz 2008 para cada uno&lt;br /&gt;Profesora Claudia Risé&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-7287315766746483456?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/7287315766746483456/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=7287315766746483456&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/7287315766746483456'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/7287315766746483456'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/final.html' title='Final'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-876157338299904175</id><published>2007-12-26T22:50:00.000-03:00</published><updated>2007-12-26T22:56:35.884-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ensayo'/><title type='text'>47</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Ensayo sobre la problemática social de la pobreza: un infierno arbitrario&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Borges, en su ensayo “La duración del infierno”, discute con los conocimientos teológicos cuando niega que el “lugar  de castigo para los malos” sea eterno pues dice que  la inmortalidad es una bendición de Dios y está reservada para los que la merezcan (es decir, quienes hayan  vivido de acuerdo a las leyes divinas).No voy a cuestionar ni a la religión ni a Borges, pero es necesario dejar en claro que existen en la tierra varios ejemplos cotidianos de lo que constituye un infierno arbitrario, no merecido y de una continuidad insoportable para la humanidad: me refiero a la problemática social de la pobreza, la indigencia y sus consecuencias. Cuando lo real se nos manifiesta de manera injusta, diabólica, con esta dificultad imposible de esquivar, se hace necesaria la apelación a lo puramente imaginario de los sueños como medio de escape porque esos momentos de relajación y descanso son un estado ideal que renuevan las esperanzas que nos ayudan a enfrentar la realidad. Me propongo dar cuenta de la oposición  realidad/sueño como un viaje de lo infernal (desagradable) hacia lo puramente  celestial (lo agradable del mundo onírico).&lt;br /&gt;      Ricardo Forster (en su ensayo “El viaje profano”) nos cuenta que el hombre jamás ha dejado de soñar: “el hombre moderno ha sido un viajero, un transgresor de fronteras, un buscador de lugares exóticos que ha tratado siempre de dar un paso más en ese intento por rebasar los límites de su propia finitud.” ¿Cómo es ese viaje? “…viaje utopico hacia la promesa fabulosa de una comarca donde las desigualdades humanas quedarían definitivamente arrojadas de la historia, viaje melancólico hacia los mundos perdidos, recorrido poético hacia la tierra de la infancia en medio de la seriedad adulta que todo lo determina.” Entonces, no es necesario un desplazamiento material; “soñamos con viajar por el espacio cósmico: ¿acaso no está en nosotros? Ignoramos las honduras de nuestro propio espíritu. La senda misteriosa va hacia adentro. En nosotros o en ninguna parte se encuentra la eternidad con sus mundos, lo pasado y lo futuro.” (Novalis, en El entusiasmo y la quietud, antología del romanticismo alemán, edición de Antoni Mari, pp. 147-148) ¿Para qué decidimos emprender este itinerario? “…el romántico viaja para sustraerse de una realidad que lo asfixia y que violenta su sed de infinito, viaja como un modo de descubrir regiones ignotas.”&lt;br /&gt;    Tres ejemplos de la realidad me permiten dar cuenta de la existencia de lo infernal y ofrecen un panorama suficiente como para justificar el viaje imaginario como medio de escape. En Francia, las personas de bajos recursos se convierten en espigadores que para satisfacer sus necesidades alimentarias recogen aquello que los demás no utilizan y desechan; en el campo frutas y verduras que los productores agrícolas no pueden comercializar, en la ciudad mucha de la mercadería que los supermercados tiran. Yo agregaría el ejemplo análogo que tenemos aquí con la gente que concurre al mercado central para recoger las frutas y verduras que se arrojan en los contenedores. En Argentina también tenemos el fenómeno social de los cartoneros, aquel montoncito de gente desocupada que Marx denominaría el ejército industrial de reserva… Hasta hace poco viajaban en un medio de transporte específico llamado el tren blanco, este servicio ya no existe pero ellos continuan con su recorrido de todos los días, llevando una pesada carreta y revolviendo bolsas de basura para conseguir papel, cartón o diario que seguramente podrán cambiar por unos miserables pesos. Sobre estas personas carga el privilegiado status social de ciruja , lo cual implica aguantarse el menosprecio social de unos cuantos envidiosos que no pueden darse el lujo de cartonear.¡Pobres ricos(Y no tanto) que jamas han conocido los placeres de esforzarse mucho para conseguir poco! ¿Debemos pensar que su mayor desgracia es la de vivir en medio de una incomodidad tortuosa que, como la peor madre castradora, no los deja portarse mal? Hay algunos que se desquitan robando y mintiendo, se llaman políticos…&lt;br /&gt;    El último ejemplo es el más contundente de todos, pensemos en todas esas personas que, cada vez que viajamos, encontramos pidiendo monedas en el tren: chicos que vemos sucios y mal alimentados, repartiendo tarjetas a cambio de diez centavos (y sabemos que siempre son explotados por adultos); hombres que aseguran estar enfermos de sida, o que a causa de un accidente han quedado incapacitados para trabajar; mujeres con sus hijos en brazos; ciegos; etc. Espigadores, cartoneros, mendigos, he aquí los protagonistas involuntarios de la pobreza, un itinerario oscuro, lleno de tristezas e infortunio del cual muchas veces no logran salir jamás. Lo desagradable de este problema social nos lleva a buscar en lo imaginario una realidad mejor. Olvidemos por un momento todas las crueldades que la percepción de lo real nos ofrece y adentremonos en las profundidades del sueño, viajemos con los ojos cerrados hacia zonas remotas donde la codicia material, culpable de casi todas nuestras miserias economicas, ya no exista. Sólo así nos libraremos de lo excluyente del mercado y sus reglas.&lt;br /&gt;   Ahora es el momento de enfrentar las posibles objeciones a mi fabulosa proposición, se trata de ideas que anteriormente sostuve, pero que terminaron por desilusionarme. Una de ellas consistía en el regreso al estado de Bienestar (Ideado por Keynes) que aseguraba la justicia social y los derechos de todos los ciudadanos. Parecía lo más adecuado para resolver la indigencia, sin embargo, fue pensado como una solucion provisoria para sacar al capitalismo de la crisis del `30 y la decadencia del Welfare State se debio a que creo una expectativa social creciente que termino por quebrar el pacto social que le habia dado origen: los individuos cada vez demandaban a un estado que se burocratizaba e iba perdiendo autoridad. Otra idea que se me ocurría era la posibilidad de lograr políticos más honestos: Weber propuso que gobernasen personas que vivan para la política (esto es, personas dotadas de sentido de la responsabilidad, pasión y mesura, que no hicieran de la empresa política una fuente duradera de ingresos). Debemos recordar que ya este autor señaló los pecados mortales en este terreno: falta de responsabilidasd y ausencia de objetividad, y la vanidad es lo que más lleva al politico a cometer estos pecados. Parece ser que ninguno de nuestros queridos y honestos politicos (recordemos algunos: Menem, De la Rúa y Felisa Miceli) ha sabido entender a este olvidado autor.¿Se lo recordamos? Weber habló de gente que viva PARA la política, ¡no DE ella!  Lamentablemente, lo único que resultó ser racional e imperecedero es el capitalismo pues históricamente ha atravesado tres crisis, y siempre ha salido triunfante (actualmente se sostiene con una ideología que ha dominado en todo el mundo: el neoliberalismo). Por eso prefiero la utopia del viaje a traves de los sueños  a modo de resistencia contra esta realidad.&lt;br /&gt;    La tercera y ultima de las objeciones que podría refutar mi fantasiosa idea se resume en la siguiente pregunta: ¿y las pesadillas? Debo reconocer que de chica desperté varias veces en medio de la noche, asustad por pesadillas que me persiguieron a lo largo de mi infancia; asi como Borges soñó con el infierno, nosotros también podemos encontrarnos con lo desagradable mientras estamos durmiendo. No olvidemos, sin embargo, lo que dijo Alberto Giordano(en su ensayo “Borges ensayista: avatares de la lectura”): Borges despertó de su infierno soñado para encontrarse con otro; “la prolijidad demoníaca de lo real.” Además, los malos sueños suceden por la influencia de nuestros propios temores y preocupaciones de que algo malo suceda, esto también influye en ese terreno simbólico que constituye lo onírico, terreno sobre el cual no tenemos control.&lt;br /&gt;   Aunque el escape de una realidad que no nos gusta hacia “el país de los celestiales sueños” suene exagerado, infantil o irracional, yo voy a seguir sosteniendo esta posición. Acepto todas las críticas a condición de que aparezca otra solución de nuestra inofensiva y angelical realidad, y que de una vez por todas nos permita vivir a todos de manera justa, digna e igual. Me despido de este ensayo con una reflexión de Ricardo Forster: “regresar al origen, tal vez ese sea el modelo de todo viaje, el verdadero sentido del itinerario romántico; buscar el paraíso más allá de lo dado, de lo conocido, de una realidad endurecida; desplazarse por la imaginación hacia las comarcas perdidas que simbolizan el origen y el punto de llegada.” PEQUEÑA ADVERTENCIA: tenemos capacidad simbólica imaginativa; usémosla, pero no sólo para disfrutar irresponsablemente. Tal vez viajando hacia lo más profundo de nuestros pensamientos y deseos podamos encontrar la inspiración creativa que nos ayude a transformar la realidad; así como muchos de los más respetados intelectuales teóricos lo han intentado, nosotros también podemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cristina Chinchi García&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-876157338299904175?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/876157338299904175/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=876157338299904175&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/876157338299904175'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/876157338299904175'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/47.html' title='47'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-4486563928098051465</id><published>2007-12-26T22:49:00.000-03:00</published><updated>2007-12-26T22:50:30.437-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relación perfil de lectura - libro'/><title type='text'>46</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Libro: Ensayo sobre la ceguera de José Saramago&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Hace no más de dos años me topé con un libro que nunca había leído pero ya conocía. Era de esos títulos a los que por alguna razón les guardaba un respeto especial, lo cual en lugar de generarme atracción me producía un leve rechazo. Quizás la razón era que, por puro prejuicio, me abrumaba. No creo se deba del autor –premio Nobel de literatura-, mucho menos a una falta de interés, pero probablemente se asociaba a lo mucho que por diversos lados había ido escuchado sobre este libro en el último tiempo. Y no pasaba por sentirme “inferior” en algún sentido para leer semejante libro, no. Sólo que a veces siento que necesito cierta preparación mental para meterme en el universo de un libro, y termino relegándolo por un tiempo hasta que un día me parezca que es el momento adecuado para leerlo y sin pensarlo más (como si no hubiese sido suficiente meditación), me entrego.&lt;br /&gt;    En definitiva la mayoría de las veces, y esta no fue la excepción, me pasa lo mismo: no era tan grave como creía, y me doy cuenta de que probablemente sólo me daba fiaca empezar una lectura aparte de la obligatoria por la facultad. Finalmente terminé leyendo un texto que me cautivó de principio a fin, y sé que si fuese una persona más constante en la lectura o si el libro fuese un poco más “de bolsillo”, cuestión de poder llevarlo para leer en el colectivo, lo hubiese terminado en una semana. Pero me llevó mi tiempo, que en definitiva no fue sino sólo lo que se merecía.&lt;br /&gt;    Cuando lo terminé de leer estuve satisfecha de comprobar que mis prejuicios acerca de la reputación del libro no eran sólo prejuicios, realmente era de lo mejor que había leído. Y lo principal fue saber que lo pude decidir yo, o sea que si el libro me hubiese llegado sin yo saber absolutamente nada sobre él, la sentencia hubiese sido la misma. Creo que es de esos textos que no le pasan desapercibidos a nadie. Si bien por un lado la identificación con los personajes no es instantánea -conocemos los detalles de convivencia de las personas, pero no sabemos ni siquiera sus nombres-, uno no puede evitar imaginarse en la situación que el libro plantea: una ceguera repentina, el vínculo social con extraños, la desastrosa calidad de vida, las medidas extremas que se deben tomar. El texto mismo, sin necesidad de hacer situar constantemente al lector en el lugar de los personajes, lo lleva a reflexionar sobre las cosas más básicas de la vida, que generalmente se dan por sentadas. No sólo el valor de aquellas cosas, de lo cotidiano, sino también el sentido que tienen para cada ser en particular y para todos en conjunto y de manera igualitaria.&lt;br /&gt;    A un año de la absolutamente positiva experiencia que tuve al leer Ensayo sobre la Ceguera de Saramago, me encuentro en mi biblioteca con lo que podría considerarse su segunda parte, Ensayo sobre la lucidez. Probablemente pase un tiempo hasta que le pierda el miedo que me genera el título, el autor, el tamaño del libro no apto para colectivos, y el saber que puede no ser tan bueno como el anterior y cambiar el gusto dulce que me deja un buen libro por el amargo de uno inesperadamente no tan bueno. Pero en algún momento me sumergiré en él, y ya sólo por eso, por vencer el miedo, va a valer la pena la experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Paula May&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-4486563928098051465?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/4486563928098051465/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=4486563928098051465&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/4486563928098051465'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/4486563928098051465'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/46.html' title='46'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-9002169212614023244</id><published>2007-12-26T22:47:00.000-03:00</published><updated>2007-12-26T22:49:12.875-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Primera consigna de cine'/><title type='text'>45</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Little Miss Sunshine&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un viaje por el que todos pasamos alguna vez, aunque no necesariamente con el sustento de un viaje físico, son las situaciones familiares que se plantean en la película Little Miss Sunshine. Una trama llena de sutilezas que despiertan sensaciones de todo tipo en el espectador. Extrañeza y empatía, diversión y angustia. Una familia de locos, pensarán algunos, pero ¿quién no se encontró alguna vez en una escena familiar digna de una película de Almodóvar? En esta película, en que los locos y los cuerdos se confunden y entremezclan, el viaje que une a los protagonistas es también un periplo personal de cada uno hasta un estado diferente al que tenían al comienzo.&lt;br /&gt;    Un aspecto que en mi análisis se repite en todas las situaciones por las que atraviesa la película es el tema de las obligaciones; el lugar al que cada personaje, por convención, le toca ocupar en su familia, y de qué forma cada uno elige llenar su lugar. Es el caso de Dwayne, el adolescente que reniega del mundo y prometió no hablar una palabra hasta conseguir entrar a la academia de pilotos. Este personaje, que desde su cómoda y aceptada posición de odio a su familia, aparentemente no necesitaría cumplir ninguna expectativa ni atenerse a necesidades ajenas, tiene su momento débil cuando accede al viaje con su familia por el sueño de su hermana de convertirse en la ganadora de un concurso de belleza infantil. Lo afloja su obligación como hermano mayor de la tan tierna y tan poco culpable de sus angustias, Olive. Su madre, Sheryl, quien esquiva sin culpas sus responsabilidades como ama de casa, pero se hace cargo de su hermano Frank, quien luego de un intento de suicidio, no puede vivir sin una persona que lo vigile.&lt;br /&gt;    Estas son sólo algunas de las obligaciones que existen en esta, y todas las familias. Familias que son unidas por un viaje, pero a la vez confrontadas. Con sus reglas y convicciones absurdas que se imponen para tener algo de qué sostenerse. Con distintas generaciones que no se entienden entre sí. Y en medio del temor, la angustia, los problemas, las peleas y todo lo que generalmente se padece dentro de las familias, aparece la alegría, la ternura, el sol, la pequeña miss sunshine, que en esta película es Olive, gran artífice conciliadora de los viajes de familia Hoover.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Paula May&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-9002169212614023244?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/9002169212614023244/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=9002169212614023244&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/9002169212614023244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/9002169212614023244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/45.html' title='45'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-4185999553100287618</id><published>2007-12-26T22:44:00.000-03:00</published><updated>2007-12-26T22:46:55.750-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ensayo'/><title type='text'>44</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Salir adentro, entrar afuera&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     No suena extraño para nuestra cultura occidental moderna circundar el tema de la velocidad en que vivimos y a la que estamos tan acostumbramos. La necesidad de transitar la vida a un ritmo acelerado, que no incentiva a la reflexión sino que obliga a estar en constante búsqueda del próximo paso, se convirtió en frecuente tema de debate. Se analiza, paradójicamente, la falta de análisis que la modernidad nos permite tener sobre nuestros actos cotidianos. El tiempo que pasa de manera casi imperceptible y las horas del día que no alcanzan. Todas son expresiones que se escuchan con frecuencia en la sociedad en general.&lt;br /&gt;     Aparentemente estamos cada vez más, queriéndolo o no, atrapados en la rutina que el presente nos entrega, lo que, teniendo en cuenta la supervivencia que requieren las condiciones de vida, tiene absoluta sensatez y es para nada reprochable. Haría falta una especie de apocalipsis que provoque un cambio profundo en el sistema para que nos permita un estilo de vida completamente diferente del que nos toca, y de todos modos no es el tema a tratar aquí.&lt;br /&gt;     Dando por sentado entonces esta manera de vivir, que por el momento está fuera del alcance de cualquiera cambiar, me pongo a pensar en cuáles son las soluciones –aunque sea momentáneas– que encontramos para que la situación no se torne intolerable, y así seguir reproduciéndola como venimos haciendo hasta ahora. En este contexto tratamos a ese momento de distensión, ese lugar que nos permitimos de vez en cuando para simplemente –y no tanto– pensar, como a una “escapada”, considerando al viaje una recurrente manera de llevarla a cabo. Hasta podría decir que el escapar es además una de las razones por las que más se viaja. Por supuesto existe también la curiosidad por conocer un lugar diferente, el interés hacia otro tipo de culturas, la simple utilidad cuando es un viaje con una tarea específica, entre otras miles de formas, pero en todas ellas también entra en juego el factor de la escapada.&lt;br /&gt;     Ahondando un poco más en lo que me refiero con este concepto, se trata no sólo del clásico viaje de fin de semana largo, que se espera con desesperadas ansias y se aprovecha como verdaderas vacaciones, sino de cualquier tipo de viaje que nos transporte a un lugar en el que no convivimos a diario. La escapada abarca por ejemplo un viaje que no tenga retorno, el huir definitivamente, algunas veces sin proponérselo de antemano; porque muchas veces se relaciona con una situación de la que intentamos escapar, y el marcharse del lugar en donde el problema ocurre parece ser lo primero que atinamos a hacer. La escapada no se refiere a un viaje transitorio, sino a un viaje como una solución. Una solución a un problema emocional. Y lo curioso que encuentro en este recurso es que implica principalmente una acción física. La escapada entonces es el viaje al que acudimos con el cuerpo para alejarnos de algo que nos aqueja emocionalmente. Pero la decisión de solucionar un problema mediante el viaje no necesariamente se piense de este modo. El término “huida” o “escape” pued e sonar una opción quizás desesperada, que no se toma en plena conciencia, sino que solamente se ejecuta como último recurso. Sin embargo son muchas las personas que, muy racionalmente, hacen uso de este mecanismo que junta en una ecuación a sus problemas con la idea de viajar, para así conseguir el resultado deseado. Un mecanismo tan simple como el de conseguir en un viaje la distensión necesaria para ver con claridad un conflicto, encontrar ese momento de reflexión que en el vaivén diario no tiene un espacio concreto.&lt;br /&gt;     Ahora bien, ¿es realmente necesario un viaje que implique un desplazamiento físico cuando lo que se necesita es un recorrido interno? ¿Es preciso ver las cosas literalmente desde afuera para poder entenderlas, o aún enfrentarlas? ¿Por qué creemos que el alejamiento nos brinda una perspectiva que en la fugacidad cotidiana no se alcanza? ¿O acaso lo que intentamos no es la claridad en el conflicto sino directamente huir de él? Si esto es así, ¿quién nos garantiza que los problemas no vuelven cuando regresamos a la partida, o que aquella tensión no se traslade con nosotros adonde sea que vayamos?&lt;br /&gt;     Si bien es muy frecuente utilizar el recurso de la escapada, no solemos cuestionarlo. No nos preocupa el motivo, la efectividad, simplemente huimos y volvemos a huir. Y si no podemos, desearíamos estar haciéndolo. Sin dudas los viajes son placenteros, nos enseñan, nos ponen a prueba. Pero dudo mucho que sean la solución a todos nuestros problemas. Porque en definitiva el alejarnos de lo que nos acompleja dista bastante de resolverlo. Por el contrario, podemos terminar en un autoconvencimiento por olvidarnos de aquello que molesta, dejándolo en ese lugar del que escapamos con el cuerpo, pero del que la mente no se aleja tan fácilmente.&lt;br /&gt;     Opino entonces que, sin dejar de fantasear con el viaje como experiencia, debemos desistir de pensarlo como un remedio mágico. Podemos tomarlo como un medio para alcanzar una reflexión que no encuentra lugar en el ajetreo corriente, pero sabiendo que esa reflexión depende completamente de nosotros y no del bronceado de la piel, o de cuánto entendamos la lengua de quien nos rodea en la calle. El cambio de aire puede ayudarnos a refrescar la mente, pero aquella mente debe querer ser refrescada. Y ya que no está en nuestro poder cambiar el modo de vida que nos es requerido, al menos tengamos la prudencia de cuestionarlo; y así no tener la excusa de ese viaje que nunca llega para ocuparnos de lo que merece ser ocupado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Paula May&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-4185999553100287618?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/4185999553100287618/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=4185999553100287618&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/4185999553100287618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/4185999553100287618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/44.html' title='44'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-2740144712408801127</id><published>2007-12-26T22:43:00.000-03:00</published><updated>2007-12-26T22:44:27.810-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narración 2 (Relato final)'/><title type='text'>43</title><content type='html'>&lt;strong&gt;SALIDA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Se escondía en su casa. Para ella era más como un refugio, ya no se acordaba de la última vez que había salido. Estaba más a gusto ahí que en cualquier otro lado. En realidad la preferencia era una excusa, mala por cierto, para no tener que salir, no interactuar con nada ni nadie. Tenía la extraña idea de que no le caía bien a nadie ahí afuera, y por ende nadie le caía bien a ella. Pero ya ni se acordaba cómo es que había surgido esa sensación. A lo mejor un día, entre el tumulto de gente, alguien la aplastó un poco, o le fue descortés. Más allá de la razón, lo importante es que no quería salir. De todas las opciones que tenía, estaba convencida de que esa era la mejor. El miedo al afuera no es algo fácil de enfrentar. Tiene un nombre de fobia, pero es demasiado complejo para recordarlo, y no viene al caso; todas suenan parecido y al final no se logra distinguirlas. Además, le caía mal lo arrogante que es la gente, que se lleva el mundo por delante. Para ella todos son así. O mejor dicho, comparados a ella. A esta altura ya no se animaba a salir ni siquiera en busca de comida. Por el momento se arreglaba con lo que tenía al alcance. Pero el hambre no era su mayor enemigo en esta instancia. Miraba hacia fuera, observaba a todos y sabía que nadie la veía, pero cualquier mirada que la enfocaba, era razón suficiente para su sobresalto.&lt;br /&gt;     Aquel día, como todos, se había decidido a salir. Estaba convencida de que por fin iba a enfrentar sus miedos. En principio, pensaba, debía dejar de llamarlos miedos, o sería un constante recordatorio de sus limitaciones. Entonces decidió resolver el asunto diciendo sencillamente “salgo un rato y vengo”. Así, como si avisara a alguien que la espera con la comida. Comida, no; no había que pensar en comida porque daba hambre. Volvamos a la frase entonces. Es elemental el verbo final. Ese “vengo” indica que no sólo iba a lograr su cometido sino que además volvería sana y salva. Triunfo total. Sólo quedaba decidir cuándo. Se acercó a su ventana, lo más escondida posible –que ya era una costumbre, no hacía falta ni proponérselo–, miró hacia abajo, al suelo, y le dio vértigo. Se alejó lo más que pudo, e intentó calmarse. No se podía echar atrás ahora. Aunque a lo mejor ya era suficiente avance, y debía esperar un día más para tomar coraje. No. Si dejaba pasar el momento, se iría con él esa sensación, ese ánimo, que por alguna extraña razón la invadía aquella mañana. Es ahora o nunca, se dijo. Y al instante se arrepintió de una frase tan drástica, porque si no lo hacía, se quedaría con el “nunca”. Podía cargar con la culpa de no alcanzar su meta ese día, pero no podía resignarse por adelantado por todos los que siguieran. Se quedó solamente con el “Es ahora. (Punto)”. ¿Pero qué significa eso específicamente? Volvió a asomarse, casi olvidando el episodio del vértigo y miró ahora hacia arriba. Una nube pasajera se instaló justo encima. Ah, no. Si va a llover, no. Había encontrado la excusa perfecta. O había encontrado cualquier excusa, y ya era suficiente. ¡Cuán traumático puede ser para la primera salida, con todo lo que eso implica, tener que lidiar además con la lluvia y hasta probablemente rayos y truenos! No, evidentemente el cielo le estaba manando una señal. Todavía parada frente a su ventana, haciendo todo tipo de gestos y refunfuñando, una luz intensa la encandiló y obligó a cerrar los ojos bien apretados. Era un rayo de sol que asomaba gradualmente, al tiempo que la temible nube se alejaba. Se corrió de la abertura, desilusionada. No sólo no tenía razón, con lo que odiaba no tener la razón, sino que se había quedado sin excusa. Ya no le quedaba alternativa, incluso ahora más que nunca, como castigo por haberse llenado la boca con pretextos que ni ella se creía. A pesar de todo, no era tan fácil, y eso lo tenía bien claro. Nunca había sido impulsiva, y aquel no era el momento de empezar. Intentó racionalizarlo una vez más: ¿qué le podría pasar si salía? En su cabeza las respuestas se abarrotaban, pero ella decidió no escucharlas y, en cambio, sincerarse. No lo sabía. Lo que más le asustaba era no saber qué podría pasarle, y no era lo suficientemente valiente como para descubrirlo.&lt;br /&gt;     Inmediatamente se replanteó aquella teoría. ¿Quién dijo que no era lo suficientemente valiente como para descubrirlo? Miró a su alrededor, nadie que la desafiara. Claro que no. Era ella contra su propia conciencia. Y esta vez quería ganar ella. Demostrarse que podía ser valiente, tener coraje y salir de frente a la batalla. ¡Como una reina! Habrá que ver si los reyes no pasan días y días agonizando con la idea de salir a lograr su cometido; si no les aterra lo que pueda pasarles ahí afuera, lejos de las comodidades de su reino. No todos pueden ser valerosos. Pero ella sí. Ella sería la reina que liberase a sus súbditos del encierro y alentase, a sí misma y a todos, a vencer los miedos y salir a la intemperie. ¡Ahora la responsabilidad por todos los seres indefensos era suya! Asumió el rol que le correspondía, que le había sido predestinado. Claro que sí. Era el momento, no había vuelta atrás, ni aunque quisiera. Ya llevaba a cuestas la libertad de todo un pueblo. “¡Viva la reina!”, exclamaba, “¡Viva la reina!” repetían a coro las voces del mundo que retumbaban en su cabeza.&lt;br /&gt;     Y así, al grito de batalla, una gran legión de abejas obreras disparó sin vacilar rumbo a la salida del panal. El entusiasmo no cesaba, los zumbidos eran estridentes y dinámicos, opacando cualquier otro sonido que intentara hacerse oír.&lt;br /&gt;     Y ella, la abeja reina de la colmena, esperó entusiasmada hasta que la última hubo abandonado el refugio. Por fin, se apartó de la puerta y suspiró aliviada. “Mañana, mañana sí que salgo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Paula May&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-2740144712408801127?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/2740144712408801127/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=2740144712408801127&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/2740144712408801127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/2740144712408801127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/43.html' title='43'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-8224980776069520607</id><published>2007-12-26T22:38:00.000-03:00</published><updated>2007-12-26T22:40:13.501-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narración 2 (Relato final)'/><title type='text'>42</title><content type='html'>&lt;strong&gt;EL GATO NEGRO &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Silbido común. ¡Llamando al explorador del paisaje unísono! La ex pradera asfaltada es testigo de sus pesuñas. La inundación de mañana lo esperó contemplativamente la semana pasada. Y él, una vez más, intentando averiguar qué es lo que pasaba.&lt;br /&gt;Así es. Le gusta estar al sol, aunque nunca abandona la captación de todos los colores posibles.&lt;br /&gt;Esta vez todo parecía ser distinto, aunque sin distinciones individuales del todo para destacar. Silvestre mira el cielo aunque nada de él le pertenezca. El oxígeno circundante en el ambiente parece reclamarle una devolución y se la escupe impulsivamente. El envase en su pata delantera izquierda lo amenaza con hacerle caso a Newton y lo sujeta más fuerte, dándole cariñosamente unos besos al pico para ignorar un poco mejor.&lt;br /&gt;El carro de las flores que nunca nacen lo acompaña una vez más, y la bestia de metal vuelve a abrirle las corredizas servicialmente. Para él era el acto más gentil que podía existir.&lt;br /&gt;Ese día iba a ser menos oscuro, según sus ojos. Una Rata Gigante lo miró atentamente durante todo el viaje y estudió todos sus movimientos y quietudes. Silvestre esperaba alguna palabra que estorbe el silencio, y la botella también. Y así fue. El mensaje lo recibió con suma admiración y tomó prestado el tridente. Mientras, el Pájaro sonríe en la oscuridad.&lt;br /&gt;Silvestre baja del tren en la estación de ayer y mañana. La Rata Gigante seguiría su paso hasta llegar a la última estación y jamás volverían a cruzarse.&lt;br /&gt;Se dirigió, casi desposeído, a deshacerse de las flores mentirosas al mismísimo jardín. Esta vez nada detendría su paso. Con el tridente y su magia rejuvenecida sedujo a la inseductible Felicidad y se abrió a sí mismo un nuevo sendero en su vida.&lt;br /&gt;Silvestre tiene sesenta y cuatro años. Está casado con Felicidad, su amada esposa, desde los treinta y siete. Tienen siete hijos y viven en pleno Centro de la Ciudad de Buenos Aires. Sonrisa afilada y orejas atentas (hay cosas que nunca cambian): recibió el llamado que le prometieron. Finalmente, se le dio el ascenso político que había estado arañando en las ocho vidas anteriores. Llegar al poder no era un asunto para menospreciar, desde luego. Y que el señor Presidente de la Nación personalmente se encargue de dirigirle la palabra por vía telefónica para brindarle ciertas recomendaciones del oficio tampoco era un asunto de todos los días (aunque lo empezaría a ser, desde entonces, supuestamente).&lt;br /&gt;Hermosa quinta. Muy buena elección, según papá Silvestre, de uno de sus siete hijos. A Mala Suerte le había sido encomendado por parte de su padre elegir una linda casita de fin de semana para la familia entera. Parque Leloir, en la zona oeste del Gran Buenos Aires, fue el lugar propicio según el primogénito de Silvestre y Felicidad. Mala Suerte había estado husmeando distintas localidades y tuvo algunas dudas, pero la aprobación y posterior compra de la propiedad por parte de sus padres le hizo sentir que desafiaba a su propia identidad.&lt;br /&gt;Tanto Maullido como Oscuro, otros dos de los hijos del matrimonio de Silvestre, siempre tuvieron ciertos celos por el encubierto favoritismo aparente de sus padres respecto al hijo mayor. Esto siempre fue motivo de peleas infantiles que, al pasar el tiempo, iban apaciguándose sobre la base del secreto en el pensamiento. Ya no lo expresarían directamente, ni siquiera entre ellos, como un rencor consciente. Sería más bien un impulso inconsciente que seguiría latente siempre. Y, obviamente, el asunto de la casa quinta no iba a ser menos indicador de ese supuesto desliz por el primogénito.&lt;br /&gt;Tampoco valía la pena atarse a circunstancias puntuales como esa, pues Silvestre era un buen padre. O, al menos, eso intentaba ser a base de la utilización incipiente de su billetera para cumplir con la sonrisa de sus descendientes.&lt;br /&gt;Por su parte, las gemelas Astucia y Traición engendraban en sus miradas ese tinte mágico de Silvestre. Eran un espejo de él, en ciertas actitudes. Ellas eran muy oportunas, en todo momento. Siempre que papá Silvestre necesitaba algo o estaba por pensar en realizar un acto u otro, ellas eran sus pupilas: veían todo antes de que él lo razone. La vida de ellas era como un mundo aparte en la familia. Pero no por estar apartadas, sino porque con sus formas de ser traducían toda actitud del matrimonio y de los hijos. Eran un símbolo perfecto de todos, unidos y por separado.&lt;br /&gt;Otro de los hijos de Silvestre y Felicidad, Tenebroso, mostraba una actitud más bien un poco distante y contradictoria. Resultaba ser, quizá, un calco de otras vidas de Silvestre: ese que dudaba de todo y de todos, que no comprendía al paisaje ni a los ojos que lo observaban. Era, más bien, el hijo más impredecible de todos. Sorpresivo como pocos, siempre dejaba algo sin dar a conocer. Eso, tal vez, era lo que más le gustaba a Silvestre de él y trataba, inclusive, de tomarlo como ejemplo para su vida política. Es sabido que toda frase de un político debe tener cierto alcance, pero también debe dejar una dosis oculta en su existir, para poder excusarse en futuras decepciones a la plebe que votó pensando que el discurso era cierto. La dialéctica en la vida de Tenebroso jugaba un papel instrumentista en la del propio Silvestre, entonces.&lt;br /&gt;Finalmente, la séptima hija del matrimonio de Silvestre con Felicidad era Pureza. De seguro que esta chica, la menor de todas, era la menos querida de la familia. Así es: a pesar de ser la más chica, cuestión que generalmente hace imaginar que es la más protegida, sobre todo por ser mujer, era la más ignorada y menos reconocida de todas. Hermosa y pura como pocas, Pureza mostraba en sus miradas y movimientos actitudes impropias de su familia. Era una chica muy solidaria y atenta, que en su afán de provocar sonrisas a su alrededor inclusive poco le interesaba ser la menos reconocida. Todo acto que ella realizase provenía de su corazón y no esperaba cosas a cambio, asunto que generaba recelo a su alrededor. Es que no podían entender que un ser muestre tanta inocencia ante cualquier adversidad. Parecía irónico que de ese matrimonio, de esos hermanos y de ese entorno con aspiraciones exitistas de vida haya nacido semejante contradicción y, para colmo, no le importe ser lo que es: tan distinta a lo que se parece.&lt;br /&gt;-“Y bien, el señor Presidente tiene razón en todo lo que te dijo”, acota Felicidad. Silvestre asiente con la cabeza afirmativamente, como un niño en plena educación escolar. Sigue atontado por el llamado. Parece ser que de la ansiedad necesite tomar nota de todo lo que le han recomendado, pero sólo se miró al espejo y contempló su apariencia de ayer. Maullido y Oscuro lanzaron burlas en perjuicio de Mala Suerte, quien no propugnaba ese futuro con sus palabras. Anteriormente había dicho durante alguna cena familiar: “no deberíamos crear falsas expectativas si todavía papá no es senador y nos encontramos en plena campaña”. Astucia y Traición, en ese entonces, lo apoyaron en sus palabras, pero la rapidez mental que las distingue del resto fue suficiente para que cuando Maullido y Oscuro hicieran hincapié en el asunto quedaran, como siempre, bien paradas. Nada alteraría a Felicidad, igualmente. &lt;br /&gt;Pasaron días, semanas, meses. La novena vida va tomando ausencia de color, como el pelaje. Las cuentas bancarias, a fuerza de trabajos sucios, repletas.&lt;br /&gt;El fin justifica los medios, según Traición y Astucia. Felicidad, de a poco, comenzó a dejar de ser la misma de hace unos años. Es que Silvestre tenía actitudes bastante raras, siniestras. Las pupilas de él ya no eran aquéllas que todo parecían iluminarlo en su vida. La vida de político famoso lo había cambiado y había comenzado a estar menos atento para con su amada esposa. Sus hijos, ya todos mayores de edad, de a poco iban cada uno haciendo su vida y poco podían hacer para intentar lidiar con todo eso. Pureza era, en varias ocasiones, la única que prestaba oídos a su madre y la reanimaba.&lt;br /&gt;Felicidad no estaba segura de qué era lo que le sucedía a Silvestre, y decidió seguirlo en reiteradas ocasiones en el camino que emprendía hacia el horizonte, a fin de continuar sacando ciertas conclusiones derivadas de sus actitudes. Quizá esta haya sido la decisión más lamentable para la vida de Silvestre: Felicidad lo vio encontrarse con otra mujer, una noche en un bar.&lt;br /&gt;Felicidad no era de esas mujeres que no sepa reconocer cualquier tipo de debilidad humana que lleve a cometer a alguien errores de esa índole. Pero, teniendo en cuenta las últimas actitudes de Silvestre, y lo distante que se encontraban de la familia los hijos, excepto Pureza, no necesitó saber más nada para escandalizar la situación y, decididamente, marcharse de su casa. Así fue. Ni siquiera quiso dirigirle la palabra a su esposo, ni a sus otros hijos. Tal vez fue una actitud muy dura (y poco madura) de su parte, pero fue lo que su corazón le dictó y así lo realizó. A plena luz del día armó los bolsos y, con Pureza a su lado, se marchó a casa de sus padres.&lt;br /&gt;Tanto Astucia como Traición vivían hace un tiempo por su propia cuenta, y poco se cruzaban con su padre. Mala Suerte, el mimado, era el que más tiempo pasaba con Silvestre. Tanto Maullido como Oscuro eran impredecibles y de vez en cuando se dignaban a buscar a su ascendiente, quizá sólo buscando llenar algo sus bolsillos. Tenebroso era el más impredecible, como ayer y mañana. Silvestre se había enamorado de otra mujer: la misma que Felicidad vio con él en aquél bar. Se llamaba Lujosa y Placentera. Se la había presentado un colega de la Cámara de Senadores. Poco le hizo falta para que esa mujer se deje seducir por él en su momento, ya que cada día que pasaba Silvestre era más famoso, sobre todo por sus relaciones con ciertos personajes mafiosos de la Capital Federal. La billetera hizo su trabajo de hombre.&lt;br /&gt;Ahuyentando la infelicidad, Felicidad pasaba hermosos ratos con Pureza y descubría día a día lo maravilloso que era tener una hija así, algo que quizá nunca había valorado lo suficiente. Pensaba que iba a ser muy difícil olvidar a Silvestre, sobre todo luego del mafioso fallo en la separación de bienes, en la que apenas le fue otorgada una porción de la quinta que tenían en Parque Leloir y uno de los tantos automóviles de la familia. Tanto Astucia como Traición gastaban a su antojo el dinero y manejaban la vida misma de su padre que, cuantos más años tenía, menos podía ver de la realidad. Lujosa y Placentera tenía muy buena relación con ellas, quizá mejor que la que tenían con Silvestre. Mala Suerte era el único de los hijos que prestaba incondicionalmente oídos a su padre, quien inconscientemente era cada vez más infeliz. Felicidad y Pureza, lejos de toda la suciedad, pasaban hermosos ratos en sus vidas.&lt;br /&gt;Y surgió el plan, no tan elaborado. Silvestre tenía cada vez más dinero, y la vejez lo hacía cada vez más torpe. Astucia y Traición, con Maullido y Oscuro estando de acuerdo, y con Lujosa y Placentera como guía de operaciones y un dubitativo Tenebroso, lo estafaron. Le hacían apostar dinero en compañías inexistentes, depositando los fondos en sus propias cuentas. Silvestre, sin razón ni visión, nublado por la infelicidad interna que no quería reconocer, cedía ante cada pedido de sus hijos y nueva esposa. Mala Suerte, tan ingenuo como su padre, creía todo el circo.&lt;br /&gt;Y ahí estaba, en el vagón de ayer, cargando las flores mentirosas del nuevo presente. Las corredizas se abren de nuevo, en acto gentil. Quizá debiera haber llorado de emoción, ya que hacía tiempo que no eran tan servicial para con él. Mala Suerte lo ayudaba con el otro carro, y ambos se dirigían al jardín. El Pájaro sonríe a plena luz, y Silvestre la ve enfrente suyo: radiante como nunca. Acompañada de Pureza, Felicidad tenía la sonrisa más hermosa que jamás habían visto sus tercos ojos.&lt;br /&gt;Y así, llegando a la última estación, sin Astucia ni Traición, sin Maullido ni Oscuro, sin Tenebroso ni Lujosa y Placentera, yacía agonizante Silvestre, ante la ingenuidad de Mala Suerte, la mirada distante de Felicidad y la compasión de Pureza que en sus últimos minutos de vida le tomó la mano y lo acarició hasta que dejó de respirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Fabián Saladino&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-8224980776069520607?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/8224980776069520607/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=8224980776069520607&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/8224980776069520607'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/8224980776069520607'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/42.html' title='42'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-3301028053195675817</id><published>2007-12-26T22:36:00.000-03:00</published><updated>2007-12-26T22:38:14.890-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ensayo'/><title type='text'>41</title><content type='html'>&lt;strong&gt;ENSAYO: “El Oso hormiguero”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hallándome desencajado en ese nuevo atardecer mediocre, por su vulgaridad, me dirigía yo, Solitario Juan, a consultar mis esperanzas venideras con una nueva mirada al Magnífico Instrumento. Arma portadora de resplandor eterno en su invención de sonido. Allí se encontraba intacta como siempre, como nunca.&lt;br /&gt;Las hormigas marchaban sin cesar y a base de estruendosos apuros hacia sus guaridas de vidas respectivas. Se pelearán por el primer puesto, como siempre y para siempre, pues llegar antes parece ser más importante y conveniente. Yo, Solitario Juan, era uno de ellos, aunque no entendía bien por qué. Tampoco tenía por qué entenderlo, pues jamás me lo había preguntado seriamente. Asimismo, por si acaso, menos podía llegar a importarme la esencia del trasfondo, ya que el dios Impreso en persona lo convenció al guardián del Magnífico Instrumento de permitirme tenerlo desde allí en adelante en mi poder.&lt;br /&gt;El soplo del nunca perecedero Enero amagaba con ser más sincero de lo que jamás hubiera imaginado.&lt;br /&gt;El clima subyacente en las sierras pampeanas suele ser cálido y seco. Apenas algún que otro llanto yace en el firmamento cuando se tiene la suerte o desgracia de distraer al cíclope dueño de las alturas, al menos momentáneamente.&lt;br /&gt;El Santa Rosa avanza tranquilo, sin excederse en profundidad ni fuerza. Cubre sin ocultar toda presencia rocosa. Quizá tanta belleza fuera culpable de que el hombre construyera un camino por encima de él, sin tocarlo, para no mancharlo con su insulto de humanidad. Una grosería seria sería para tal eterna, hermosa salvajada. Un vómito vulgar de señores que se dicen feudales, resultantes de la pura ebriedad de urbanismo y tecnología. &lt;br /&gt;Con el Magnífico Instrumento se me simplificó enfrentar al siempre desafiante y batallador dragón Rutina, que aliado eternamente con el dios Stress, hijo de Billete, desde siempre se aparece en el camino de quien Nietszche denomina “animal metafórico”. Vaya uno a saber si algún día podré doblegar sus fuegos para siempre.&lt;br /&gt;El secreto del viento me abrazó al partir el Séptimo Diciembre del Milenio. Fue una brisa serrana que me atacó desprevenido. Mi costumbre de besar smog urbano bonaerense se vio engañada por tal pureza. ¿Cómo contrarrestar tal copla si la costumbre irresuelta resulta ser perfume de mil ciento catorce rodados once catorce despidiéndose ante mí al encenderse la esperanza en el ordenador del hormiguero?&lt;br /&gt;Alejado de lo acostumbrado, acostumbrándome a lo alejado, el humus bajo mis talones. Me encontraba yo, Solitario Juan, aglomerado entre árboles que parecían indicarme con paz interior y sinceridad extremadamente profunda el camino; el camino hacia todos lados. Estaban ellos, algunos en puntas de pie. Ninguno quería perderse el recorrido del Santa Rosa. El Magnífico Instrumento había quedado reposando, aguardando bajo techo mi llegada solitaria. Él ya lo comprendía todo, y todo lo comprendía a él. Fue entonces cuando crucé el umbral e inesperadamente encontré eso que tanto esperaba. Estaba todo preparado para mi llegada. Quienes estaban en puntas de pie dejaron de estarlo y comenzaron a agacharse. Me lo dijeron todo. Su hermandad con el Santa Rosa, sus suspiros deliciosos y sus miradas con esperanzas contagiosas, más gigantes que todo el universo entero, más o menos, eran testigos del secreto. ¿Por qué yo? ¿Qué derecho tenía? ¿Qué obligación les di?&lt;br /&gt;La temperatura generalizada en el cemento de la Ciudad de Buenos Aires, o cementerio de las promesas, entre Capricornio y Acuario, resulta ser lo suficientemente absorbida por el siempre erigido asfalto. Cerca de lo acostumbrado, desacostumbrándome a lo cercano, las avenidas bajo mis alas. Me encontraré aglomerado entre calles que parecerán indicarme con urgencia y falsedad redundante el camino, el camino hacia ningún lado. Estarán ellos, algunos resistiendo aún con ojos bien abiertos. Todos querrán perderse la carrera de las hormigas. El Magnífico Instrumento ya no comprenderá nada, y nada lo comprenderá a él. Será entonces cuando cruzaré el umbral y encontrarán eso que jamás esperaban. Nadie estará preparado para mi llegada. Quienes querían perderse la carrera me mirarán esperanzados y se los diré todo. Su desprecio hacia el competir de todo, sus llantos, sus miradas pesimistas y más pequeñas que el sentido de toda la ciudad edificada, cesarán y desaparecerán con el secreto. ¿Por qué no? ¿Qué derechos no merecen? ¿Qué obligación alguna vez les cumplieron?&lt;br /&gt;El Magnífico Instrumento prestaba confusión al imperturbable Santa Rosa. Era una simulación, en realidad. Ambos ya se conocían desde alguna vez, desde alguna otra vida quizá. Cuando traté de mencionar el secreto comprendí repentinamente que él ya lo sabía. No sólo eso: en su avasallamiento de tiempo y espacio ya parecía todo calculado, y al mismo tiempo sin calcular. Él ya sabía que este momento contemplativo iba a darse, pero en su pureza brindaba desconcierto a toda esa maravilla. &lt;br /&gt;Luego de cruzar el dique se ingresa al valle, que abarca una extensa área hasta la parte norte del embalse. Situado al oeste de la provincia y entre grandes sierras, posee las montañas más altas, ríos más caudalosos y embalses más espectaculares. Desde la virgen situada en aquel cerro, o cualquiera de sus hermanos próximos, podía ver y oler las flores en todo jardín. &lt;br /&gt;La Ciudad lo recibe con una abrumada dosis de temor incierto, casi cuestionándole sarcásticamente el por qué de su existencia. El recibirlo de regreso resultaba ser prácticamente un test que él debía superar para volver a encajar en los términos definidos previamente, ya sobreentendidos para cualquier hormiga. ¿Realmente te crees magnífico? ¿Quién dice que tu portador adquirirá características similares por el mero hecho de serlo? ¿Qué puede hacerte creer que no eres otra hormiga? ¿Cómo ahuyentarías la triste felicidad de los que ya no quieren jamás ponerse en puntas de pie para espiar profundidades del hormiguero si, inclusive, tienen hermanos que ni siquiera pueden pararse? Ni hablar si el dragón transmite tus ilusos pensamientos atemporales e irracionales a su dios aliado.&lt;br /&gt;¿Pero acaso él estaba obligado a responder todo eso y todo lo que vendría? ¿Serán concretamente preguntas o simplemente una lluvia mental de círculos viciosos con intenciones de volver a transponer la realidad inventada en hormigón? ¿Acaso en algún momento incluyó en su causa de ser un intento de respuesta a algo?&lt;br /&gt;Su magnificencia sólo es presa de su deber ser jamás indicado. Soy Juan, acompañado del Magnífico Instrumento y de otros dos Osos, con quienes comparto el secreto. ¿Alguien preguntó algo? Me pareció escuchar algo pero sólo oí a Enero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Fabián Saladino&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-3301028053195675817?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/3301028053195675817/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=3301028053195675817&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/3301028053195675817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/3301028053195675817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/41.html' title='41'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-2607396641295030580</id><published>2007-12-26T22:17:00.000-03:00</published><updated>2007-12-26T22:35:16.644-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narración 1 (trabajo de campo)'/><title type='text'>40</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mltcw9zk1Zk/R3MBOB8_8SI/AAAAAAAAAAk/rgX2oK0X8Kk/s1600-h/Vicente.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5148460139568689442" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mltcw9zk1Zk/R3MBOB8_8SI/AAAAAAAAAAk/rgX2oK0X8Kk/s320/Vicente.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Ituzaingó&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="0.1_graphic07"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;*Foto 1: Las vías del tren aparecen vacías ante mi vista, el tren ya se había ido… sólo queda una imagen lejana de aquel transporte en el que viajaba, queda simplemente el vacío… unos cuantos rieles que se estiran hacia delante, van de a pares, y dibujan un camino que se desvanece en el horizonte. El pedregullo se pierde entre los durmientes, que van desplegándose uno a uno a lo largo de las vías… vías que parecen mezclarse en algunos lugares, pero no, son los desvíos que toma el tren para cambiar de rumbo. Algunos árboles se asoman por los lados, pero son pocos y de pequeño tamaño; algunos poseen un verde manzana en sus hojas, que indica que la primavera está cerca, otros hace rato perdieron sus hojas por el otoño que está despidiéndose. Desde el lugar en el que me encuentro puedo observar algo que va más allá de las solitarias vías… más allá de esos alambrados grises que las bordean por los costados, marcando un límite entre ellas y el otro lado. Es el lugar que se encuentra a los lados de la vía, por fuera de los alambrados… es el macizo pavimento que recubre las calles laterales, por donde transitan los aglutinados autos; son las casas que están como pegadas unas con otras: se ve una escenografía zigzagueante de techos, terrazas, tejas, carteles colgados en los frentes de algunos negocios. Pero hay algo que me llama poderosamente la atención, y es que no encontré ningún edificio de varios pisos como en otros sitios que he visitado antes. Lo más alto que puedo ver son unos pinos, a lo lejos. ¿Y más alto? Algo bellísimo, el cielo, vestido de un celeste pálido en degradé, acompañado por nubes blancas que parecen pintadas, como de decoración.&lt;br /&gt;Todo parece como una imagen de embudo, pero es la perspectiva que me engaña.&lt;br /&gt;Mí llegada hasta las vías: Me levanté por la mañana, tenía que partir hacia aquel lugar. Alguien pasó por mi casa a buscarme, era quien iba a acompañarme en mi viaje. Vamos caminando hacía la parada del colectivo, tenemos que tomar el 343 que va para Ciudadela. Subimos al colectivo y nos sentamos atrás. Durante el trayecto, sólo miraba por la ventana y hablaba con mi compañero. Cuando me quedaba pensante, aparecía en mi mente el momento de llegar y nada más. Ya habían pasado cuarenta y cinco minutos desde que partimos. Llegamos a la estación de tren, del ferrocarril Sarmiento.&lt;br /&gt;Ese día el tiempo nos jugaba una mala pasada, perdimos un tren y luego estuvimos casi media hora más esperando que apareciera otro. Caminábamos por el andén, charlamos, nos sentamos, compramos algo para comer y pasar el rato. Más tarde, sentimos una fuerte bocina que se acercaba cada vez más. Ahí estaba, el tan esperado tren. Subimos sin apuro, no había mucha gente como lo hay de costumbre; ¡tuvimos suerte y encontramos asientos! Allí sentía cierta somnolencia, sería por la pesadez del ambiente, o también por el solcito que pegaba en mi ventana. Luego me despabilé, cerca estaba la estación donde debíamos bajar. ¡Finalmente llegamos! Era la estación de Ituzaingó.&lt;br /&gt;Una vez que bajamos del tren, subimos a un puente para pasar del otro lado de la vía; ahí me quedé, no quise caminar más, simplemente miré… contemplé por un instante el paisaje que podía ver desde aquel lugar: las vacías vías, del tren que acababa de pasar.&lt;br /&gt;Sonido: al partir el tren, escuché una fuerte bocina, que indicaba que el tren debía partir hacia la siguiente estación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Foto 2: Parece la entrada a un frondoso jardín que me invita a pasar por allí, todo está cubierto de verde, todo está tranquilo y no veo a nadie pasar. Por un camino de grises baldosas me interno para ver un poco más de cerca; encuentro un banco pintado de blanco y de bordes color ladrillo, el banco se me hace muy familiar, como si lo hubiera visto en algún otro lugar. Desde el sitio, donde me quedé parada viendo aquel banquito, pude observar una imagen de postal; el tupido pasto que rodeaba el camino se extendía como una alfombra a mí alrededor, sobre él también se erigían exuberantes árboles. Simples arbustos, con sus flores de pálido color, un tenue blanco, crema, cobre, que los embellecían. Los típicos árboles de grandes copas, unos con un verdoso follaje, otros con sus simples ramas vacías que se extienden a lo alto, como si buscaran llegar al cielo. Las palmeras deslumbraron mi visión, no por ser el plano principal, sino porque se intercalaban, en diferentes tamaños, en aquel gigantesco jardín. Todo ello parecía pintado para un cuadro. Por encima de ese paisaje natural, volvía a apreciar algo que vi no mucho antes. Un cielo, que está vez tenía un color más fuerte, un celeste como el de la bandera de mi nación. Ya no había muchas nubes, sólo algunas, de un blanco algodón.&lt;br /&gt;Detrás de todo ese pasaje que maravillaba mi visión, percibí algo más. Eran negocios que se encontraban del otro lado de la calle, decorando el fondo de la imagen. Me hicieron volver a la realidad, ya no estaba en un bosque, estaba en la plaza de ese barrio.&lt;br /&gt;Mi trayecto hasta la plaza: Luego de ver el tren que se iba a lo lejos, bajamos las escaleras de cemento, y caminamos. Lo primero que observé en la primera cuadra caminada, fue una panadería con muy poca gente, arriba había un gimnasio pero estaba cerrado, como la mayoría de los negocios ese día. Íbamos hablando, él era como un guía turístico, me mostraba los lugares, y ya sembraba cierta expectativa de lo que me encontraría. Cruzamos la calle, caminamos una cuadra más. Ya no eran sólo comercios los que veía, aparecían casas, no muy diferentes de donde vivo, pero el sitio en sí si era diferente. Antes de llegar a la esquina puedo ver algo bellísimo, una plaza. Dejamos pasar algunos autos que rondaban por allí, y finalmente cruzamos hacía esa vereda donde caminé unos pasos más, seguida por mi compañero, y le dije que quería detenerme un momento ahí. Suspiré, y respiré profundo otra vez. Tuve una sensación de alegría al estar en contacto con algo de naturaleza. Sólo deseaba quedarme un instante más… y disfrutar de esa sensación que recorría mi cuerpo.&lt;br /&gt;Sonido: Fue el canto de un pajarillo el que hizo cerrar mis ojos y escuchar la brisa que me hacía una caricia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Foto 3: Aquella construcción llama mi atención. Era algo que no veía hace mucho tiempo, desde que terminé el secundario. Unos árboles de tronco fino y de hojas livianas que movía el viento, cubrían un poco la visión de ese lugar. A un costado de la ancha vereda había un banco parecido al de una plaza, todo de color blanco, pero sucio, porque estaba a merced del clima y de la gente que pasa por allí; justo frente a él se encontraba la imagen de una virgen como empotrada dentro de la pared; la imagen era pequeña, representaba un simple altarcito.&lt;br /&gt;Más adelante unas escalinatas de piedra oscura se levantaban del suelo, y daba pie a una gran entrada. Allí había algunas personas, un hombre de mediana edad, sentado y otro parado junto a su bicicleta. Quizás esperaban entrar, quizás sólo descansaba un poco. Las entradas eran tres, una enorme puerta en el medio, con su extremo superior en forma de parábola, y a los lados unas engrosadas columnas blancas que sobresalían un poco de la pared. Las otras dos entradas se encontraban justo a los costados de la principal, eran exactamente igual a aquella, sólo que de un tamaño menor. Todas se juntaban por una estructura que terminaba en lo alto en forma de triangulo, como una suerte de techo adornado con tejas; era parte del frente de la iglesia, toda pintada de blanco y con las puertas de madera. Este gran frente ocupaba buena parte de la vereda, como si fueran dos o tres frentes de una casa de tamaño medio.&lt;br /&gt;Por encima de esta estructura había algo más. Una pared, también de importante tamaño, que contenía una pieza que solía utilizarse en tiempos añejos. Era un Vitro, no se podía apreciar muy bien el dibujo que formaba, pero sí se estimaban los típicos vidrios de colores que ilustraban parte de esa obra. Encima de aquella obra artística, unos trazos de líneas de material componían una figura, una cruz. Ese símbolo fue el que determinó que me encontraba frente a una iglesia.&lt;br /&gt;Mi encuentro con la iglesia: En el momento en que volví a la realidad, mi compañero me miraba, todavía estábamos en la plaza. Me dio un poco de vergüenza, le dije que quería seguir caminando. Lo tomé de la mano y emprendimos nuestro andar.&lt;br /&gt;No fuimos muy lejos, el recorrido fue tan sólo cruzar la calle. Desde allí ya la podía ver. Me trajo recuerdos, quise apreciar el pasar por ese lugar… la miré desde la vereda de enfrente. Sólo pensaba en meditar un momento, me dieron ganas de entrar, pero no pude. Sentía que no era el momento, que tendría que dedicarle su tiempo. Ahora debía seguir con mi recorrido.&lt;br /&gt;Sonido: No escuchaba nada, en ese momento, quizás sólo confundía el murmullo de las personas que estaban cerca de mí, con el viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;*Foto 4: Comencé viendo el semáforo y el reloj de pie que estaba delante de mí, eran como los teloneros de lo que se encontraba por detrás. Esta vez, desde una esquina, las veredas se veían aún más anchas, y había muchos arbolitos que desfilaban en hilera por ellas. Lo que podía apreciar en ese escenario no era más que otro edificio que devolvía a mi mente, recuerdos de una felíz infancia. Era un gran establecimiento, tenía seis columnas blancas de poco grosor que servían de sostén; presentaban el frente del lugar, y daban paso a una galería. Allí se encontraban los portones, que tenían un color verde oscuro; eran cuatro, para que todos pudieran ingresar sin empujarse.&lt;br /&gt;Las paredes estaban escritas; era una combinación de graffitis y dibujos raros que no logré distinguir. En la pared lateral del lugar, también había algunas ilustraciones, pero éstas no eran malintencionadas, eran murales hechos de manera prolija. Lo que quedaba de las paredes estaba pintado de blanco, y la parte superior forrada con pequeños ladrillos a la vista.&lt;br /&gt;No pude escuchar el sonido de la campana, no pude ver a los niños corriendo por llegar, no era día de escuela, todo estaba vacío, todo estaba cerrado. Pero una vez más allí estaba, quien me sigue por todos los paisajes que visito, su celeste no cambió, sigue igual, como las nubes que lo acompañan.&lt;br /&gt;Mí llegada a la escuela: Cuando dejé la iglesia atrás, ahora fue mi compañero quien me tomó de la mano y me tironeó para caminar. Lo notaba muy entusiasmado por mostrarme algo, yo miraba a mi alrededor, pero no podía ver nada que me llame la atención, algunas casas, la plaza que quedó atrás, pero nada más. Al llegar a la esquina, paramos. Sólo habíamos caminado unos metros luego de la última visita. Y ahí me la señaló. Era un colegio, donde él había ido de chico. Mi emoción cambió, a veces pensaba en cuanto extrañaba ese lugar, los momentos felices y divertidos que pasé allí. Crucé a la esquina de enfrente, quería verla en su totalidad, y ahí me quedé volando a lo lejos con mis recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;a name="0.1_graphic0B"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sonido: De repente bajé nuevamente a la realidad, suelo irme por largo rato, era mi amigo que me llamaba. Crucé la calle y me reuní con él para continuar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;*Foto 5: Es un lugar muy común, por donde pasmos todos los días. No es una simple vereda, es la calle misma. Como quería una buena vista de ella, me paré en la mitad y miré hacia lo lejos. Principalmente se destaca el asfalto gris, lugar por donde han pasado miles de autos, colectivos, personas. Se nota que es antiguo, las grietas no mienten. Allí se refleja el sol y la sombra de algunos árboles. Es como un camino sin fin. No percibo el horizonte, sino que más bien veo un túnel hacia el final. Los costados están mojados, es el agua que sale de las casas y desagota directamente allí, en la zanja. Las ruedas de un auto rojo que está parado a mitad de cuadra, están mojadas también.&lt;br /&gt;A los lados de la calle, las veredas comienzan luego del cordón, en algunos casos, con verdes alfombras de pasto que las decoran, en otros con ornamentales baldosas de diferentes diseños y colores. Sobre ellas se erigen unos cuantos árboles de grandes copas, pero con algunas pocas hojas que están floreciendo, esperando por la vivaz primavera. Sin embargo, estas arboledas, también forman parte de ese túnel que antes mencioné; en lo alto de sus copas se juntan de un lado y del otro, acercándose para cubrir la calle. A lo lejos, la perspectiva me deja ver esto. Desde donde estoy parada, puedo ver perfectamente el sol que encandila mi mirada. Y allí mismo sigo viendo el cielo, otra vez con un tono de celeste más pálido que se mimetiza con las nubes.&lt;br /&gt;Por la otra calle perpendicular a mi, veo una persona cruzar, no me ve, estoy alejada de su vista… solamente sigue su camino.&lt;br /&gt;Mi encuentro con la calle: Mi mente ya había recordado bastante, quería ver otra cosa, pero que esta vez fuera diferente. Caminamos nuevamente, no se me ocurría algo original. Miraba las casas, los autos que pasaban, alguna que otra persona que andaba por ahí. Fueron casi dos cuadras, no podía creer donde me encontraba. Quizás fue una loca idea, pero vi una calle que me llamó la atención y simplemente quería apreciar ese panorama. Dejando a mi compañero en la vereda, crucé la calle, pero no llegué hacia el otro extremo, me quedé en el medio, parada. Y allí simplemente observé, como lo había hecho con los otros lugares que visité.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Sonido: Ahora no había eco de ningún pájaro, no había personas hablando, no había autos pasando. Solo escuché el susurro de la brisa de esa tarde… &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Georgina Vicente&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-2607396641295030580?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/2607396641295030580/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=2607396641295030580&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/2607396641295030580'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/2607396641295030580'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/40.html' title='40'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mltcw9zk1Zk/R3MBOB8_8SI/AAAAAAAAAAk/rgX2oK0X8Kk/s72-c/Vicente.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-8294721240030108600</id><published>2007-12-26T22:14:00.000-03:00</published><updated>2007-12-26T22:17:01.512-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Notas de lectura 1 (1er cuadernillo)'/><title type='text'>39</title><content type='html'>&lt;strong&gt;“El viaje profano” de Ricardo Forster&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En “El viaje profano” hay un ensayo literario pero también filosófico donde se habla del viaje no entendido en el sentido material sino mas bien en el espiritual y que tiene su origen en la modernidad. Se trata de un viaje alejado de la realidad material y del presente, en búsqueda de lo nuevo, de lo desconocido. “El viajero profano es aquel que no se detiene ante las prohibiciones, que siente el deseo de lo nuevo allí donde lo establecido intenta cerrarle el camino. Un viaje iniciatico y de descubrimiento, un ejercicio de la transgresion que lleva al viandante hacia zonas inesperadas.” Desde sus diversas formas, solitario, utopico, melancolico y transgresor, el itinerario profano es el itinerario del hombre moderno y representa el conflicto entre el deseo de lo infinito y los limites de la finitud humana. El movimiento que mejor da cuenta de este tipo de viaje es el romanticismo, que “desplego, entre el sujeto y el mundo, la potencia demiúrgica de la imaginación, ensancho los limites de lo posible y logro que las formas fantasmagoricas del sueño encontrasen un lugar en los lenguajes sociales, intelectuales y politicos. […] El viaje romantico traza un recorrido que nuestra sensibilidad contemporanea no alcanza a comprender; un recorrido soñador, una consciencia abrasada por la urgencia de penetrar en los secretos del mundo, una intensa red de invencion, de peregrinación hacia lo verdadero.”&lt;br /&gt;El romanticismo atraviesa los limites de la facultad logica reemplazandola por la facultad imaginativa, a traves de la cual inicia un viaje hacia la interioridad del Yo en búsqueda de otros lugares posibles, de otras realidades. Esto sucede porque, cuando la revolucion francesa fracasa, tambien fracasa la razon iluminista, que paso de ser critica a instrumental: es el fracaso del hombre dentro de los acontecimientos historicos lo que impulsa al poeta romantico  a iniciar un recorrido espiritual que fue alejandose  progresivamente de lo real, pero que permitio a los hombres soñar con otros mundos e imaginar que el paraíso terrenal era posible.&lt;br /&gt;Forster señala que en la epoca actual nosotros tambien hemos hecho lo contrsapuesto al itinerario romantico; nos hemos alejado de toda accion sin renuncia para terminar en una resignacion destemplada. La figura del intelectual antes garantizaba una sensibilidad critica, pero después fue perdiendo esa capacidad y ahora no es mas que “un mero relator sin sueños ni utopias.” La solucion entonces parece ser el viaje romantico como un regreso al origen,este es el modelo de todo viaje: el rescate y la valoración del pasado, de la memoria. Porque el pasado representa: &lt;br /&gt;-“Esa potencia que se vuelve metáfora y ficcion, aventura y descubrimiento.&lt;br /&gt;-Es nuestra verdadera patria, de alli partimos y hacia alli volvemos en el ocaso de nuestras vidas.&lt;br /&gt;-Nos hace personas, el presente nos lanza a la indiferenciacion.&lt;br /&gt;-No opera solo como nostalgia o como bloqueo emocional de un presente devastador, sino que irrumpe con la fuerza de la critica, da cuenta de un profundo malestar que puede permitirnos recobrar la independencia espiritual frente a una epoca que devora todo gesto de distancia critica y de cuestionamiento radical.”&lt;br /&gt;No se trata de oponer romanticismo y razon, sino de hablar de razon romantica como un viaje que hace el recorrido opuesto al de la razon ilumunista ya que, a diferencia de esta, no busca convertirse en dominadora de la naturaleza. En vez de eso, la razon romantica viaja sin certezas ni objetivos prefijados y representa un conocimiento no instrumental. Es la valoración del pasado y de la historia el gran aporte romantico y es algo que debemos tener siempre presente, porque si dejamos de tener en cuenta el pasado como nuestro punto de partida hacemos de el tan solo “piezas de museo.” Esto es lo que sucede en la actualidad, por eso Forster sentencia: “nuestra epoca ha dejado de viajar.”&lt;br /&gt;  “Esos viajes hacia el pasado en busca de un origen perdido alimentaron, durante siglos, a una humanidad necesitada de transformar las miserias del presente; formaron parte esencial de la arquitectura utopica y de los movimientos sociales que conmovieron a una historia que parece haber quedado a nuestras espaldas.” El futuro del intelectual estaria condenado al autoencierro de el y su memoria  de modo que solo se dedicaria a escribir ensayos que busacaran producir un efecto estético en el lector pero que no intentaran dar cuenta de una postura critica de lo real desde el estadio de la etica. Hay una necesidad de que se vuelva a expresar en la escritura el malestar ante la cultura y la sociedad contemporaneas; la propuesta de forster ante  esto es “volver al sentido abierto y desprovisto de cetezas del viaje moderno.”  “Viaje profano que todavía espera a que la dura corteza de la realidad revele  la presencia indispensable de esos otros mundos imaginarios que le otorguen al pensamiento y a la escritura otra oportunidad.”&lt;br /&gt;     El objetivo de este autor en este ensayo es hacer una critica del tiempo presente con respecto al pasado: lo que antes habia de valioso para el progreso de la humanida ahora se ve menospreciado en una epoca que, por subestimar el pasado como su punto de partida ya no realiza el viaje más importante de todos, a saber, el itinerario espiritual de la capacidad critico reflexiva. Ricardo Forster (1957) es doctor en filosofia por la universidad nacional de Córdoba. Ha cursado estudios de Historia y Filosofia en la universidad autónoma de México, en la universidad del salvador (Argentina) y en FLASCO. Es profesor titular de grado y posgrado de numerosas universidades nacionales e internacionales: UBA, universidad nacional del gral. San  Martin, universidad nacional de Rosario, universidad de Princeton (EE.UU.), Instituto Tecnologico de Monterrey, etc. Entre sus ensayos se encuentran W. Benjamín-Th. Adorno, el ensayo como filosofia (Ediciones Nueva Vision, 1991), Itinerarios de la modernidad (Eudeba, 1996), El exilio de la palabra (Eudeba, 1999), Walter Benjamín y el problema del mal (Altamira, 2001). Su texto “El viaje profano” pertenece a la segunda edicion de Pensamiento de los confines, una revista de ensayos que aborda los campos de la literatura, la cultura, la estetica, la teoria critica y la filosofia. Es editada por Fondo de Cultura Economica Argentina y se publica semestralmente desde 1995 con su formato alargado. El gripo fundador de esta revista y que compone su comité de direccion esta integrado por Nicolas Casullo, Alejandro Kaufman, Matias Bruera, Greglorio Kaminsky y Ricardo Forster quienes, ademas de ensayistas, escritores, novelistas, polemistas y bohemios, son docentes e investigadores universitarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cristina Chinchi García&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-8294721240030108600?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/8294721240030108600/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=8294721240030108600&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/8294721240030108600'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/8294721240030108600'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/39.html' title='39'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-5595320290327069540</id><published>2007-12-26T22:12:00.000-03:00</published><updated>2007-12-26T22:14:41.817-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Notas de lectura 2 (2do cuadernillo)'/><title type='text'>38</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Un análisis bárbaro de china.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Henri Michaux es conocido tanto por sus pinturas y dibujos cómo por su trabajo literario. Nació en 1899 en Namur, Bélgica y falleció en 1984 en París. Estudió medicina en la Universidad de Bruselas, pero en 1919 decidió enrolarse en la marina mercante francesa. Con ella viajó a Río de Janeiro y Buenos Aires. Cuando regresaba a París, estudió literatura. Entre 1931 y 1932 hizo un viaje por Oriente que le proporcionó el material para escribir el libro “Un bárbaro en Asia”, que publicó en 1933. Este libro es una descripción de Asia desde el punto de vista de un turista que recorre tierras previamente desconocidas para él y que lo maravillan. Es sin embargo, una obra cuestionadora ya que con sus palabras exalta la grandeza de china, depreciando la cultura occidental. Es un libro irónico y alegre, lleno de ingenio, de intuiciones agudas y profundas. Construido con frases cortas, los comentarios de Michaux tienen un tinte poético. El texto “Un bárbaro en china” es parte de este libro.&lt;br /&gt;A través de sus palabras con símbolos bárbaros, el autor del texto nos traza un mapa de la cultura china. Hace un contraste con la occidental, su propia cultura, y da cuenta de la impactante complejidad características de la cultura analizada.&lt;br /&gt;La complejidad parte de un punto de origen: el idioma. “El idioma chino no ha sido hecho como los demás, por una sintaxis atropellada y ordenadora. No se han hecho las palabras con dureza, con superioridad, método y redundancia, de una aglomeración de sílabas retumbantes, ni por vía etimológica. No, son palabras de una sílaba, y esa sílaba es indecisa”1. Esta sílaba encierra una agrupación de significaciones, que demuestran la facultad del chino de reducir el ser al ser significado; de elegir un detalle para representar el conjunto. Para ejemplificar esto, el autor enumera los signos que componen el carácter de silla, y son árbol, grande, suspirar de gusto con admiración, entre otros. De esta forma, el objeto queda representado aparente y discretamente, sugerido por elementos del paisaje.&lt;br /&gt;Esta complejidad llega a todos los aspectos de la vida y cultura del chino. Con respecto a la historia del país, vemos como fueron ellos los auténticos inventores de cosas como “la carretilla, la imprenta, el grabado, la pólvora de cañón, la mecha, la véngala, el barrilete, el taxímetro, el molino de agua, la antropometría, la acupuntura, la circulación de la sangre, tal vez la brújula, y muchas cosas más.” 2 Son hábiles, y cómo inventaron todas estas cosas, podrían también haber inventado el tenedor, pero al no requerir destreza para su utilización, no se sienten cómodos con el utensilio y comen con palillos, difíciles de usar. Son grandes trabajadores de pequeñas tareas.&lt;br /&gt;En el arte se vuelve a evidenciar el disgusto de este personaje oriental por lo simple. Tanto en la pintura como en la poesía, hay una fuerte relación con el paisaje. Michaux caracteriza a la pintura como limpia, con éter entre las cosas en vez de aire, con ausencia de impresionismo; “los objetos están dibujados, parecen recuerdos. Los objetos están presentes y ausentes a la vez (…)”3. Esto nos remite nuevamente a la significación, a la idea de pintar al ser significado.&lt;br /&gt;El objeto de los poemas chinos es también el paisaje. Pero es siempre tratado de una forma compleja donde no se explicita nada, sino que más bien, “se deduce de ellos el paisaje y su atmósfera.”4 Es una constante alusión. Son prácticamente imposibles de traducir debido a que cada palabra que lo compone es un paisaje en si mismo.&lt;br /&gt;En la manifestación artística que es la música, vemos una melodía particular que, según dice el autor, no todos los occidentales pueden apreciar. Él la describe como humana, bonachona e infantil, popular y muy de “tertulia de familia”. A diferenta de la música europea, que es considerada por los chinos como algo similar a una marcha de guerra, la oriental es pacífica y exenta del deseo de batalla. Es “una orquesta hecha de estrépitos que subraya e interrumpe la melodía”5. Esta práctica también nos conduce entonces al deseo de evitar lo sencillo y obtener como resultado una música curiosa, que casi parece un barullo.&lt;br /&gt;El teatro está íntimamente ligado a la música, ya que ésta define el género de la obra. Los chinos hacen teatro para el espíritu. El autor francés expone que ellos son ahora los únicos que saben representar teatralmente ya que los europeos se limitan a presentar, no hay alusiones y todo está en la escena. Inclusive, los chinos, para cauterizar a un personaje lo hacen a través del traje y del maquillaje: rojo es valiente, blanco con una raya negra es traidor.&lt;br /&gt;Más allá del arte, el autor entremezcla aspectos característicos de los chinos como personas. Habla de su temor a la humillación, que se funda desde pequeños. Esto los lleva a utilizar modos en extremo corteses para cuidar de los sentimientos del otro. Habla también de su tendencia a ser pacífico. Se han vuelto cobardes, dice Michaux, debido a que su educación tiende al pacifismo. La agresividad y el combate constante escapan al chino. Menciona luego la habilidad y el afán por imitar del hombre de la China; es tan aficionado a ésta que hace que las personas se pongan incómodas. Los filósofos han tomado dicha práctica como base de la moral, una moral de ejemplo. Imitan la conducta llena de equidad y sabiduría que esperan de los gobernantes y que valoran considerablemente. Pueden sobreponerse a muchas cosas si el gobierno es bueno, y para ejemplificarlo, el autor menciona una historia del filósofo Confucio y una mujer.&lt;br /&gt;Con respecto a la muerte, tienen una concepción diferente a la occidental; no le temen. “Un viejo que no sabe morir es un golfo.”6 Así dice un filósofo chino citado por Michaux. Se sienten cómodos con ella y las tumbas, que ocupan la tercera parte de china, no asustan a nadie, sino que como dice nuestro guía por la cultura china, invitan.&lt;br /&gt;Finalmente, el amor chino parece ser diferente a cualquier otro. La mujer determina un tipo de relación amorosa que no se asemeja a otras. Ella se ocupa del hombre; se pone al servicio de este sin bajeza. Tiene tacto e inteligencia, es afectuosa, y “cuando habla de amor, puede hablar indefinidamente y no cansa, puede hablar de otra cosa, como lo hace tal vez: tiene el lenguaje del amor (…)”7. La mujer, sin embargo, no erotiza al hombre, ni el hombre a la mujer. Son sensuales pero de modo delicado.&lt;br /&gt;De esta forma, este viajero bárbaro nos lleva por un recorrido lleno de colores, sonidos, paisajes y sensaciones que no dejan de asombrar a un lector tan bárbaro como él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Referencias:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Michaux Henri, Un bárbaro en China, Cuadernillo de Viaje y Escritura parte II.&lt;br /&gt;Publicado dentro del libro Un bárbaro en Asia, Barcelona, Tusquets, 1984.&lt;br /&gt;Wikipedia: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Henri_Michaux" target="_blank"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;http://es.wikipedia.org/wiki/Henri_Michaux&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Amparo López&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-5595320290327069540?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/5595320290327069540/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=5595320290327069540&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/5595320290327069540'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/5595320290327069540'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/un-anlisis-brbaro-de-china.html' title='38'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-4906942442576352529</id><published>2007-12-26T22:10:00.000-03:00</published><updated>2007-12-26T22:12:00.303-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Notas de lectura 1 (1er cuadernillo)'/><title type='text'>37</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Trazando el mapa de “El viandante en el mapa”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Italo Calvino nació en Santiago de las Vegas (Cuba), en 1923. Era hijo del botánico y agrónomo Mario Calvino y la profesora de botánica Evelina Marnelli, que regresaron a Italia dos años después de que Italo naciera. El escritor estudió de agronomía en la Universidad de Turín. En tiempos de la Segunda Guerra Mundial formó parte de los de la Resistencia Italiana y se unió al Partido Comunista Italiano el año 1944, opción política que terminará abandonando en 1957. Cuando culmina la guerra, Calvino abandonó la agronomía para estudiar literatura en la misma Universidad de Turín, graduándose en 1947 con una tesis sobre el escritor Joseph Conrad. Escribió textos tanto realistas como fantásticos, desarrollados desde una postura irónica. Sus obras mas famosas fueron "El sendero de los nidos de araña" (1946), su primera novela, y la trilogía "Nuestros antepasados", comprendida por los siguientes títulos: "El vizconde demediado" (19529, "El barón rampante" (1957) y "El caballero inexistente" (1959). Murió en 1985 en Siena a los 61 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su texto “El viandante en el mapa” pertenece a un grupo de textos escritos por el autor que se publicaron en un libro bajo el nombre de “Colección de arena”, en 1998. Los artículos de dicho libro son descripciones que Calvino hace desde una postura de observador, de “turista de la cultura” (1), sobre “objetos capaces de estimular una reflexión” (1). Para ello, el escritor italiano recorrió museos, excavaciones arqueológicas, jardines zen en Kioto entre otros lugares. Los textos del libro se agrupan en cuatro partes: “Exposiciones-exploraciones”, sobre todo, descripciones de objetos; “El rayo de la mirada” y “Exploración de lo fantástico”, que tratan de obras de arte o de imágenes que han llamado su atención; y «La forma del tiempo», que describe cosas vistas en países lejanos y exóticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El viandante en el mapa”, el texto en cuestión, trata de los mapas. Comienza con una definición de un mapa geográfico, y es la representación de “(…) la superficie del suelo como vista por un ojo extraterrestre” (2). Una imagen lineal, relacionada al viaje, donde el mundo es plasmado con representaciones a escala. También habla en su texto de la cercanía que algunos antiguos mapas tienen con la pintura de paisajes; el decir, el arte. Calvino cita el caso de un rollo japonés del siglo XVIII. “Es un pasaje simple agradable de ver, sin figuras humanas, aunque lleno de vida concreta [que] (…) invita a identificarse con el viajero invisible (…)”. (2) Aquí, alude a la idea de un recorrido, y menciona la satisfacción que produce hacer un viaje tanto en la vida como en la literatura. Hace así una conexión con la narración. El escritor dice “El mapa geográfico, en suma, aunque estático presupone una idea de narrativa, es concebido en función de un itinerario, es Odisea” (2). Esto me hace pensar que el mapa es como el sitio de la narración; no solo un mapa geográfico, sino también un mapa de la narración misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calvino explica que desde sus orígenes, la cartografía tiene la necesidad de abarcar en una imagen tanto la dimensión del espacio como la del tiempo. Con esto se refiere a un tiempo como historia del pasado, y a un tiempo futuro. Menciona por ejemplo, los mapas de los aztecas llenos de representaciones histórico-narrativas; donde aparece la idea de una historia, de algo que se cuenta. Y a su vez, la proyección en los mapas que se muestran los obstáculos que a los que el viajero va a tener que enfrentarse en su viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego cita una exposición: “Mapas y figuras de la tierra”, en el centro Pompidou de París. Aquí él habla de la relación entre la cartografía, los mapas de la tierra, y los mapas del cielo. Habla de cómo están relacionados, o más bien de cómo fue necesario el uno para el otro, para que el estudio de ambos evolucionara. “La redondez de la tierra y la cuadratura de las coordenadas se evidenciaron como proyecciones del esquema del cosmos en nuestro microcosmos” (2). Se remonta a la época del Rey Sol, quien hizo que se le construyera un globo terráqueo y otro del firmamento para él. Este globo terráqueo era constantemente cambiado, a medida que se descubrían nuevos lugares en el mundo real. Nuevamente, hay una relación con le tiempo pasado y el futuro, y una narración. “(…) solo con el progreso de las exploraciones lo inexplorado adquiere derecho de ciudadanía en el mapa. Antes lo que no se veía no existía.” (2). Además, el descubrimiento de nuevas tierras disminuye cada vez la importancia de aquellas zonas ya conocidas, antes únicas. El imperio romano solía ser para ellos la totalidad del mundo. “La moral que se deduce de la historia de la cartografía consiste siempre en reducir las ambiciones humanas.” (2).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autor también comenta acerca del paralelismo que se da entre el conocimiento que demanda la cartografía de lo inexplorado, con el conocimiento del propio hábitat. Esto significa que “Entre la cartografía que mira hacia afuera y la cartografía que se&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;concentra en el terreno familiar, hay una relación constante.” (2). Por ultimo, Calvino hace una conexión entre la cartografía y la “propia geografía interior”. Esta vez, no tiene que ver con el hábitat al que pertenecemos y nos es familiar; sino con una introspección, una lectura de nuestro interior. Esto lo relaciona a su vez con la psicología, con el “Mapa sentimental” de Mlle, de Scudéry. Él asemeja los sentimientos (por ejemplo, la indiferencia) con objetos de la realidad que aparecerían en un mapa (por ejemplo, un lago). Y finalmente esto deriva en el psicoanálisis: “Esta idea topográfica y extensiva de la psicología, que indica relaciones de distancia y perspectivas entre las pasiones proyectadas sobre una extensión uniforme, cederá el lugar con Freud a una idea geológica y vertical de psicología de lo profundo, hecha de estratos superpuestos.” (2).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con respecto a la forma en que esta escrito el texto, el autor lo hace de forma particular. Las primeras oraciones de cada párrafo suelen ser la idea central del mismo que luego explica con ejemplos y se explaya en ellos. Es una forma de escribir que, a mi parecer, tiene el atributo de ser clara y de dejar las ideas centrales bien establecidas. Además, los párrafos sieguen una línea; los temas se suceden con coherencia y hay una relación con el anterior y el posterior. Esto sin embargo, se ve mas claro en una segunda lectura del texto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;http://www.alohacriticon.com/viajeliterario/article34.html Biografía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://www.siruela.com/catalogo/catalogo.php3?ficha=456 (1), Ediciones Siruela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(2) “El viandante en el mapa”, Colección de arena, Italo Calvino, 1998. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Amparo López&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-4906942442576352529?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/4906942442576352529/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=4906942442576352529&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/4906942442576352529'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/4906942442576352529'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/37.html' title='37'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-2651997456683697500</id><published>2007-12-26T22:06:00.000-03:00</published><updated>2007-12-26T22:09:50.311-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Notas de lectura 1 (1er cuadernillo)'/><title type='text'>36</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Pensamientos de viaje. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;     Walter Benjamin nación en 1892 en de Berlín, Alemania. De origen judío, tras la subida del nazismo al poder huyó a Francia donde escribe sus principales obras. Sin embargo, al invadir los nazis Francia, intentó huir a Estados Unidos a través de la frontera española, pero el gobierno de Franco le nego el paso de los refugiados hacia Lisboa. Estando en Port Bou, Benjamín, decidió quitarse la vida el 25 de septiembre de 1940. Estudió filosofía en Berlín y Turingia y se hizo ensayista y crítico literario. Fue teórico marxista y filósofo estético alemán. Fue allegado a la Escuela de Francfort, pero no miembro ya que ésta rechazo su tesis doctoral, un estudio del drama barroco alemán titulado “El origen de la tragedia alemana” (1928).&lt;br /&gt;      Una de sus obras es “Cuadros de un pensamiento”, publicado en Buenos Aires en 1992 por la editorial Imago Mundi. En el cuadernillo aparecen tres distintos textos que conforman dicha obra. El primero, “Omelette de moras”, es una pequeña historia. Cuenta un encuentro entre un rey y su cocinero. El Señor le pidió al otro que cocine un omelette de moras que tuviera el mismo sabor que había tenido uno que él había comido de joven. Entonces se encontraba perdido y con hambre luego de haber escapado con su padre de una guerra. En el bosque encontraron a una anciana que los invitó a su casa y les hizo omelette de moras. La condición del rey fue que el omelett que su servidor debía hacer, tenia que tener el mismo sabor, que lo reconfortara de la misma forma. Si lo lograba, el cocinero se casaría con la hija de su señor. Si no, sería ejecutado. El cocinero, luego de oír la petición, le pidió al rey que lo matase ya que sería incapaz de cocinar un omelette que hiciera sentirlo de la misma forma: “¿cómo habría de condimentarlo con todo aquello que saboreaste aquella vez?”(1). Finalmente, el rey le perdonó la vida. El relato me pareció ingenioso. Pude también relacionarlo con los viajes; con un cambio en la perspectiva de todos los sentidos por estar en una situación diferente a la habitual. Como en el caso del rey cuando joven, ese omelette resulto único debido a la citación extremadamente inusual en la que se encontraba.&lt;br /&gt;      El segundo texto se llama “Las novelas policiales en los viajes”. Este texto me resulto bastante interesante. Aquí habla de los viajes en tren y el mundo que se crea en torno a ellos. Habla de dioses del ferrocarril; el dios de la caldera “(…) que arde a través de la noche, de las náyades de humo que se mueven encima del tren”; del demonio de lo sacudones, “el señor de todas las canciones de cuna.”(2) Habla de la “(…) sucesión de pruebas míticas y peligros que se presenta(n) al espíritu de época en forma de “viajes de ferrocarril” (2). Ingeniosamente, Benjamín crea toda una mitología en torno a un simple viaje en tren. También alude a los límites espacio-temporales que se dan en situaciones como estas. A las llegadas tarde, que significan la perdida del tren, a la soledad del compartimiento y el terror a lo desconocido al que uno se enfrenta al llegar a un andén desconocido. Se plantea un paralelismo entre el viaje y un cuento, una pesadilla. Propone sin embrago, una solución a estos miedos que aquejan al viajante y consiste en “(…) anestesiar  un miedo mediante otro.” (2) Con estos nuevos miedos, se refiere a los que produce una novela policial. Concentrándose en un libro que a su vez produce nuevas tensiones, o como dice Benjamín, “(…) pesadillas ociosas, de cierto modo vírgenes” (2), el viajero puede contrarrestar las pesadillas arcaicas del viaje. También propone historias más amenas como Sherlock Holmes, que son absorbentes y hacen del viaje un trámite menos tedioso. Luego, da un último giro donde habla de lo que el viaje brinda a la lectura. Acierta al decir que la lectura en los viajes suele ser más dedicada. Es decir, “¿en qué circunstancias está mas compenetrado en la lectura y puede sentir su existencia mezclada tan fuertemente con la del héroe?” (2). Todo el entorno, los sonidos, los movimientos, las situaciones que se dan en un viaje en tren aportan a crear un ambiente propicio para la lectura.&lt;br /&gt;      Finalmente, hay un pequeño texto bajo el título de “Mar del Norte”. Es un texto extraño, que comienza con un paralelismo entre el tiempo y el hogar. Benjamín dice “El tiempo, en el que también vive quién no tiene hogar’ se vuelve un palacio para el viajero que no dejó ninguno al partir.” (3) El tiempo se vuelve un hogar para el viajero. Hace luego una poética descripción de una ciudad. Parece ser una ciudad sumamente poblada, bella y arreglada, con familias burguesas que cuidan mucho del aspecto de sus moradas. Por ciertas palabras que el escritor elige me hace pensar en una ciudad vacacional donde loas familias emigran para descansar frente al mar.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Biografía:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;&lt;a href="http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/benjamin.htm"&gt;http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/benjamin.htm&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#000000;"&gt;&lt;a href="http://www.zonalibre.org/blog/vengando/archives/067202.html"&gt;http://www.zonalibre.org/blog/vengando/archives/067202.html&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;“Omelette de moras”, Cuadros de un pensamiento, Benjamín, Bs. As. Imago Mundi, 1992.&lt;br /&gt;“Las novelas policiales en los viajes”, Cuadros de un pensamiento, Benjamín, Bs. As. Imago Mundi, 1992.&lt;br /&gt;“Mar del Norte”, Cuadros de un pensamiento, Benjamín, Bs. As. Imago Mundi, 1992.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Amparo López&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-2651997456683697500?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/2651997456683697500/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=2651997456683697500&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/2651997456683697500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/2651997456683697500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/36.html' title='36'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-247215675898765240</id><published>2007-12-26T22:03:00.001-03:00</published><updated>2007-12-26T22:06:12.563-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narración 2 (Relato final)'/><title type='text'>35</title><content type='html'>&lt;strong&gt;El cerezo japonés.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt; &lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;     El día estaba soleado. Había un leve viento que aminoraba el calor del sol. Gertrudis se preparó, como todos los jueves a la tarde, para ir a dar un paseo por el Jardín Japonés. Como todos los jueves a la tarde, buscó su radio que siempre dejaba preparada el miércoles a la noche sobre la mesita ratona que estaba junto a la puerta; justo debajo de la pintura que más le gustaba de toda la casa. Como todos los jueves a la tarde, vestida con ropas de colores brillantes pero cálidos, eligió del frutero una fruta para comer en el camino de ida. Luego, como todos los jueves a la tarde, tomó las llaves que colgaban cuidadosamente del porta-llaves de cerámica. Como todos los jueves a la tarde, mientras abría la puerta, su gato se acercó para despedirla; ella lo acarició brevemente con sus manos precisas y siempre con restos de óleo. Finalmente, como todos los jueves a la tarde, con radio en mano y una sensación de calma agradable, cruzó la puerta y se encaminó al jardín.&lt;br /&gt;      -Buenas tardes Pablo, ¿Qué tal la fruta hoy?&lt;br /&gt;      -¡Estupenda señora Gertrudis! Las mandarinas están especiales. ¿Desea que le guarde algunas?&lt;br /&gt;      -Si eres tan amable, Pablo. Paso por ellas cuando regreso a casa.&lt;br /&gt;      -No hay problema, aquí la espera el mejor kilo de mandarinas.&lt;br /&gt;      -Muchas gracias.&lt;br /&gt;      La gente siempre era muy solidaria en aquel barrio que se resistía al cambio. Mantenía las costumbres de los años en que Gertrudis era joven y recién se había mudado allí. Había adorado el viejo barrio por eso. Los vecinos se saludaban por la calle; se juntaban a charlar en las veredas tomando mate; los hombres se juntaban en la plaza a jugar al ajedrez; las mujeres se sentaban en los bancos a tomar sol; los niños jugaban sin preocupaciones. Allí los hijos de unos eran cuidados como propios por todos los demás. Gertrudis, que no tenía hijos propios, abría las puertas de su casa a todos los pequeños que desearan pasar y escuchar a la joven Gertrudis leerles algún cuento, pintar con sus acuarelas, o escuchar en la radio música clásica.&lt;br /&gt;      Caminaba a paso lento, mordiendo la manzana que había elegido detalladamente por su forma impecable y su perfecto color carmín. A medida que avanzaba no podía resistirse a mirar a los costados, ver el entorno, encontrar panoramas interesantes por doquier. Su andar era calmo. Su mirada se perdía fácilmente.&lt;br /&gt;      Llegó con sosiego a la parada del colectivo. Sacó las monedas (una de 50, una plateada de 25, y otra dorada de 5 centavos) y esperó a que el transporte llegara. Por suerte el 37 nunca venía demasiado lleno. Encontró un asiento libre bien atrás y se sentó. Desde allí, miraba por la ventana como hacía cada vez que se subía al colectivo. La hipnotizaba esta actividad; adoraba mirar hacia afuera mientras el colectivo avanzaba. El recorrido estaba lleno de plazas y espacios verdes; sus preferidos.&lt;br /&gt;      Unos cuarenta minutos mas tarde, se paró, tocó el timbre, y aguardó a que el 37 frenara. No pudo evitar ver que el señor a su lado, que también bajaba en esa parada, tenía en sus manos un reluciente libro gordo, con la foto de un joven buen mozo en la tapa. Sonrió. Momentos después se bajó y comenzó a caminar nuevamente.&lt;br /&gt;      -¿Qué tal Gertrudis?&lt;br /&gt;      -¡Mariana! Hacía tiempo no te veía por aquí.&lt;br /&gt;      -Es verdad. Me asignaron la entrada nuevamente. Lindo día, ¿eh?&lt;br /&gt;      -¡Bellísimo! Que bueno verte de nuevo.&lt;br /&gt;      -Si, yo también me alegro. ¡Ah! Ayer escuchaba la radio en casa y me acordé de vos. Encontré el programa que vos siempre escuchas de arte. Hablaron de una nueva exposición de pintura que va a haber en el Malba; traen una colección de pinturas japonesas. Pensé que podría incesarte.&lt;br /&gt;      Mientras Gertrudis recibía su vuelto contestó: ¡Sí! Escuché de ella. Estoy ansiosa por que se estrene; el miércoles que viene voy a verla.&lt;br /&gt;      Gertrudis se alegró de ver a Mariana otra vez en la entrada del jardín. Hacía tiempo que la habían cambiado de sitio y no la veía. La joven le simpatizaba; siempre se quedaban charlando un buen rato hasta que Gertrudis entraba.&lt;br /&gt;      Al fin en el jardín. Dio unas vueltas mirando a su alrededor, cruzó los puentes, pasó por el Damero, y luego se sentó en su banco preferido. Estaba frente a la isla, con el lago de por medio, y un arbolito de cerezo a los pies del agua. ¡Como le gustaba ese paisaje! Era tan calmo, tan armonioso, pero tan lleno de vida. Las flores del cerezo la hacían feliz.&lt;br /&gt;      Prendió la radio. Sus manos eran hábiles y diestras con las cosas pequeñas. No le costó encontrar la estación que le apetecía escuchar ese día. Estaban transmitiendo un programa sobre literatura. A Gertrudis le encantaban esos programas; leer era otro de sus grandes pasatiempos. Le tenía especial cariño a esta actividad y de joven se pasaba horas enteras detrás algún libro. Siempre encontraba momentos para leer, por más que estuviera cuidando a algún vecinito, mientras cocinaba, o incluso entre sus horas de trabajo.&lt;br /&gt;      -…o no Alejandra?&lt;br /&gt;     El locutor hablaba entusiasmado, su compañera de los jueves hacía comentarios breves también. Pero ese jueves en particular, no estaban solos. Tenían un invitado: un escritor con poca trayectoria pero que parecía prometer mucho. Había escrito una novela años atrás, pero no había tenido éxito. Esta vez, en cambio, su segunda novela titulada “Cerezas japonesas”, fue descubierta por una editorial que publicó miles de copias que fueron vendidas considerablemente rápido.&lt;br /&gt;      -¡Es una novela fabulosa! En mi opinión, lograste un manejo exquisito de los personajes.&lt;br /&gt;      -Alejandra tiene mucha razón. Ignacio, me sorprende el salto cualitativo que hiciste de una novela a otra. La tarma es de una simpleza que logra envolver al lector con facilidad, y aun así, se trata un tema íntimo y conmovedor para todos, como es la continuidad de la vida a pesar de la soledad. Dinos, de dónde surgió la idea, que fue lo que te inspiró.&lt;br /&gt;     -Es una historia curiosa, Emilio. Resulta que al terminar mi primera novela, “La flor de papel”, no me sentía satisfecho. Si bien le tengo mucho cariño por ser la primera novela que publiqué, no creía verme tan reflejado o representado por ella como deseaba. Estaba ansioso por comenzar a recorrer un nuevo camino, escribir una nueva novela. Pero ninguna idea que cruzaba por mi cabeza me parecía suficientemente buena. Fueron unos años donde la frustración… &lt;br /&gt;      A Gertrudis se le resbaló la radio de las manos. ¡Que torpe!, pensó. No le agradaba la torpeza y mucho menos en ella. Se inclinó rápidamente para recoger la radio, no quería perderse un solo instante de la nota. Mientras tomaba el aparato, de la cartera se le cayó su lápiz de dibujo que, luego de enojarse consigo misma nuevamente, lo agarró y lo guardó. Otra vez estaba sentada escuchando la entrevista a Ignacio Sotera.&lt;br /&gt;     -… escribir nuevamente?&lt;br /&gt;      -Un día volvía a casa y en la puerta me esperaba un paquete. No tenía nombre, ni dirección, ni ningún otro tipo de explicación. Solo decía “Ignacio”. Le pregunté a mi mujer si había escuchado algo durante el día, pero estaba tan sorprendida como yo. Con mucha curiosidad, abrí el paquete que contenía un cuadro. Una pintura con colores brillantes pero cálidos. Un paisaje de un jardín. Me conmovió tanto que de ahí surgió “Cerezas Japonesas”…&lt;br /&gt;      Gertrudis estaba feliz. Su pintura le había gustado al joven Ignacio. A ese pequeñín que tantos días había cuidado mientras sus padres viajaban o salían a pasear. A ese pequeñín que le leía tan a menudo, y que la acompañaba mientras ella pintaba sus minuciosos cuadros. Su pintura del único cerezo del jardín, que para ella representaba la continuidad de la vida a pesar de la soledad, lo había inspirado a escribir una novela. El día no podía ser más perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Amparo López&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-247215675898765240?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/247215675898765240/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=247215675898765240&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/247215675898765240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/247215675898765240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/35.html' title='35'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-2806347925707842080</id><published>2007-12-26T22:01:00.000-03:00</published><updated>2007-12-26T22:03:41.438-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narración 2 (Relato final)'/><title type='text'>34</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Sin regreso&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El hecho sucedió en un viaje, un viaje que empezó en Buenos Aires, siguió en Córdoba y concluyó en la Rioja. Eran las vacaciones de invierno de una familia. Ellos habían encontrado la calma, dejando atrás todo un año de sacrificios, de cansancio y de pérdidas. Eran cuatro: un hombre de 42 años sumamente osco, una mujer de su misma edad, una adolescente y un niño de 10 años llamado Emmanuel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DOMINGO 29 DE  JULIO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy nos levantamos a las 7:00 a.m., desayunamos unas rosquitas de grasa típicas del lugar en el Hotel La Victoria, ubicado a unos metros de la ruta 38 en la ciudad de Chamical.&lt;br /&gt;El día estuvo radiante, aunque corrió un fuerte viento. Manu estuvo con mucho sueño, ni bien se subió a la camioneta se durmió. Mamá también estaba cansada así que se fue al fondo del vehículo a recostarse en los asientos, mí papá y yo estábamos  más que despabilados, así que yo tomé el rol de copiloto y lo acompañé con unos ricos mates. También filmé partes de la ruta donde el territorio llano empezaba a desaparecer y, en su lugar, las rocas lo invadían todo. Alrededor de las 13:00 bajamos a tomarnos algunas fotografías; la más significativa fue la que tomó papá -nunca lo había visto así- sus manos temblaban y sus ojos brillaban al igual que el resplandor del sol. Caminamos un rato para estirar las piernas y decidimos seguir camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Durante semejante viaje transcurrieron tantas cosas. Cosas que la adolescente volcaba en unos papeles amarillentos por el tiempo. Se la podía definir como cualquier persona de la ciudad del Talar,  calma y  de pocas palabras. Era estudiante de la Facultad de Letras de la UBA. Era una persona que no luchaba por nada, siempre bajaba los brazos y daba la espalda a los problemas. Se escondía tras sus palabras. Llevaba un diario minucioso del viaje y de sus secretos. Describió la llegada al Talampaya sumergiéndose entre los papeles. Su padre se destinaba a observarla porque la lapicera no descansaba.&lt;br /&gt;Desde que hicimos la primera parada en aquel bello lugar no puedo imaginar el Talampaya, ¿Cómo sería? Las imágenes que había visto en las paredes del Hotel La Victoria habían llenado todas mis expectativas. ¡No podía esperar más! Manu estaba más que ansioso, no paraba de preguntarle a mamá -"los paredones de color rojo ¿son grandes?". Estábamos admiradísimos de lo que veíamos. Decíamos -"mira, mira"-todo el tiempo. Era increíble, de un lado de la ruta había un paisajes y, del otro, otro sumamente diferente. Las formas de las piedras nos hacían volar la imaginación, Manu afirmaba que parecían animales gigantes, autos y miles de formas más. Nosotros asentíamos. Yo no podía dejar de captar las imágenes en la cinta, el lente no podía tomar todo, no captaba las intensas sensaciones. No nos faltaban ganas de llorar.&lt;br /&gt;Ese lugar era parte de nuestro país y ahora parte de nuestros recuerdos.&lt;br /&gt;      Esta última frase rompía con lo que su coraza externa ocultaba. A fin de cuentas, era sensible y le importaban las cosas solo que las escondía de tal forma que nadie sospechaba. Pero había algo más...&lt;br /&gt;En la siguiente hoja siguió relatando  lo que veía lo que sentía de aquel majestuoso lugar de en sueños.&lt;br /&gt;No puedo creerlo. Cerré los ojos y ahí estaba, ya no se sabía lo que iba a pasarnos. Estábamos dentro del parque. Ese lugar sagrado para los antiguos, revelador de secretos de la vida terrestre de hace millones y millones de años nos abría sus puertas. Manu parecía un calco pegado a la ventanilla y  yo estaba cerca de estar igual, mamá y papá se sumergían en  un grato silencio esperando poder bajar.&lt;br /&gt;Una vez puestos los cuatro pares de pies en el suelo colorado sacamos las entradas para la excursión. Subimos al trasporte asignado y todo comenzó. Sentía que el Talampaya era guardián de miles de secretos, secretos que se esconden en el atractivo de sus paredones. Pero no es lo único extremadamente "súper" -como diría Manu- sino que hay un valor fundamental, tiene que ver con la conservación de tal lugar por medio de su consagración como patrimonio mundial.&lt;br /&gt;Otra de las cosas que retumbaba en mi cabeza fue  que esas tierras consideradas un museo arqueológico albergaron a hombres. Ellos  vivieron en cuevas, enterraron a sus seres queridos y  dejaron huellas de su cultura en las rocas.&lt;br /&gt; Cada vez que avanzábamos más  por aquel sitio, forjado hace miles de años, siento que tanto los científicos como  los viajeros registran una inmensa veneración.&lt;br /&gt;      Veneración a una tierra que esconde historias como las que esconde ella.  Pero no es el momento de hablar de eso.&lt;br /&gt;La arena  arrastrada por el viento y el agua moldearon las piedras y los hombres las bautizaron como El Monje, La Catedral entre otras.&lt;br /&gt;      En la descripción que hacia (solo yo lo sé) el significado de antepasado abría grietas en su corazón.  Abría el recuerdo a una pérdida,  pérdida que el viaje quiere hacer olvidar. Seres, o mejor dicho, un ser querido al que extrañaba y ha perdido.&lt;br /&gt;Cuando salimos del Parque, sinceramente no nos queríamos ir. Papá había parado el vehículo a unos metros de la  entrada de troncos tallada. Aquella tarde, mirábamos por última vez al Talampaya…&lt;br /&gt;      Se le cruzó en la cabeza que era mentira, que era un sueño pero realmente era cierto. La familia Ruiz había pisado aquel suelo desértico, de escasa vegetación y hogar de 120 especies de animales. A ella le vino extrañamente, como el viento y sus susurros que vienen y van, una frase de Cecilia Guichal a la cabeza: "hay palabras que tienen la capacidad de despertar imágenes desde algún lugar desde algún deseo y del misterio para comunicarlas con el plano de las ideas, los conceptos y con el territorio de los hechos y de la acción".&lt;br /&gt;Espero poder guardar  este deseo llevado a lo real en lo más recóndito de mi mente… &lt;br /&gt;      Pensó y pensó durante mucho tiempo como decir la verdad.&lt;br /&gt;Aquella noche, llegábamos a Villa Unión.&lt;br /&gt;      ¿Qué verdad? ¿Para quién era ese secreto? Entremezclado  con el paisaje y con las emociones, había algo que la inquietaba. Era un recuerdo que sumergido entre sus palabras buscaba un escape.&lt;br /&gt;      Una persona de setenta años, calva a la que ella ama desde que nació. Él la acompañó en sus primeros pasos. Fue quien la vio perder su primer diente y la vio crecer. Ese hombre que a pesar de sus pesares remó en la arena de un desierto pesado para estar a su lado. Por eso, significa, para la familia, y más, para ella, un lazo, que en un abrir y cerrar de ojos, se rompió.&lt;br /&gt;      Una enfermedad, que lo devastó en poco tiempo. Tuvo que dejar de trabajar de lo que más amaba, vender flores en Puente Saavedra. Tuvo que vivir con una familia que lo despreciaba; esperando por  los fines de semana cuando la familia -que ahora viaja para olvidar- lo buscaba para cuidarlo y darle los gustos como si fuera un niño. Era el abuelo Carlos, florista y tanguero que se recostaba a causa de su enfermedad mientras que su nieta y Manu -como lo llama ella-  se acostaban a su lado escuchándolo reír y tararear los tangos de Gardel. Era el ídolo de ellos y de los amigos de sus nietos. Los domingos venían todos a visitarlo y a escuchar  sus anécdotas. Pero por las vueltas de la vida los dejó y su perdida fue tan grande que ahora los recuerdos son la única forma de atesorarlo.&lt;br /&gt;Llegamos a Villa Unión, un pueblo cercano al Talampaya.&lt;br /&gt;      En Villa Unión la gente se hospeda generalmente, ya que es lo más cerceno en aquella zona desolada.&lt;br /&gt;El anochecer trajo el frío y el frío hizo que decidiéramos quedarnos en la cabaña a descansar. Nos libramos entre los sueños a recordar pero ese recuerdo, no es recuerdo, es la imaginación que me hizo crear una jugarreta. Como dijo Guichal: "hay palabras que tienen la capacidad de despertar" serranías bajas y cañones que nunca pise o pise con el pensar. Las palabras fueron y serán el punto de un viaje metafórico.&lt;br /&gt;      La llegada a Villa Unión invocaba al anochecer. Ellos cerraron sus los ojos, viendo la inmensidad de la pre cordillera y el Talampaya desde lo alto, como un cóndor,  con las alas extendidas, en pleno vuelo, atravesaron  el silencio de la fría noche.  Escuchaban el resoplar de las voces quechuas y diaguitas que avanzan obstinadamente contra el viento, llevando el recado de una historia de tierras rojas y monumentos naturales. Pero no sólo el lugar con sus idas y venidas los acompañaba sino que su abuelo cada vez se hacia más  latente en sus pensamientos. Constantemente lo veía. Llegó a pensar en que el dolor que sentía la estaba volviendo loca.&lt;br /&gt;   Al despertar al día siguiente, todos estaban sumamente descansados, menos ella que se notaba agitada.&lt;br /&gt;- ¿Qué es lo que te sucede? - le preguntó el padre de forma seca y sumamente seria. Ella se cruzó de brazos y respondiendo de forma más que natural y apacible dijo:&lt;br /&gt;- Nada.&lt;br /&gt;   El padre tomó la respuesta como aceptable y decidió quedarse un día más en aquel bello lugar.&lt;br /&gt;   Paraban en unas cabañas pintorescas que tenía una bella vista a  los cerros rojizos. El sol se posicionaba en el centro del cielo y ellos decidieron emprender el viaje para conocer más de la ciudad. El primer punto de su exploración como turistas fueron unos cerros donde el niño se puso a trepar con su padre mientras, las dos mujeres los observaban desde el suelo. La madre sacaba fotos y ella solo miraba a su alrededor y se entremezclaba en el silencio. Aquel silencio la ahogaba, la provocaba, pero como siempre prefería callar ¿Hasta cuándo soportaría lo que le pasaba? No podía guardarlo más. Cerraba los ojos y continuaba con el paseo.&lt;br /&gt;   La parte masculina del grupo descendió de lo más alto y propuso seguir. Ellas aceptaron sin chistar y su próxima parada fue un río a muy pocas cuadras de donde estaban. Al llegar allí se sentaron a las orillas de él y empezaron a picotear una rica picada. La única que no se les unió fue la adolescente que con simples excusas se rehusó a comer. Los de más no tomaron importancia al hecho de que no comiera. Pero había algo que obviamente generaba mala espina.&lt;br /&gt;   Ella no paraba de observar todo el paisaje que la rodeaba y escribir todo lo que se le cruzaba por la mente. La familia lo veía como algo normal de todos los días. En ese momento algo le vino a la mente, una imagen de una niña sentada en la falda de su abuelo mirando el río. Sus ojos se llenaron de lágrimas, con sus brazos se apuro a secárselas para que nadie sospechara y sin pensarlo forzó una sonrisa.&lt;br /&gt;   Para distraerse se puso a jugar con su hermano a la pelota, estuvieron largo rato hasta que el padre decidió seguir con el paseo a una ciudad cercana llamada Patquia. Esta estaba repleta de viñedos, que por no ser la época de cosecha, se veían amarillentos y sin una sola uva. Allí pararon en la casa de un hombre que vendía vinos pateros.&lt;br /&gt;   A la mañana siguiente, Marina no estaba. No la encontraban por ningún rincón de la casa. En la madrugada subió a la sima más cercana, abrió sus alas y voló como los cóndores sobre los altos cañones tallados por el viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eliana Ruiz&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-2806347925707842080?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/2806347925707842080/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=2806347925707842080&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/2806347925707842080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/2806347925707842080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/34.html' title='34'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-628284605036934274</id><published>2007-12-26T21:58:00.000-03:00</published><updated>2007-12-26T22:00:48.702-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ensayo'/><title type='text'>33</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El ruso Salzman (...) se decidió a comprar la casa de su infancia (...)&lt;br /&gt;     Una vez instalado, comprendió que la inversión había sido inútil.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;     -He recuperado mi casa – dijo – Pero la infancia, no.”1&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Menos mal que Nadie vuelve&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Vivimos en un mundo acelerado, vivimos corriendo, vamos de un lado a otro sin detenernos jamás, ni siquiera un instante para reflexionar porque no hay tiempo. Es tan triste como real la conocida metáfora de que somos un enjambre, abejas que se chocan entre sí sin pedirse disculpas, que nacieron predestinadas, a trabajar o a gobernar y aprovecharse del trabajo ajeno, no existen otras opciones. Inmersos en un mundo que ya no nos lleva, sino que nos empuja. Viajar es una pérdida de tiempo, el viaje no se puede disfrutar. La vida se nos pasa en dormir y en viajar, que es lo mismo pero más feo porque te pisan y te chocan. Y como siempre la constante competencia para ver quién llega primero a cualquier lado. Salimos de nuestras casas apurados por volver y jamás nos planteamos si es que alguna vez habíamos podido volver. Porque ¿Quién es capaz de afirmar que es la misma persona la que una vez se fue que la que después volvió? Nadie que se va puede regresar. ¿Acaso no transcurre tiempo, desde el momento en que partimos hasta el momento en que creemos volver?, en ese tiempo a través de los sucesos que transcurren, de los nuevos aprendizajes y de las nuevas experiencias que se adquieren, se modifica el cuerpo y se modifica el alma, y si el hombre no es más que cuerpo y alma y ambos se ven modificados, ¿cómo poder asegurar que uno sigue siendo el mismo?&lt;br /&gt;      No hay ejemplo más claro que el exilio. Miles de personas que han viajado en todas las épocas buscando un futuro mejor o escapando de un presente peor, de Europa a América, de América a Europa, siempre soñando con volver, volver al lugar conocido, a la idiosincrasia propia. Pero trágicamente es imposible volver, el tiempo que transcurre uno en el exterior lo modifican, lo transforman en otro ser.&lt;br /&gt;      Relata María Negroni en un texto llamado “Ir volver / de un adónde a un adónde” 2 su experiencia cuando se fue de Argentina para vivir en Estados Unidos y años más tarde decidió volver, reunió sus pertenencias de Nueva York y “volvió” a Buenos Aires. Sufrió una gran desilusión al darse cuenta que éste ya no era su territorio, ya no le pertenecía. Las experiencias vividas en el extranjero hicieron que María ya no sea ella la misma que se fue la primera vez, y seguramente tampoco fue la misma cuando creyó retornar a Estados Unidos, ya que la experiencia del “volver frustrado” modificó su forma de pensar, eliminó la ilusión del regreso a la Argentina.&lt;br /&gt;     El espíritu ha soportado nuevas experiencias, nuevas sensaciones que le impiden volver a ser quien fue, porque también el tiempo es un viaje que no se puede siquiera detener, y que nos envejece a diario distinguiéndonos lo que somos, de lo que éramos antes: más tolerantes en algún aspecto, menos tolerantes en otro, aprendiendo nuevas cosas, olvidando otras, con más esperanzas, con más desilusiones.&lt;br /&gt;      Intentan vanamente los coleccionistas, por ejemplo, de aferrarse a algo para demostrar que ellos han sido quienes son. Relata Ítalo Calvino en “Colección de Arena”3 una exposición de colecciones exóticas, una de ellas pertenecía a una persona que viajaba alrededor del mundo y en cada playa juntaba en un frasco una muestra de arena. Lo que esta persona intentaba hacer era solo aferrarse a un objeto físico como prueba de que uno ha estado donde ha creído estar, y que es uno mismo. Se lleva algo de ese lugar como elemento probatorio de su estadía ya que “si yo poseo ese frasco de arena de la isla Lanzarote en las Canarias es porque he estado ahí, fui y volví aquí luego” Queda dicho implícitamente.&lt;br /&gt;      Investigan arduamente los hombres de ciencia nuevas formas de ir cada vez más veloces, cuanto menos tiempo se demore en llegar, más eficiente será el medio de transporte, hay que ir rápido a todos lados. Por qué se esfuerzan en intentar crear un vehículo que logre ir a la velocidad de la luz -que daría un enorme prestigio a los científicos que lo lograsen- y ninguno se ha propuesto siquiera concentren sus conocimientos en inventar un transporte que consiga hacernos volver, aunque sea muy lentamente, ¿Cuándo un investigador podrá crear una máquina para volver?, pero para volver verdaderamente, volver a ser “el antes” de haberse ido. Ojalá que nunca suceda.&lt;br /&gt;     ¡Basta de engañarnos! La libertad absoluta no existe, ni para aquellos que se jactan de poder controlarlo todo, y mucho menos para nosotros. Somos presos de un siniestro juego de vida que nos obliga a avanzar sin poder detenerse ni retroceder, las reglas son esas y por desgracia (o por suerte), no pueden transgredirse. Imaginen por un instante que la ciencia logra crear la manera de poder volver, sería verdaderamente aterrador: ¿qué sería de nosotros si los grupos de poder se adueñasen –porque seguramente lo harían inmediatamente- y monopolizasen su uso? Porque no se olviden que los medios para ir, ya están en sus manos. O es que alguien es tan ingenuo aún de creer que puede viajar cuando así lo desea. Uno puede irse de donde está porque “ellos” nos lo permiten. Los que tienen el poder deciden quién se puede ir, a dónde y cuándo debe hacerlo. Durante las dictaduras y a través de la miseria nos obligaron y nos obligan a irnos de nuestro lugar, pero cuando quieren que nos quedemos construyen muros o cercan las fronteras para impedir esos viajes.&lt;br /&gt;     ¡Qué terrible sería si además de manejar la ida, también pudiesen manejar la vuelta! Pero afortunadamente aún podemos quedarnos tranquilos, amigos, faltan muchos siglos para que la ciencia alcance tal hallazgo, quedan aún muchos siglos de poesía4.&lt;br /&gt;     Pero dirán seguramente, algunas personas, que con esta forma de ver el tiempo como una forma de viaje, ni siquiera se puede asegurar que uno siga siendo el mismo cada instante transcurrido, ya que el alma se modifica con cada experiencia nueva, con cada sensación, con el progreso del tiempo. Y les aseguro que es cierto ¿quién puede afirmar que es el mismo ser el que durmió anoche, y el que despertó hoy en la mañana? Sí mis queridos lectores les aseguro que esta es la primera y única vez que leerán un escrito mío, y el domingo que viene cuando abran esta misma revista, no se engañen, la que firmará en esta sección ya no seré yo, pero igualmente no tiene sentido prevenirlos efímeros amigos, porque tampoco serán ustedes los que lean el próximo artículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nidia Perrone&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-628284605036934274?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/628284605036934274/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=628284605036934274&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/628284605036934274'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/628284605036934274'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/33.html' title='33'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-4450818769061455091</id><published>2007-12-26T21:56:00.000-03:00</published><updated>2007-12-26T21:58:39.501-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tren Blanco'/><title type='text'>32</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Occidente Reciclado  &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;     Es asombrosa la cantidad de similitudes que existe entre los documentales “El tren blanco” – película argentina creada en el año 2002 y dirigida por Nahuel García, Sheila Perez Giménez y Ramiro García– y “Los espigadores y la espigadora” – película francesa dirigida por Agnés Varda, en el año 2000-, que a pesar de referirse a contextos aparentemente distintos, ya que la primera película se sitúa en un país subdesarrollado mientras que la segunda en uno de los países desarrollados del capitalismo, tienen los mismos problemas de pobreza y marginalidad, por lo que muchas personas se ven obligadas, para poder subsistir, a hurgar en los deshechos que algunos consideran inservibles. Sin embargo estas similitudes deberían no existir, ya que –nos quieren hacer creer los defensores del sistema capitalista- todos los países subdesarrollados, en algún momento de su historia llegarán a convertirse en un país desarrollado. Entonces me pregunto ¿De qué nos serviría llegar a ser un país desarrollado, como es el ejemplo de Francia, si continuarían existiendo la marginalidad, la miseria y la falta de justicia social? O quizás considerarán los capitalistas que la teoría del derrame, la cual supone que en algún momento los ricos acumularían tanta riqueza que ésta rebalsaría y llegaría a los necesitados, se refería a este revolver en la basura de “los de arriba” para poder alimentarse “los de abajo”.&lt;br /&gt;     Pero las semejanzas no se reducen solo al problema de la marginalidad que se expresa en ambos filmes, sino también a la forma en que es vista esa marginalidad por ellos mismos por ejemplo me llamó la atención que los entrevistados de ambas películas describían su situación en forma de resignación, y hasta la frase “es preferible hacer esto, que robar” es dicha por dos entrevistados refiriéndose cada uno a su trabajo, en el caso de “Los espigadores...” al hecho de juntar papas, y en el caso de “El tren blanco” al hecho de juntar cartones. &lt;br /&gt;     A decir verdad la única diferencia que encontré entre las películas es el estilo en que están filmadas. Por un lado el documental de Agnes Varda se basa en la metáfora, y tiene muchos aspectos surrealistas, como es el hecho de juntar y luego filmar papas en forma de corazón, por el contrario “El tren blanco” se mantiene en el plano realista y melancólico, donde la tristeza y la resignación se expresan de forma directa. Sin embargo también se parecen por la manera en que transcurre la película. Ambas se basan principalmente en el viaje, el film argentino es el viaje de los cartoneros en el tren para poder recolectar -me pareció interesante destacar el hecho de que hayan dejado por encima de la música de fondo el ruido constante del tren, tan similar al del latido del corazón-. En el film francés, en cambio, el viaje lo realiza la misma directora a través de las distintas ciudades francesas en las que va encontrando siempre gente que recolecta objetos, comida etc. que han sido desechadas por otras personas, pero en cada lugar hay desechos de distintos estilos, distintas “sobras”.&lt;br /&gt;     Al analizar las dos películas se puede dar cuenta de la farsa en la que uno vive inmerso día a día, la idea de que el mundo será justo en algún momento, sin que sea necesario cambiarlo, o el hecho de que “estas cosas solo suceden en Argentina”, es un grave y peligroso error. La marginalidad en Argentina existe y es extrema, pero también existe y de manera acentuada, en los países que se suponen desarrollados, en los países que han alcanzado el ideal del sistema capitalista. Entonces no somos el problema nosotros los “subdesarrollados” sino el sistema. Muchos han dicho que el sistema comunista no funciona, y es por eso que ha caído, sin embargo, ¿alguien tiene el coraje da afirmar, todavía, que el capitalismo funciona luego de observar la realidad diaria de cualquier país capitalista?, ¿Acaso uno se animaría a prender una radio que electrocuta a los que la tocan, pero no a todos, sino a la mayoría de ellos? Por más que la radio logre transmitir señal, yo le colocaría un cartel de “no funciona” a la radio... y al sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nidia Perrone&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-4450818769061455091?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/4450818769061455091/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=4450818769061455091&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/4450818769061455091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/4450818769061455091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/32.html' title='32'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-2161415684676950222</id><published>2007-12-10T13:23:00.000-03:00</published><updated>2007-12-10T13:24:23.313-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narración 2 (Relato final)'/><title type='text'>31</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Proyecto narrativo: “Dos perlas”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;     Aquella noche, motivados por la música, una buena cena y el abuso del alcohol, mi amiga me confesó la razón de por qué su vida había cambiado tanto y tan de golpe. Nosotros, y digo “nosotros” incluyendo a los amigos, conocidos y a mi, sabíamos que algo de gran magnitud había ocurrido, nuestra amiga no era tan dinámica como para romper con todos los esquemas de la noche al día. Y digo “de la noche al día” por un particular motivo.&lt;br /&gt;      Mi amiga (mantendré su identidad en absoluto silencio) vivía cerca de casa con su marido y sus dos hijas de cinco y siete años. Desde hacía casi diez años trabajaba para una empresa que tenía algunas cabañas por el sur del país, más precisamente en Neuquén, Río Negro y Ushuaia. Ella solía viajar cada mes a alguna de las provincias a controlar todos esos temas contables que no detallaré ahora. Su vida era lo bastante rutinaria: lavaba ropa, planchaba, preparaba el desayuno, llevaba a las nenas al colegio, iba a la empresa, almorzaba todos los mediodías la misma ensalada con cualquier agua mineral, iba al gimnasio, cada tanto practicaba la infidelidad conyugal (Ernesto, su jefe de sector, hacía buenos regalos luego de una intensa tarde de sexo) y volvía a casa a preparar una cena llena de amor (como ella decía) pero no sin antes pasar por el mercado.&lt;br /&gt;      En reiteradas oportunidades le pregunté si era feliz, por lo general suelo cuestionarme la calidad de felicidad en las personas, y ella, llena de gracia y convencimiento, respondía sin dejar espacio a la duda que sí. Amaba a sus hijas, al hombre que la acompañaba hacía ya quince años aproximadamente, a su casa, a su perro y al hámster de las nenas. La más grande de ellas, Bea, es mi ahijada. También amaba su trabajo y valoraba que una vez al mes tenía que hacer un largo viaje en micro para llegar a otras sucursales administrativas, sacar un par de cuentas y luego pasear un poco y comprar cosas... las mujeres siempre encuentran qué comprar. Mi adorada amiga alegaba que casualmente esos viajes la arrancaban de su realidad como un troquelado de papel y la obligaban a descansar del resto de las obligaciones. Es lógico.&lt;br /&gt;      Como ven, nada estaba mal, todo se encaminaba de la mejor manera y si existiera un premio a la familia tipo del año sin dudas sería de nuevo para ellos... aun así, de repente algo sucedió, algo que cambió todo en días nomás o hasta en unas pocas horas parecería...&lt;br /&gt;      Aquella noche, motivados por la música, un postre de chocolate frío, una seguidilla de copas de vino y la picardía que nos causaba juntarnos después de unos meses, ella habló y contó todo.&lt;br /&gt;      Faltando unos días para navidad, tuvo que viajar hacía Neuquén para cerrar unos contratos... unos bungalows nuevos que se sumaban al proyecto de alquileres temporarios. El viaje, inesperado en esa fecha, la incomodó lo suficiente robándole el entusiasmo de viajar... no sólo porque las nenas estaban expectantes por los regalos sino también porque el calor la ofuscaba tanto que borraba de su rostro la más delicada sonrisa fingida.&lt;br /&gt;      Pasado el mediodía, subió al micro, se sentó programadamente del lado de la ventana (era un requisito indispensable para viajar) y prontamente comenzó a hacer crucigramas mientras en sus oídos sonaban algunas músicas que por propio gusto personal no mencionaré. Entre sus piernas llevaba un bolso y dentro la agenda, maquillajes, algunos papeles, fotografías y otros discos. Sobre las piernas, un sweater... sabía bien que les agarraría la noche en la ruta y que camino a Neuquén hace frío sumado a que en los micros existe cierto fanatismo por mantener el aire acondicionado hasta formar una delgada capa de hielo sobre los vidrios. Los primeros kilómetros recorridos son siempre los más aburridos, el coche va lento, los pasajeros no dejan de hablar y se desesperan por usar el baño y acabar con todo el jugo o el café que antipáticamente se ofrece.&lt;br /&gt;      Mi amiga recién notó en la localidad de Azul que a su lado viajaba una joven. En Azul hay una parada y la gente acostumbra a salir a comprar algo en el bar, a caminar un poco o fumarse un cigarrillo a la sombra del alto micro. Mi amiga en un comienzo no quiso bajarse, veía que afuera el sol cubría todo y que haría demasiado calor, aparte la sensación de desolación en el medio de la ruta no le simpatizaba demasiado; sin embargo a último momento se apresuró en dejar de lado su promesa de no fumar y salió, tratando de no acercarse mucho a nadie para no socializar. Era notable ver que las demás mujeres, también pasajeras de su viaje, rápidamente habían formado amistades y paseaban de una punta a la otra sus anécdotas, sus hijos, sus carcajadas o se convidaban mate y galletitas mientras ocupaban algún banco bajo el alero del kiosco. Es necesario aclarar que mi amiga no busca charlas porque según ella “las personas hablan mucho en los viajes y yo quiero ver la película que pasan...”&lt;br /&gt;      Cuando le daba el último pisotón al pucho y a la vez expulsaba el terminante humo que de su garganta salía para subir al gran coche blanco, vio venir a su compañera de asiento. La joven veinteañera paseaba tímidamente su cuerpo redondeado bajo el sol, nada le importaba, venía con desenfado dando firmes pasos aunque algo torpes, trayendo en sus manos una radio y columpiando su larga cabellera negra. Antes que esta jovencita llegara a la puerta del bus, mi amiga ya yacía en su asiento concentrada en su nuevo crucigrama y cuando la mujer joven llegó a su lado para sentarse ambas intercambiaron miradas, un desnutrido saludo y entre pobres sonrisas comentaron que “allá” hacía mucho calor, que era un típico día de diciembre y que el cálido viento levantaba tanto polvo que era imposible disfrutar de esa corta libertad.&lt;br /&gt;      Como es de preverse, la espera para que el micro vuelva a retomar su viaje siempre se hace larga. Los pasajeros son haraganes, fuman todos a la vez, se pelean por comprar todos juntos o por usar el baño de la estación. Después tardan en acomodarse en sus lugares y dejar de gritar y finalmente llegan los últimos minutos de espera con el motor del gran carro ya encendido. Al fin y al cabo, el chofer es el que más se retrasa... y esta espera es generadora de diálogos, todos los que viajamos lo sabemos, y más entre mujeres... y mucho más aun entre mujeres que están solas.&lt;br /&gt;      Antonia Gómez también iba camino a Neuquén, allá tiene a sus padres y suele ir a visitarlos, “ellos son buena gente, acompañan, contienen y le regala unos mangos”. Antonia no es interesada, pero visitar a sus padres y recibir una ayuda económica le da un empujón sustancial para luego vivir a la distancia con su nueva familia. A su corta edad, esta chica ya era madre de una niñita y transitaba los primeros y seguros años de la convivencia en pareja. Cuando no era presa de su hogar, Antonia trabajaba de noche en un bar, limpiando mesas y haciendo otras tareas.&lt;br /&gt;      Mi amiga y Antonia comenzaron rutinariamente hablando del tiempo, de lo costoso que estaban los pasajes, de lo feo que estaba Neuquén capital y de por qué viajaban. Ambas experiencias personales lograron que a los treinta minutos estas mujeres ya hubieran perdido la formalidad y que para hablarse habían torneado sus cuerpos amablemente. Cuando la noche comenzó a caer, las sorprendió el inicio de una trillada película romántica y el comentario obligado por parte de estas pasajeras. Ambas coincidían en que no hay nada más disgustante que alejarse de los hijos, dejar a los maridos solos y en que Julia Roberts tenía una sonrisa que verdaderamente invitaba a la envidia. También compartieron historias con respecto a la comida horrible que dan en los micros de larga distancia. Los sándwich siempre son los mismos y las galletitas de agua son algo acartonadas.&lt;br /&gt;      Mi amiga había comprendido que tan mal no estaba tener una amistad pasajera, después de todo, estos viajes son muy largos y las esperas en las paradas se hacen agotadoras. También agradeció que su compañera fuera Antonia, que tantas cosas en común tenían, como el amor por sus familias, y no una mujer como Laura, su vecina, que era un ser completamente vil y con tendencias a la auto depresión y al contagio colectivo de la misma. Laura apestaba a berenjenas (Antonia se desesperaba en taparse la boca para no dejar escapar sus risotadas y despertar a alguien) y lo peor y que hacía sentir culpable a mi amiga era que sus nenas iban a quedarse con esa señora desde que llegaban del colegio hasta que la niñera las buscara. Serían dos horas traumáticas para las niñas y nada mejor que resarcir tantos daños con hermosos regalos. Antonia le recomendó un sitio de artesanías muy especiales para regalar a las nenas, ella también llevaría algo a su hija, aunque más no sea unas golosinas o revistas para colorear.&lt;br /&gt;      La medianoche encontró al micro parando en Cutral – Có. Aquí, muchos pasajeros bajan y siguen sus caminos y otros pocos suben rumbo a Neuquén, lo cual estaba a dos horas más de viaje aproximadamente. Esta parada obligada se caracteriza por su insignificancia... unas pocas personas, solo un bar abierto las veinticuatro horas y un puesto de diarios y revistas atendido por un viejo borracho que trata mal a los perros que por ahí duermen. Nadie habla con nadie y los pasajeros prefieren dormir que salir a pasear sus poco ánimos y cansadas apariencias. Mi amiga, a esta altura del viaje y estimulada por la poca expresión de la noche, salió a tomar un agrio café en el bufete, siempre manteniendo una mirada de alerta y control sobre el micro... nada detestaría más que tener que correr para que no se la olviden allí. Lo curioso fue cuando luego de treinta y ocho minutos el micro seguía ahí, inmovilizado y cubierto de silencio. Desde el bar se podía ver las cabezas de los pasajeros reposando, algunos dormidos, otros en la clásica calma, y la puerta del micro abierta a la espera de quién sabe qué. Mi amiga no perdía de vista la puerta mientras daba cortos sorbos al segundo café y encendía su cuarto cigarrillo. Cada tanto miraba de reojo al televisor que estaba en la pared y emitía imágenes de un noticiero deportivo. Nada le aburría más que los deportes. Entre sorbos, vio que del micro bajó Antonia, abrigada, con cara de dormida y como buscando algo. De hecho buscaba a su compañera y cuando se interceptaron desde sus lugares ambas dejaron escapar una sonrisa cómplice. Antonia buscaba a mi amiga y ella lo sabia.&lt;br /&gt;      La razón por la cual el viaje no continuaba era que había un desperfecto en el medio de transporte y la pronta solución era esperar a que se repare en unas horas o que un micro proveniente de Neuquén fuera a buscar a la totalidad de pasajeros varados para darle fin al recorrido. Como es sabido, ante estas situaciones la gente se desborda, las personas se enojan y en segundos se quejan a los gritos para que les devuelvan el importe del pasaje. Mi amiga y Antonia compartían el fresco viento que movía a los sauces que decoraban la estación y apartadas se reían de todo. Comprendieron que había que esperar dos horas, quizás tres y que a pesar de eso la noche se prestaba para no despreciarla, sino más bien para disfrutarla.&lt;br /&gt;      Dieron unos cuantos pasos hasta alejarse por completo de la luz que de la parada de micros salía, ya no se oían voces ni estados alterados, no se sentían las vibraciones de los motores trabajando, sólo se percibía el viento acariciando a los árboles y pasando entre los lacios cabellos renegridos de Antonia y los colorados rizos desarmados de mi amiga y así, tras unos cuantos pasos y sin perder de vista al pequeño centro luminoso caminaron bajo la luna. Esta situación también ameritaba de comentarios arbitrarios acerca de la noche que era romántica por excelencia: la luna, la suave brisa fría, el desafío de andar con poca ropa, el olor de las flores que se mezclaba con los perfumes de ellas y el silencio, la caminata de novela sobre la ruta vacía y la sensación de libertad que poseía a estas mujeres. Cuando decidieron emprender el regreso notaron que allá, donde antes hubo una revuela, ahora estaba todo calmado, los pasajeros estaban dentro del micro, el bar estaba más oscuro y sólo se veía la luz que el televisor dejaba escapar y que su dueña se encontraba apoyando los brazos sobre el largo mostrador donde atendía esperando que el sueño, como todas las noches desde hacía más de veinte años, acabe con ella.&lt;br /&gt;      Mi amiga parecía disfrutar cada paso de regreso que daba, eran lentos, espaciados y con cierta gracia. Antonia también caminaba lento pero manteniendo su torpeza habitual. Cuando llegaron a la estación fueron hacia atrás del bar, donde se encontraban los baños y rodeando al silencioso y oscuro bufete pasaron a un fondo donde la luna azulada iluminaba con más fuerza. Entre los pastos prolijamente cortados, algunos macetones con frondosas plantas y el sonido de la noche, encontraron un largo banco de madera que pretendía de humilde mirador hacia lo que la ruta ignoraba. Kilómetros de vacío, solo un pasto azul, árboles oscuros de copa blanca y una humedad que se sentía en todo momento. Las amigas se sentaron, sabían que la espera era larga pero que la noche las ayudaba y el banco aquel llamaba la atención. Mezcla de sigilo y pocas palabras, Antonia y mi amiga hablaban entre susurros de las cercanas fiestas, la vida familiar y los gastos que representaban las ornamentadas cenas de navidad y año nuevo. Como embebidas de la cotidianeidad y superadas por la perfección de la tenebrosidad, mi amiga tocó la rodilla de Antonia, luego se miraron fijamente pero idas y el tiempo se congeló. Las flores lanzaron más aroma, los pastos se detuvieron, las robustas copas de los árboles comenzaron a bailar suavemente y el calor comenzó a abundar.&lt;br /&gt;      No puedo hablar de minutos o segundos, la temporalidad no existía como tampoco existía la vergüenza y los limites; ambas mujeres se besaron eternamente, sus labios jugaban cuando chocaban, compartían ruidos, se mordían, se abrazaban, se acariciaban con las mismas caras, se besaban de nuevo y cada beso cargaba más fervor, pasión y combustión... sus labios ardían al ritmo de sus cuerpos. Pareció que jamás se preocuparon por nada, no importaba Neuquén, el ómnibus, los pasajeros ni la señora que ya dormía nerviosamente sobre sus manos detrás del mostrador del bufete.&lt;br /&gt;      Cada instante las encontraba más cerca, más unidas, como entrelazadas formando un solo cuerpo recortado sobre el cielo violeta y la luz de los lejanos astros. Sus manos se movían desesperadas buscando placer a cada centímetro, Antonia tocaba los enrulados pelos de mi amiga mientras continuaba besándola y mi amiga exploraba los senos de Antonia, se maravillaba con el efecto de su color moreno y la luz brillante que del cielo caía y se posaba sobre su torso. Las mujeres se amaron de todas formas, conocieron el placer de los cuerpos libres y desnudos, sintieron la humedad de sus figuras en las manos, en la boca y en todos lados, compartieron sus brazos y se movían al unísono con los árboles danzarines mientras sus cuerpos apretados uno al otro largaban los sonidos del sexo.&lt;br /&gt;      Realmente el mundo estaba detenido como la máquina más grande de todos los tiempos con todos sus engranajes avejentados, sus vidas habían hecho unas pausas para quitarse los tabúes y dejar fluir las emociones que ambas escondían dentro... la culpa no era de nadie, siquiera de la noche.&lt;br /&gt;      Les resultaba imposible dejar de recorrer las curvas de los moldeados organismos, no podían dejar de oler sus pieles, sentir con sus manos la textura del estremecimiento que ésta experiencia les causaba. Tampoco podían parar de besarse, intentaban desenfrenadamente comerse, querían poseerse por más tiempo, todo el tiempo que fuera necesario. Sus continuos ojos entrecerrados dejaban ver que sus identidades ya no estaban en este planeta y con utopía iniciaron el final de sus viajes. Violentamente comenzaron a jadear sin dejar de mantener sus alientos cerca, sus movimientos simulaban tiritar de frío en el abrumador calor que emanaban, sus dedos apretaban cada vez más fuerte lo que tocaban y el ritmo de sus respiraciones era en cada segundo más entrecortado.&lt;br /&gt;      Cuando ya no quedaba aire y los cuerpos sucumbieron en constantes sacudidas, estas dos mujeres brillaron como nunca antes y la luz hizo de ellas un cúmulo de manos, cabellos, sudor y calma.&lt;br /&gt;      Aquella noche, mi amiga me había contado todo, Antonia Gómez le había cambiado la vida y según ella “la había liberado”. Yo no sé si está bien o mal, no voy a juzgar si estas mujeres han tomado un camino erróneo o adecuado, mi amiga parece feliz. Ambas abandonaron sus vidas de siempre y viven juntas desde hace casi dos meses. Tengo entendido que sus maridos no están nada conformes con los repentinos cambios y que ellos mismos decidieron continuar con la crianza de sus hijas y mantenerlas lejos de sus madres. A mi amiga y a Antonia no les importó y son concientes de su egoísmo pero prefieren no pensar demasiado en ello.&lt;br /&gt;      Hace unos días, en el rato libre que me tomo para hacer el almuerzo en el trabajo, me fui con el auto a la ribera del río a tomar un poco de aire y ahí las vi, mi amiga y Antonia se encontraban alejadas del resto de las personas que parecían absorber todo el sol, y a la sombra de un extraño sauce estaban sentadas en el esperanzador pasto. No quise acercarme para no importunarlas. Mi amiga dejaba ver su incontenida felicidad... las mujeres parecen ser felices cuando sonríen todo el tiempo, juegan con sus cabellos, mueven mucho las manos y tocan con disimulo a quien aman. Sin embargo, posé más mis ojos, casi enceguecidos por los rayos de luz, sobre Antonia que sobriamente miraba el río, jugaba con una margarita y se dejaba tocar la espalda por mi amiga. Antonia tenía un rostro especial, morena de piel, de ojos inflamados como cansados y con detalles orientales y la sonrisa más cálida del mundo. Cuando ambas se levantaron del suelo para marcharse, pude ver como ellas miraron a su alrededor y cuando percibieron que nadie las veía se dieron un sencillo beso en los labios y mi amiga posó sus manos en el vientre abultado de Antonia y luego se miraron, sonrieron tímidamente y se fueron caminando lentamente hasta perderse en la barranca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Francisco&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-2161415684676950222?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/2161415684676950222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=2161415684676950222&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/2161415684676950222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/2161415684676950222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/31.html' title='31'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-7378007429228265161</id><published>2007-12-10T13:18:00.000-03:00</published><updated>2007-12-10T13:22:28.523-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Notas de lectura 1 (1er cuadernillo)'/><title type='text'>30</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Miles Harvey y “La isla de los mapas perdidos”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Miles Harvey es periodista graduado con honores en la Universidad de Illinois en 1984 y entre varias actividades, trabajó en United Press International y luego de un master en letras se lanzó a la escritura y presentó en 2001 “La isla de los mapas perdidos”. Este libro lleno de relatos cuenta con decenas de historias relacionadas con la cartografía, los viajes y el apasionante mundo de la investigación. Harvey incluyó en su obra crónicas de crímenes, investigaciones relacionadas con importantes y legendarios mapas y como detalle exclusivo, parte de su vida. Y es que el autor, que se define como un admirador de la cartografía desde siempre1, nos presenta un trabajo embebido en la “cronología” de los mapas, de las grabaciones cartográficas y de las cotidianidades de su propia vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el cuadernillo que la cátedra nos presenta, encontramos dos de los textos incluidos en “La isla de los mapas perdidos” de Harvey: “Aguas desconocidas” y “Cómo hacer un mapa, cómo llevarse un mapa”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En “Aguas desconocidas”, el relato de Harvey toma como excusa dos documentos que conserva como datos periodísticos2. A través de estos recortes, comenzamos a conocer una breve historia de los mapas siempre de la mano de la propia experiencia del autor. También este capítulo conlleva una breve reseña acerca del surgimiento de los planos, los primeros usos y el monopolio del comercio marítimo disputado en ese entonces por Portugal y Holanda. Queda de más decir que los mapas en ese entonces hacían de fuertes armas y de importantes herramientas para la dominación política y la expansión del poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(nota al pie) La segunda anécdota que se desprende en este apartado es acerca de una noticia de 1995 y trata acerca de los delicados robos de importantes mapas de la mano de un afamado personaje en esos tiempos, comparable con Al Capone (pero en un sentido más restringido), Gilbert Bland. Harvey despliega sus dotes periodísticos para armar así el perfil del ladrón de mapas. Evidentemente, la investigación se va transformando en una aventura, y muta de lo intelectual a lo fantástico.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El otro capítulo del cuadernillo, “Cómo hacer un mapa, cómo llevar un mapa” (Capitulo 5) tiene un objeto muy claro: acercar la aventura de los mapas al lector. Es decir, mediante una elaboración técnica, Miles Harvey intenta acortar distancias entre el lector y su pasión y desenfrenado interés por los mapas, y lo hace de un especial modo: proceso y armado del mapa y una breve historia de elementos y herramientas para ubicarse en el tiempo. ¡Está todo dicho! Desde la importancia del uso táctico de los mapas hasta la fabricación en sí, la ejecución de la tinta, el trabajo a mano, el coloreado y la consecuente elaboración de enciclopedias. Una vez conocido todo esto, sólo queda saber como llevarse los mapas y es aquí cuando vuelven las aventuras de Gilbert Bland, las peculiares andanzas en las grandes bibliotecas, la sensación de adrenalina en la apropiación3 y lo simbólico que tiene robar herramientas plasmadas por medio de dibujos y otras técnicas de impresión y así corromper las fronteras de la ética social.4&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(nota al pie) Quiero decir con todo esto que nos encontramos con dos historias de exploración y atracción hacia lo desconocido, con una detallada narración de actos delictivos y tecnicismos relacionados con los mapas... y casualmente le comentaba a un compañero de otra materia acerca de estos textos de Harvey y argumentaba que es una pena que sólo podamos recrear dos de los capítulos de “La isla de los mapas perdidos”, ya que sin duda, es un trabajo periodístico pero ante todo es un viaje. Viaje lleno de recorridos y de caminos diferentes, con experiencias distintas que enriquecen al lector de una manera especial: brindar lo reconfortante de una historia de una manera sencilla que deja una enseñanza y sobre todo, la sensación de aventura en cada capítulo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Algunos otros datos de “La isla de los mapas perdidos” de Miles Harvey.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Editorial Debate, primera edición 2001.&lt;br /&gt;Paginas 288&lt;br /&gt;Traductor: Fabián Chueca Crespo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Francisco&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-7378007429228265161?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/7378007429228265161/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=7378007429228265161&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/7378007429228265161'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/7378007429228265161'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/30.html' title='30'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-5135783225053460590</id><published>2007-12-10T13:09:00.000-03:00</published><updated>2007-12-10T13:18:33.963-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narración 1 (trabajo de campo)'/><title type='text'>29</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mltcw9zk1Zk/R11l8VaIRWI/AAAAAAAAAAc/JoHJ6lRn6vQ/s1600-h/Fotos.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5142378436740269410" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_mltcw9zk1Zk/R11l8VaIRWI/AAAAAAAAAAc/JoHJ6lRn6vQ/s320/Fotos.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Trabajo de campo – Mirada del viajero&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Imagen 1: Paraná abajo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La calle Paraná es especial. Por un lado actúa como la división entre Vicente López y San Isidro, esto significa que ambos partidos se la disputan en sus mapas, pero ambos partidos se lavan las manos a la hora de hacer las refacciones necesarias. También es especial porque es la calle más cómoda que va directo al río y en ese camino uno se encuentra con las casas más lindas, más refinadas y envidiadas de la zona. Paraná también es especial porque es atravesada por unas vías de tren, dónde se construyó un túnel para pasar por debajo de las vías y jamás se interrumpió el paso de los autos ni se detuvo la marcha de los trenes. Dicen que es el primer túnel hecho en Sudamérica que se hace sin interrumpir el tránsito. Ya ven lo especial que es, y sobre todo para los vecinos de esta calle que durante años se opusieron al túnel ya que esto traería más movimiento a sus delicadas y tranquilas vidas. De todos modos, Paraná es especial y a mí me lleva al río, me relaja, me transporta y suavemente me deposita en la ribera.&lt;br /&gt;Creo que mi recorrido no sería importante si no mencionara a esta calle y si no hubiera foto alguna de ella. La imagen regala un techo de árboles que cubren casi todo el recorrido, el poco movimiento en un día feriado y al final una empinada bajada hacia el río. Tampoco debería olvidar que este viaje lo hago en auto hoy en día, ya no tengo paciencia para hacerlo en bicicleta o caminando solitariamente.&lt;br /&gt;¿Cómo llegue ahí? Por lo general es un recorrido que hago cuando estoy aburrido o cuando la realidad me supera y busco un lugar especial, silencioso, melancólico y sin nadie. El feriado se prestó para salir a pasear un rato y mientras aprovechar la dicha del buen día para fotografiar un espacio único.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Imagen 2: No pasarás&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Paraná es especial en todas sus expresiones. La calle, cien metros antes de llegar a la ribera, es una bajada (o subida) muy empinada que desde siempre fue motivo de diversión para dejarse llevar por la gravedad y emprender una caída con la bicicleta o ahora mismo, ver como el auto comienza a escaparse de las manos y dormido su motor, se entrega Paraná abajo. Pero para mi sorpresa, antes de regalar mi estabilidad a la calle, me encuentro con el paso imposibilitado. Están arreglando algo y me están impidiendo que llegue al río, pero... ¿Quién se encarga de arreglar Paraná? ¿Tengo otra bajada para llegar a mi oasis tercermundista? Suena despectivo, pero les juro que así es.&lt;br /&gt;En la imagen vemos como el paso es anulado, y hay vestigios de reparaciones en la calle. También vislumbramos al fondo el oscuro río y algunos árboles que empiezan a llenar sus ramas de verde u otros que aun son perezosos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Imagen 3: Hay un responsable&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Paraná es sumamente especial. Paraná está pretendida por dos partidos para oficializarla en sus mapas pero también para olvidarla y dejarla abandonada. Las quince cuadras que hago sobre Paraná con el auto en realidad es una experiencia aterradora para cualquier fanático del cuidado de un rodado. Lomos de burro, badenes, pozos, asfalto viejo. De todos modos, eso hace a Paraná algo ideal. No creo que puedan entenderme. Pero lo pretendo.&lt;br /&gt;Aun así, en la imagen aparece un responsable, la Municipalidad de Vicente López carga con las reparaciones que el mismo cartel informa. También podemos ver el nombre de la empresa que licita la obra y unos pocos colores que predican: Cuidado, precaución, cerrado el tránsito.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Imagen 4: Río gris&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Por lo general tengo un lugar predilecto para detenerme. Luego de encontrar una bajada alternativa al río, llego a ese lugar que siempre elijo y rápidamente me deshago del auto para adentrarme en lo “verde” y acercarme más a las opacas aguas. Esta parte de la costa del Río de la Plata se caracteriza por una parquización que va desde el comienzo de Vicente López hasta la marina de San Isidro. Si bien siempre hay un punto en común (juegos, estacionamientos para autos, baños, bares, etc.) cada parte de la costa tiene su particularidad: En Vicente López encontraremos más actividades artísticas, una movida interesante con respecto a los bares y una misteriosa continuidad hacia Capital Federal (los invito a conocer, no les adelanto más nada) y de Paraná para “allá” la costa se calma, se llena de más verde y permite darse el lujo de brindar tristeza, aunque el Tren de la Costa de tanto en tanto haga sonar su bocina (la cual también carga una especial melancolía) Es claro, yo elijo este sector, ya me pertenece.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Imagen 5: Playa de las vanidades&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Después del estacionamiento para autos viene un sector parquizado. Pasto, flores, canto rodado, caminos de cemento, juegos para chicos (y no tanto) y más allá de todo esto, la mano urbanizadora del hombre se limita y permite que el agua se pose sobre una mezcla de suelo de arena, piedras, botellas, puchos, y otras porquerías. El río avanza hasta donde puede y parecería ser que intenta no arrastrar los despojos de los caprichos de los que lo visitan.&lt;br /&gt;Al fondo algunos veleros reposando, algunos barcos camino al puerto de Buenos Aires y algunas boyas. En su orilla, yo desafiando al agua a que me moje las zapatillas mientras intento dar un paso más atrás cuando se acerca. Es siempre el mismo juego. El mismo juego dice que las manos van en los bolsillos del jean.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Imagen 6: El parking de la paz&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Inmediatamente luego de jugar con el río, de recorrer su solitaria costa y de comprobar que esta todo bien, vuelvo al auto a encerrarme. ¡La idea de todo este viaje es casualmente esa! Tantos pasos previos para volver al auto, sentarme, poner música y fumarme un cigarrillo. Miren que simple era todo. Un directo recorrido Paraná abajo, una ubicación predestinada y un chequeo costero para acabar dentro del cubículo metalizado.&lt;br /&gt;El estacionamiento debe estar a diez metros del comienzo del río. Es relativamente nuevo, un suelo asfaltado, un parador de troncos y una decorativa vegetación. Recuerdo que antes era suelo de tierra, no habían luces ni caminos ni juegos. Igual lo hecho de menos, aunque ahora me ensucio menos (y el auto también)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Imagen 7: Veo veo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Paraná es especial. El río es inmensamente solitario. Y mi idea es la de siempre, como estructurada. Después de fumar el cigarrillo, trato que el humo salga por las ventanas o abro las puertas. Soy fumador pero no me gusta ahogarme con mi propio vicio. Si la radio acompaña me quedo un rato más divisando el río desde el auto. Si no acompaña (la radio tiene esos días en que no quiere satisfacer mis necesidades) emprendo la vuelta por Paraná misma o por alguna calle interna de Martínez. Me gusta ver las mansiones... una especie de “masoquismo edilicio”.&lt;br /&gt;Noto que antes de irme, el sol comienza a asomar unos celosos rayos entre sus pomposas nubes oscuras y el río toma un color distinto. Como barro lavado. Junto con los rayos de sol, aparecen nuevos visitantes que magnetizados por una fuerza especial, se desesperan en estacionar, bajar e ir hacia el río. Ellos no conocen de rituales, ni de silencios ni mucho menos de un pucho fumado en el ostracismo del auto. Ellos tienen la necesidad de abandonar sus carros... no les importa ni Paraná, ni lo obstruida que está la bajada ni si sus radios los satisfacen. Tampoco tienen la culpa. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Imagen 8: Éramos pocos...&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Intuyo que el feriado de hoy, 15 de octubre (el Día de la raza fue el 12, pero conmemoramos el día que mejor se acomode a los bolsillos) tenía ocultas a las familias entre las decorosas plantas, pastizales, o bajaron todos del Tren de la Costa y se apropiaron de mi espacio. En unos veinte minutos, hordas de personas comenzaron a invadir el lugar y dejaron mezclar sus hábitos para no perder tiempo y disfrutar todo, antes que esas nubes cargadas dejen caer algunas gotas. Yo sin abandonar mi lugar de refugiado1 los miro y les saco fotos. Yo, sin dejarme intimidar, los miro y trato de comprender sus manías. Yo pienso que mejor me voy a mi casa... ya tengo en mi poder más de treinta fotografías, tengo que seleccionarlas, editarlas y luego volcar mis sentimientos en un procesador de texto. Ya tengo todo para hacer mi trabajo, pero también tengo una visita más a mi rincón en el mundo, por lo menos el que ahora me toca...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Daniel Francisco&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-5135783225053460590?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/5135783225053460590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=5135783225053460590&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/5135783225053460590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/5135783225053460590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/29.html' title='29'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_mltcw9zk1Zk/R11l8VaIRWI/AAAAAAAAAAc/JoHJ6lRn6vQ/s72-c/Fotos.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-8965994687441950572</id><published>2007-12-10T12:56:00.000-03:00</published><updated>2007-12-10T12:57:51.824-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Descripción extrañada'/><title type='text'>28</title><content type='html'>Nunca se consideró una persona cerrada o rutinaria. Sin embargo una mañana, una brisa y una luz desconocida le hicieron cambiar esta concepción sobre si misma.&lt;br /&gt;El viaje de ida al trabajo era en tren a las 7 de la mañana, y la vuelta en auto con una amiga de la oficina.&lt;br /&gt;Ella siempre odió el tren, pero luego de 3 años aceptó que era necesario para poder trabajar, y compensaba su enojo evitando ese transporte el resto del día. Solo una vez por día, cinco veces a la semana y listo. Ni siquiera le era necesario viajar a través de todas las estaciones, dado que se subía en Merlo y se bajaba en Liniers.&lt;br /&gt;“Me gusta demasiado dormir y prefiero entrar a la fuerza al tren que levantarme más temprano y viajar en colectivo”, me dijo una vez que le pregunté sobre su quehacer matutino.&lt;br /&gt;Y así era como todas las mañanas se empujaba, entre trabajadores y estudiantes para entrar al último vagón del Sarmiento. “En el último vagón porque me queda más cerca de la salida de la estación”, respondió otra vez ante mi curiosidad.&lt;br /&gt;Dentro del tren solo podía percibir la oscuridad, y el ahogo. Pero la consolaba saber que era solo por unos minutos.&lt;br /&gt;Una tarde otra amiga me contó de las maniobras que realizaba diariamente para viajar al igual que ella, en el tren de las siete de la mañana.&lt;br /&gt;Más allá de la sorpresa por su perseverancia cada mañana hubo algo de lo que me contó que no me pareció tan loco, y pensé en proponérselo a ella. La idea consistía en viajar en sentido contrario solo dos estaciones hasta la terminal y poder así viajar sentada, durmiendo tal vez.&lt;br /&gt;“¡¿Durmiendo?!” me dijo exaltada. No lo podía creer, nunca pudo imaginar que dentro de esa sofocante realidad matutina se pudiera dormir.&lt;br /&gt;Dos días después de nuestra charla, luego de mucho pensar lo intento. Cuando esa mañana el tren llegó a la terminal pudo ver bien, por primera vez, el interior del vagón. Se quedó por un momento observándolo; la forma de los asientos azules, los carteles de publicidad que ofrecían una realidad diferente, y algo más. Hubo algo en ese vagón que llamó su atención; algo que no pudo nombrar.&lt;br /&gt;Tenía forma de cuadrado, era muy similar a las puertas pero más trasparentes y de menor tamaño. También se diferenciaba de las anteriores por la cantidad que había allí dentro. Contó ocho en total de cada lado. “Los toqué”, me dijo, “eran fríos y sucios, y algunos se encontraban como por la mitad, como si una parte les faltara”.&lt;br /&gt;No pude entender bien a que se refería, pero la sensación que describió luego me facilitó las cosas. “Cuando el tren comenzó a moverse y salimos de la terminal una fuerte luz entro por esos agujeros,  y una brisa también. Nunca pensé que se podría sentir una brisa en esos oscuros vagones que visito cada mañana”. Y fue luego de pronunciar esa frase que entendió algo muy importante; no tenía idea de que era eso que describía sin nombre, ese pasaje de luz y brisa le permitía ver cuan terca y rutinaria había sido en los últimos tres años.&lt;br /&gt;Esa mañana no pudo dormir. Un pensamiento la atrapó y la acompañó hasta mucho después de haber abandonado la estación de Liniers. Descubrió que con solo un pequeño esfuerzo más se puede terminar con un malestar, con una fea sensación.&lt;br /&gt;Esa mañana ella entendió que a veces el ahogo y la oscuridad cega, ocultándote otras realidades, tal vez más interesantes o no, quién sabe. Lo que sí es seguro es que si no intentaba ese día probar un nuevo recorrido, tal vez nunca hubiera conocido esa luz y esa brisa, que sólo una ventana anónima puede proporcionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Camila Müller&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-8965994687441950572?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/8965994687441950572/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=8965994687441950572&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/8965994687441950572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/8965994687441950572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/28.html' title='28'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-1798550156945372048</id><published>2007-12-10T12:53:00.000-03:00</published><updated>2007-12-10T12:55:59.614-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narración 1 (trabajo de campo)'/><title type='text'>27</title><content type='html'>&lt;strong&gt;El Impacto&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Con la mano todavía sudada y dolorida salí del edificio sintiéndome una cucaracha.&lt;br /&gt;Un poco mareada, caminé hasta la estación pensando en la última pregunta del cuestionario. Estaba incompleta, yo sabía que los nervios me habían jugado en contra.&lt;br /&gt;Saqué de mi mochila los clasificados y mientras esperaba el tren, me puse a marcar otras opciones de trabajo. Esta oportunidad la había perdido, otra vez.&lt;br /&gt;Era temprano, por lo que sabía que no sería tan difícil subir al tren. Llegó y las puertas se abrieron, entré y me ubiqué con rapidez en un asiento vacío.&lt;br /&gt;No sabía que diría al volver a casa. Tenía miedo que mi papá se enojara conmigo por haber echado a perder una posibilidad de trabajo, más aún teniendo en cuenta que él me había hecho la recomendación. Sin embargo el problema mayor no era él, sino mi mamá. Hace ya dos años que terminé el secundario. “Si no vas a estudiar anda buscándote un trabajo”. Me lo dijo días después de egresar. Ella siempre fue muy dura conmigo, mucho más que mi papá que siempre me consintió mucho, tal vez demasiado. Los dos eran una gran presión para mí.&lt;br /&gt;Estaba llegando a la estación de Morón cuando sonó el teléfono celular. Miré la pantalla y vi quién me llamaba: “Sebas”. Mi mejor amigo no lo sabía, pero cuando él me llamaba siempre me aparecía un corazón con su nombre. Nuestra amistad comenzó hace ocho años, siempre estuve enamorada de él, pero nunca me anime a decírselo.&lt;br /&gt;Cada navidad, cada cumpleaños, cada ocasión especial pensaba que ese sería el momento indicado para decirle la verdad. Pero nunca lo hacía y me terminaba yendo a mi casa con una sensación horrible de vacío, la misma con la que me estaba volviendo ese día de la nefasta entrevista de trabajo.&lt;br /&gt;“Hola Sebas”, dije con naturalidad, ocultando los nervios que aparecían cada vez que me llamaba. “Hola Cami, ¿Estas ocupada?, te quería pedir algo”. Le dije que estaba volviendo a mi casa cuando me interrumpió, “¿Podes bajar en la estación de Castelar e ir para el paredón donde hice el graffiti la otra vez? ¿Te acordás que te lo señalé el  otro día desde el tren?” Le dije que si pero no me permitió preguntarle para que quería que hiciera eso, cuando comenzó a hablar nuevamente, estaba raro, nervioso. “Andá para el paredón, cruzá las vías y lee lo que esta adentro del sobre que está pegado al graffiti. Cuando termines llamame”. “¿Es una broma?”, le pregunté. Él ya había colgado.&lt;br /&gt;Al llegar a la estación de Castelar bajé sin dudarlo y llamé a mi mama para avisarle que llegaría mas tarde. Le hablé con rapidez, no quería que me preguntara sobre la entrevista. Colgué y apague el teléfono. Ella ya me había arruinado muchos momentos lindos en mi vida y yo sabía que algo importante estaba por suceder. El llamado de Sebastián me había dejado muy ilusionada. Mi imaginación me estaba jugando una mala pasada: ya no lograba distinguir lo que él me había dicho en realidad, de lo que yo había escuchado. Dudaba de haber aceptado ir y exponerme. Si era una broma me enojaría mucho. ¿Y si no? ¿Si en realidad de verdad me tenía que decir algo importante?&lt;br /&gt;Decidí no pensar más y buscar el graffiti. Me estaba acercando al lugar que me había indicado mientras recordaba los pasos que me había marcado: cruzar las vías, buscar el sobre, leer lo que había adentro y llamarlo. Cuando lo encontré me acerqué lentamente a las vías, cuidando mis pasos y aguantando las ganas de darme vuelta para ver si él estaba ahí, observando mis movimientos.&lt;br /&gt;Eran las cuatro de la tarde y el sol hacía brillar los rieles como filosas cuchillas. Del otro lado, en oposición a la vistosa callecita arbolada, la tierra negra y la basura casi no se distinguían una de la otra. El paredón blanco desentonaba con la suciedad del piso y en el centro el graffiti colorido obligaba a quien pasara por el lugar a notar su presencia.&lt;br /&gt;El paisaje se encontraba desolado. Detrás de mí el silencio era escalofriante y la posibilidad de que él estuviera allí mirándome me incomodaba mucho.&lt;br /&gt;Fue entonces cuando ví, pegado en el medio del paredón, el sobre blanco. Brillaba tanto que casi dolía verlo fijamente. Desde mi posición se divisaban las cintas que lo pegaban a la pared.&lt;br /&gt;Los nervios me envolvieron y me paralicé. Mi cuerpo se quedó inmóvil mientras en mi cabeza miles de imágenes confundían mis pensamientos. ¿De qué se trataba todo esto? ¿Qué había dentro del sobre? No podía evitar sentirme ilusionada. Ya no me importaba nada: la entrevista de trabajo y la preocupación por mis papas habían quedado atrás. Estaba tiesa sobre los rieles y mis piernas no reaccionaban.&lt;br /&gt;“¡Camila!”, escuche de repente. Parecía una voz del mas allá, un sonido que venía con el viento desde muy lejos. Con fuerza me di vuelta sobre mi eje y lo vi, con un ramo de flores en las manos y una expresión de pánico.&lt;br /&gt;Su mirada estaba paralizada, casi tanto como mi cuerpo. Pude ver con claridad como una lágrima le corría por la mejilla y me preocupé. Seguí lentamente la dirección de su mirada: no me estaba mirando a mí, sino que sus ojos apuntaban a mi derecha.&lt;br /&gt;Moví lentamente mi cabeza hacia esa dirección, intentando seguir su mirada. Entonces pude verlo, enorme, imponente, estaba muy cerca… demasiado. El brillo de los rieles bajo mis pies me encegueció por un instante, ya no pude divisar nada. Sentí en todo mi cuerpo el impacto, mientras las lágrimas rodaban en sus mejillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Camila Müller&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-1798550156945372048?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/1798550156945372048/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=1798550156945372048&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/1798550156945372048'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/1798550156945372048'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/27.html' title='27'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-3950653510790171908</id><published>2007-12-10T12:52:00.000-03:00</published><updated>2007-12-10T12:53:39.788-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ensayo'/><title type='text'>26</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Las contradicciones del turista&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Plantar un árbol, escribir un libro, tener un hijo, darle una moneda a un pobre…&lt;br /&gt;La caridad es algo que no sólo se aprende en la escuela; también en la calle, en un trabajo o hasta en un viaje.&lt;br /&gt;Existen casos en los cuales las personas son llevadas por una situación en particular a realizar un acto caritativo repentino y fugaz, no permitiéndole realizar una verdadera reflexión sobre esta actitud y exponiéndola luego a contradecirse de manera casi inconciente. Esta particular acción de caridad y la consiguiente contradicción es un fenómeno al cual se le puede encontrar con facilidad, escenario y protagonistas propios: nosotros lo relacionaremos en este caso con el turista que muchas veces, al elegir un destino que no se encuentra del todo adaptado a la llegada de éstos, termina tomando una actitud de superioridad con los nativos del lugar que visita.&lt;br /&gt;Buscando un lugar dónde se dé esta situación con frecuencia, podemos ver que no hace falta remontarse a aquellos paisajes lejanos, cómo sería por ejemplo el África, donde se sabe, miles de hombres blancos viajan para ver como viven los animales y los hombres en la selva.&lt;br /&gt;De hecho podemos observar que en una de las provincias de nuestro país suele ocurrir que turistas y nativos de una misma nacionalidad participan de este tipo de situaciones.&lt;br /&gt;Se trata de la provincia de Jujuy, en cuya capital aterrizan cada verano cientos de turistas. Al llegar, estos bajan de los micros y se encuentran con la bienvenida de los pequeños niños que ofrecen cantarles una copla por unas pocas monedas. Los turistas exaltados por la llegada acceden instantáneamente al pedido de los pequeños lugareños. Luego de escuchar la copla siguen rumbo a sus hospedajes, mientras los niños corren en busca de otra camada de recién llegados.&lt;br /&gt;Esta situación ejemplifica a la perfección la primera parte que compone el fenómeno del que hablamos: los turistas realizan una acción caritativa pero se trata de una actitud en parte obligada, y fundamentalmente desinteresada con la razón por la cual los niños se encuentran allí al pie de los micros, cantando al ver las monedas, tal como la foca baila al escuchar el silbato de su entrenador.&lt;br /&gt;Decimos que este ejemplo es sólo una introducción al fenómeno del que hablamos porque el viaje sigue, y en el segundo destino obligado, también en Jujuy, el problema de la caridad desinteresada y sin reflexión da lugar a que aparezca la contradicción del turista.&lt;br /&gt;El segundo destino, a diferencia de San Salvador, se encuentra mucho menos corrompido por el turismo. Se trata de la Quebrada de Humahuaca, donde se puede observar con claridad que la naturaleza no sólo se ve en el paisaje, sino también en sus habitantes, que lejos se muestran de estar acostumbrados y contentos con la llegada de los visitantes.&lt;br /&gt;A diferencia de los niños cantores que asechaban a los recién llegados, se puede ver cómo los humahuaqueños están recelosos y sin intención de relacionarse con ellos. De hecho los visitantes, acostumbrados ya a la bienvenida que recibieron en San Salvador, se sorprenden al notar la indiferencia de los habitantes de la Quebrada.&lt;br /&gt;Es en este particular paisaje donde aparece entonces la contradicción en las actitudes del turista, dejando ver con claridad el fenómeno del que hablábamos al principio. Los turistas interrumpen la cotidianeidad de los humahuaqueños: la acción caritativa de la que habían formado parte hacía unas horas los posicionó inconcientemente en un lugar de superioridad. Pero este paisaje y sus originarios, les exigía una actitud más neutral  y distante; ellos no podían ya respetar ese pedido.&lt;br /&gt;Esto se puede ver cuando al llegar, los turistas sacan sus cámaras y se disponen a tomar fotos de los nativos, como si estos fueran simples objetos del paisaje. Los humahuaqueños enojados les piden que dejen de hacerlo, dado que no quieren que les tomen fotos ni a ellos ni a sus animales, y mucho menos a sus hijos; explican indignados  que las fotografías les quitan el alma a las cosas.&lt;br /&gt;Lejos de entender o al menos reflexionar sobre el pedido de los nativos, los recien llegados se esconden y se agachan para sacar las fotografías: sus costumbres, que no son más que diferentes a las de los humahuaqueños, prevalecen en ese momento ante todo.&lt;br /&gt;A partir de este segundo ejemplo podemos ver cómo el círculo se cierra: en un principio vimos cómo el turista es llevado a tener una actitud caritativa sin previa o posterior reflexión, posicionándose en una situación de superioridad. Esto lo lleva luego a contradecirse; ya es muy tarde para ponerse a la par del nativo, y la invasión con su cultura y sus cámaras de fotos los ponen en evidencia, indignando  no solo al nativo, sino también a cualquiera que, neutralmente, pueda observar la situación.&lt;br /&gt;En conclusión podríamos decir que al igual que pudimos encontrar dos situaciones con las que ejemplificar el problema de la caridad efímera  y la consiguiente contradicción – el caso de la llegada de los turistas a San Salvador y luego a la Quebrada de Humahuaca- podemos también encontrar que existen dos víctimas de este fenómeno. Por un lado el más evidente, el nativo: aquel que por necesidad se debe adaptar al turismo y encontrar el beneficio del mismo, o aquel que por el contrario no se adapta y es invadido con cada llegada de los micros atestados.&lt;br /&gt;Pero existe también otro afectado, el turista: este es llevado a formar parte de una contradicción que lo posicionaría con facilidad en el lugar del “malo”,  aquel que con su cámara digital le quita el alma a las cosas. Sin embargo, si observamos con atención, no acciona con mala intención; sino que no le es permitido el tiempo de la reflexión. El ritmo con el que está organizado el viaje lleva a que éste sea caritativo en primer lugar y contradictoriamente invasivo luego.&lt;br /&gt;¿Quién sería entonces el culpable de este fenómeno de contradicción, que envuelve al turista y al nativo, en la acción caritativa y la consiguiente invasión? En realidad no sé la respuesta… el trabajo de Diego Tatián1 me llevaría a pensar que tal vez el turismo. Pero esa sería solo la hipótesis inicial de un nuevo y seguramente más extenso ensayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Camila Müller&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-3950653510790171908?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/3950653510790171908/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=3950653510790171908&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/3950653510790171908'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/3950653510790171908'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/26_10.html' title='26'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-7348688630707629326</id><published>2007-12-10T12:48:00.000-03:00</published><updated>2007-12-10T12:51:53.361-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Argumentación'/><title type='text'>26</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Trabajo:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Escribir un breve perfil de un personaje público a elección recurriendo a la analogía con un animal.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El zorro rojo es un mamífero de unos 70 cm de longitud (sin contar la cola, que mide entre 30 y 35 cm). Tiene la cabeza ancha, un hocico afilado y adelgazado, orejas espaciosas, grandes y triangulares las cuales le permiten detectar sonidos sospechosos desde muy lejos.&lt;br /&gt;En algunos países los zorros son una seria plaga. En la cultura occidental en cambio, éste animal es empleado como símbolo de astucia. Es también muy utilizado en las fábulas. Pero su participación en relatos va más allá de los cuentos de niños: éste mamífero es el protagonista de muchas películas y telenovelas en donde aparece como un héroe enmascarado, al estilo Robin Hood, que defiende a los pobres de los temidos ricos.&lt;br /&gt;Más allá de las conocidas historias de zorros, existe una participación mucho más establecida de este curioso animal en la televisión argentina, lugar que en los últimos años se transformó en el hábitat de preferencia de los zorros.&lt;br /&gt;Tal como lo describen en las enciclopedias, el zorro rojo se cría primero en la madriguera subterránea, lejos todavía de los flashes y el “glamour” del part-time de la televisión de aire. Pero esta madriguera se agranda y perfecciona constantemente, y el animal las utiliza por largos años. Los zorros saltan entonces a un escalón mucho más alto, conformando programas de televisión primeros en raiting durante años.&lt;br /&gt;El zorro rojo es un animal muy discreto, que caza sobre todo por la noche. Durante el día permanece oculto entre los matorrales o sus madrigueras, desde donde puede ver el respeto que todo el reino animal de la televisión argentina le tiene, al punto de utilizar sus propios programas para ayudar a la caza de este animal.&lt;br /&gt;Primero como conductor de un programa de televisión de juegos, chistes, y cámaras ocultas, esta especie se hizo lugar en el reino animal, subordinando a todo el resto de sus integrantes.&lt;br /&gt;Luego el mamífero muy astuto, como explicaba más arriba, comenzó a utilizar un formato de programa de televisión europeo, haciendo bailar a su compás a todos los otros animales; cazando con mas facilidad a los roedores, aves, invertebrados y descerebrados que componen su menú.&lt;br /&gt;La utilización de la prostitución como juego es una característica muy particular de este animal; un carismático demasiado alegre que ofrece constantemente realizar los sueños de los pobres, comprometiendo en la causa a lindas chicas que acompañan a los soñadores, obligándolas indirectamente a pasear, bailar, reír y llorar vistiendo solo pezoneras y mini shorts.&lt;br /&gt;Por otro lado, la astucia de éste animal va más allá del hábitat de la televisión. La realización de sueños a los pobres, la entrega de computadoras en escuelas carenciadas y el intento constante de ser el alma salvadora de los habitantes de Bolívar, lo entromete cada vez más en una política de bienestar que, sin duda alguna, se trasformara en el carísma de un fiel privatizador.&lt;br /&gt;El zorro rojo es un animal que parece lindo y tierno a primera vista, pero que sin embargo se encuentra entre las bestias más salvajes del reino.&lt;br /&gt;Es un animal que ensancha su madriguera cada año un poco más; que somete a quien lo admira a una subordinación constante, llena de lágrimas y fervientes falsos agradecimientos.&lt;br /&gt;El zorro rojo es de temer, porque aumenta su poderío a costas de la estupidización masiva del resto; es una bestia que si se lo deja, en unos pocos años lo encontraremos subido a alguna tarima, ofreciéndonos un futuro mejor, a costas de permitirle ser la autoridad mayor del reino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Camila Müller&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-7348688630707629326?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/7348688630707629326/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=7348688630707629326&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/7348688630707629326'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/7348688630707629326'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/26.html' title='26'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-6524131652345211698</id><published>2007-12-10T12:38:00.000-03:00</published><updated>2007-12-26T23:00:10.114-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narración 2 (Relato final)'/><title type='text'>25</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Ituzaingó, toda una historia.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi recorrido ya había comenzado, empecé a balancearme hacia los lados, el tren cada vez iba ganando más velocidad. Me invadía cierta somnolencia, quizás por la pesadez del ambiente, o quizás por el cálido sol que pegaba en mi ventana. Habían transcurrido unos veinte minutos; de repente me doy cuenta que ya falta poco para llegar a mi destino, hay algo importante que debo averiguar, algo que me ronda en la cabeza hace bastante… Finalmente llegué. Al bajar del tren, subí por un puente para cruzar al otro lado de las vías, pero no lo hice tan apresuradamente, me detuve en la mitad. Desde esa altura pude contemplar el paisaje que me brindaba ese lugar… las vacías vías del tren. En ese momento no hice más que perderme en mi pensamiento, analizando la imagen que tenía enfrente de mis ojos. Luego recordé a qué venía, giré hacia el costado y bajé por las escaleras de cemento del puente. Detrás de mí escuché la bocina del tren, indicando que seguiría su camino a la siguiente estación. Mientras tanto, emprendí un corto viaje a pie, mi destino final solo estaba a seis cuadras de allí. Sólo pensaba en lo importante que  se sentiría mi bisabuelo José por acompañarme en este día; de chiquita solían contarme lo apasionado que era al hablar del lugar en que vivió, de los días en que el viajar en tren no era tan común.   &lt;br /&gt;Al llegar, me encontré con un viejo amigo, pero no era precisamente con él con quien deseaba hablar, al que estaba buscando era exactamente a su padre, Rolando Goyaud, un hombre entrado en años, y con mucha historia por contar. Ya había hablado con él un par de veces, era un señor muy instruido. Su atuendo era siempre el de un caballero prolijo y arreglado. Ese día Rolando llevaba un pantalón de vestir negro, acompañado por un pulóver de hilo gris topo, sobre una camisa en un tono claro que se escapaba por el escote redondo, sus zapatos de cuero parecían bien lustrados, y brillaban con el reflejo de la tenue luz de la sala principal. Paradójicamente su casa es un museo, allí tiene todo tipo de objetos  y documentos con recuerdos de vecinos, y testimonios que datan de la época más antigua del barrio, de Ituzaingó. Sentía cierta  fascinación y complacencia de estar en ese sitio. De un momento a otro, ya nos encontrábamos sentados cómodamente en una mesa, era particular, de madera antigua con un vidrio grueso que protegía su superficie. &lt;br /&gt;Comencé a explicarle el porqué de mi visita. Se puso los anteojos, abrió una carpeta y empezó a buscar. Primero me contó una historia muy general sobre ese lugar, pero luego, con una pícara sonrisa en su cara, me dijo que hay cosas que la gente en verdad no sabe. Impulsada por mi ansiedad, mi primera pregunta fue sobre un lugar que resulta de alto interés para mi persona, el origen de la estación de Ituzaingó. Todo lo que quería saber giraba en torno a eso. Rolando, con un tono efusivo, había iniciado su discurso…&lt;br /&gt;“El ferrocarril había llegado con intenciones británicas, las mismas que controlaban el puerto, la banca, el comercio exterior, y los mercados de origen, en los años sesenta del siglo XIX. El 20 de agosto de 1854 se inauguraba el primer tramo de 10 kilómetros entre las estaciones Parque, Plaza Lavalle, Once, Flores, Floresta. La estación Once era de madera, las vías de trocha angosta y de una sola mano, llegaron a Morón en 1859 y a Moreno en 1860”.&lt;br /&gt;Algo de esto ya sabía por algunos libros de historia y economía de la secundaria. Seguí mirándolo fijamente, mientras continuaba con el relato…&lt;br /&gt;“En 1974, por el centenario de la inauguración de la estación de Ituzaingó, el vecino Juan Guercio como empleado ferroviario, tuvo acceso al archivo de la empresa, que afirmaba que Don Juan Coquet, dueño del terreno, primero solicitó al ferrocarril que se le autorizase la construcción de una estación, aprobada el 13 de marzo de 1872, y transcribía a demás la resolución del directorio del Ferrocarril Oeste: “[…] que se establezca una estación entre Morón y Merlo en el terreno del señor Coquet, quien deberá donar una manzana de tierra, y construir en ella y por su cuenta, una estación con pozo de balde (un aljibe), y además pagará los sueldos de los peones, hasta tanto la estación produzca lo necesario para cubrir estos gastos. Firmado José Madero”. En ese instante dejó por un momento la carpeta que funcionaba como apuntador, y dirigiéndose a mí, se le escapó una carcajada irónica, donde él mismo, que ya conocía esta explicación, se sorprendía de tal respuesta. Yo también estaba sorprendida, era apenas el principio, y ya había algo raro en esa historia.&lt;br /&gt;Luego continuó… “En 1828 el español Manuel Rodríguez Fragio, ingresó al país con pasaporte portugués. Testimonios de la época lo describen como grandote, muy vivaracho, y servicial, pero de leyes saber. Siendo casi un niño lo mandaron a la pulpería de Pedernera, allí escuchó que un hombre hablaba de negocios con otro vecino. Don Manuel Rodríguez llegó a un acuerdo con Juan Ponce de León, y le compró diez cuadras de campo. El precio fue un frasco de ginebra que éste debía”. Cosas de ese tiempo pensaba yo en mi interior… “La escritura se hizo en el boliche de Bartolo en Santa Rosa casi esquina Rivadavia, en 1870. Parte de las tierras de Santa Rosa pasaron a su poder favorecido mediante declaraciones juradas de vecinos que testimoniaron que era legítimo heredero de Francisco Ponce de León, cuyo nombre había aparecido en un documento vendido después de muerto, del cual podría surgir una venta apócrifa. Tuvo los testimonios de los vecinos Mateo Vásquez, José Querejeta, José Alvarez, Luis Pellón, Vicente Gonzáles, José Ibarra y José Pardo, este ultimo afirmo: “el 11 de octubre de 1872 solicitó al gobernador Mariano Acosta la aprobación de la tasa de un pueblo en el paraje  Santa Rosa, donando tierras al Estado y al ferrocarril del oeste&lt;br /&gt;Rolando me habló también, que en el documento rescatado del registro oficial de la provincia de Buenos Aires, se encuentra un acuerdo previo ante Rodríguez Fragio y el ferrocarril, para establecer una nueva estación: “Fragio, afincado en Merlo, el 11 de octubre de 1872 se dirigió al gobierno expresando que la dirección del Ferrocarril Oeste le había concedido el establecimiento de una nueva estación. Pero posteriormente no se encontró documentación que avalara tal acuerdo que decía el hombre, sólo figuraban documentos del anterior, Coquet” Algo misterioso, pero pareciera que Fragio estaba enceguecido por su ambición.&lt;br /&gt;“Finalmente, el directorio había dispuesto inmediatamente la construcción y su habilitación al público el 4 de enero de 1873. Pero la estación no fue construida por ninguno de esos dos hombres que buscaban la valorización de sus tierras”&lt;br /&gt;En ese momento me desconcerté un poco. Entonces ¿quién la había construido? Con una sonrisa cómplice y mirándome de reojo, Rolando prosiguió… “La hizo el mismo ferrocarril, que la pasó como gastos generales”. Luego de esta afirmación, y como sino hubiese pasado tiempo alguno, nos reímos pícaramente asintiendo con la cabeza; sin embargo, aunque confirmando que nada cambio. Rolando confirma mis sospechas con un documento mas: “la escritura por la que el Ferrocarril Oeste recibió el dominio de las tierras, tiene fecha del 29 de noviembre de 1873. Por ese dato, se advierte con sorpresa, que el directorio dispuso dicha construcción, sin tener las escrituras de los terrenos en cuestión”&lt;br /&gt;Pero no fue todo, detrás de esa simple explicación había algo más…  “No había trascendido que Don Manuel Rodríguez Fragio vendía todas las tierras al Dr. Nicolás Avellaneda, ministro de educación, y de justicia de la nación, en el mandato de Sarmiento, Palemón Huergo, presidente del Ferrocarril Oeste y Teodoro Mora. La escritura se realizó en la fecha 2 de enero de 1874, ante el escribano Vicente Artola, dos días antes del remate inaugural, pero sin incluir para nada todo lo que había donado Rodríguez Fragio por haberla vendido” &lt;br /&gt;“El vecino Juan Guercio, concluyó diciendo que habría existido un pacto de caballeros entre Juan Coquet y Manuel Rodríguez, que explicaría la modificación de la ubicación de la estación al terreno del segundo, y por el cual Coquet fue forzado a renunciar al proyecto que le habían aprobado. Sin duda una estación contribuía a la valorización de las tierras; y finalmente los beneficiarios del loteo fueron los integrantes de una sociedad comercial formada por las autoridades y los empresarios, Avellaneda, Huergo y Mora”&lt;br /&gt;En ese momento, me di cuenta que mis ojos estaban muy abiertos, me retiré un poco hacia atrás, como regresando a mi realidad. Pensé que ya me había aclarado muchas cosas, pero me faltaba algo más. Tenía una seria duda, porque hoy la estación se llama Ituzaingó, pero durante la charla rolando la recordaba bajo el nombre Santa Rosa. Rolando me explicó que, en verdad en un principio así se llamaba el pueblo, pero con la llegada de la estación todo había cambiado: “El directorio bautizó a la estación con el nombre de Ituzaingó por una batalla en la que los argentinos vencieron a los brasileños en territorio del Brasil donde había un arrollo llamado Ituzaingó, que en guaraní quiere decir “agua que cae”. Sin embargo, la batalla que se realizó en aquel lugar, carece de toda relación geográfica e histórica con esta zona, pero a pesar de esto, la popularidad que con el tiempo fue alcanzando el nombre de la estación Ituzaingó, y el impulso que brindó el ferrocarril al desarrollo de la localidad, terminaron desplazando el nombre original de Santa Rosa por el de Ituzaingó; aunque formalmente nunca existió tal modificación”&lt;br /&gt;Además de esto, me contó que la estación no pudo funcionar el día de su apertura…“El 3 de enero de 1874, el diario La Nación anunciaba: “la estación debió haber sido abierta al público hace un año (1873), habiéndose suspendido su inauguración por causas que acaban de ser definitivamente allanadas, por causas que están superadas”” Parece increíble, pero no era ninguna novedad… “asombrosamente, se disponía habilitada al público una estación en un lugar donde no vive gente, por lo tanto no hay pasajeros ni carga”…Para mis adentros yo pensaba… hoy el problema no es la falta de pasajeros, es la gran cantidad de ellos, lo que a veces no permite el funcionamiento del tren.&lt;br /&gt;En aquella época, según Rolando, en el pueblo sólo había algunas pulperías, un poco alejadas de lo que sería hoy la estación. Luego, las personas que estaban de paso por aquel lugar, eran los lecheros que vendían vacas, militares y comerciantes, que viajaban al interior del país. “Siempre que se ponía un comercio lo hacía alrededor de la pulpería, que se llamaba Santa Rosa, pero cuando se hizo la estación, el pequeño comercio incipiente que empezó a haber se mudó al lado de la estación; era el único lugar importante, y el único lugar que tenía un cartel que decía Ituzaingó”&lt;br /&gt;Luego a forma de síntesis, Rolando me dio como referencia algunas perspectivas para que yo pudiera imaginarme cómo era la historia en aquel momento…&lt;br /&gt;“Los dueños de las tierras en ese tiempo, querían que la gente que pasaba se quedara, para que cosecharan su tierra y poder mandar su recolección a la capital; se les daba facilidades a la gente para que se queden. Ellos mismos se hacían el pan y otros alimentos. Pero más tarde la gente dejó de hacer lo que antes no conseguían. Algunos individuos que se habían asentado en ciertos lugares comenzaron a producir objetos como ladrillos, alimentos como el pan, y así comerciarlos y venderlos a las personas de los pueblos. Todo gracias al tren que transportaba el cargamento”&lt;br /&gt;“También, en un principio no había médicos en Ituzaingó, venían de Moreno en tren. Paraban en la estación, y los médicos revisaban a todas las personas arriba del tren, que se quedaba parado allí hasta que terminaban de revisar a todos”&lt;br /&gt;Lo gracioso vino después… “Si una persona tenía un pariente en la Capital, y querían comunicarse, el que escribía desde Ituzaingó ponía el nombre, apellido y dirección de la persona que vivía en Capital, pero el que escribía desde Capital, lo único que ponía era el nombre y apellido de la persona y la mandaba hacia Ituzaingó. El tren hacía de cartero en esa época, entonces, bajaban los paquetes con las cartas y los dejaban en la estación. El encargado de la estación abría los paquetes, ordenaba las cartas en orden alfabético, y las guardaba en un cajón, y por una ventanilla las repartía”&lt;br /&gt;A pesar de que hoy ya no se usan mucho las cartas, creo que hubiera sido divertido intentar mandar una a Ituzaingó en aquella época…    &lt;br /&gt;De repente sonó el timbre. Eran unas señoras que venían a ver el museo, el cual es gratuito y sin ninguna restricción. Por suerte ya había terminado de hablar con Rolando, la entrevista llegaba a su fin, así que apagué mi grabador y guardé todo en mi cartera. El me preguntó si me había quedado alguna duda, o necesitaba saber algo más, pero le dije que no. En verdad estaba satisfecha con todo lo que pude aprender, enterarme y descubrir. Esa tarde, que había nacido como una mas, ahora se terminaba, el sol se escondía detrás del horizonte, y yo estaba de vuelta en el tren… que ya no tenia los mismos vagones que cuando se inauguró, pero aquel horizonte,  que parecía no tener comienzo ni final, guardaría en mi memoria y mi retina, la misma estación ubicada en el mismo lugar… ese mismo lugar que mi bisabuelo alguna vez contempló&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Georgina Vicente&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-6524131652345211698?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/6524131652345211698/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=6524131652345211698&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/6524131652345211698'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/6524131652345211698'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/25.html' title='25'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-8982613861056053274</id><published>2007-12-10T12:25:00.000-03:00</published><updated>2007-12-10T12:37:53.278-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Narración 1 (trabajo de campo)'/><title type='text'>24</title><content type='html'>&lt;strong&gt;“El amor a las seis”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese viernes, salí del trabajo bastante temprano, por suerte. Fue un día bastante complicado, hubo varios problemas que resolver en la oficina: mandar mails urgentes, atender a los clientes, completar formularios, pero, entre tazas de café, y mucha paciencia, pude solucionarlos. Es increíble cómo, los jefes, siempre te piden cosas, aunque falten 5 minutos para terminar tu horario de trabajo. Gritan y se ponen histéricos, como si se tratara del fin del mundo, como si fuera culpa de uno que ellos, a último momento, se acordaran de presentar los informes al gerente.&lt;br /&gt;Ese día, sentía un nerviosismo interno, que recorría todo mi cuerpo, todo mi ser, que no podía controlar. Había una atmósfera bastante particular en la oficina: todos me miraban de forma extraña, sospechosa, casi como a un criminal; creo que suponían que algo distinto pasaría, en mi vida, aquel día. Hasta mi jefe parecía sospechar que haría algo indebido, porque me dijo:&lt;br /&gt;-¡Qué suerte que ya es viernes! Aprovechá el fin de semana para levantarte una mina, pero cuidado, que no te agarren con las manos en la masa -se reía sonoramente.&lt;br /&gt;No me gustó nada lo que me dijo, me hizo sentir incómodo, pero no tuve más remedio que callarme, sonreír, y hacer como si nada hubiera pasado, ignorando su comentario, como hago la mayoría de las veces.&lt;br /&gt;Por suerte, el parque, que es el lugar dónde siempre voy a descansar, está a sólo cuatro cuadras de la oficina, así que, cuando salí del trabajo, me fui para allá.&lt;br /&gt;Se notaba que era viernes: había mucha gente comprando, tanto en los negocios como en los puestos de los vendedores ambulantes, todo el mundo estaba caminando por la calle, casi ni se podía circular; otras personas, estaban desesperadas por llegar, lo más rápido posible, a sus casas, al encuentro de sus familias, pero yo tenía otros planes para esa tarde. Caminé, febrilmente, entre las personas que pasaban, esquivándolas, tratando de que no me miraran demasiado; de todas formas, no tenía por qué apurarme tanto, era temprano todavía.&lt;br /&gt;Entré al parque por la entrada principal, que daba a la avenida; comencé a caminar por el sendero de cemento, que conducía al centro del parque. Este camino, estaba bordeado de flores coloridas y perfectamente cuidadas, árboles erguidos y radiantes, faroles altos, que iluminaban el parque de noche, bancos verdes para poder sentarse a descansar y pensar.&lt;br /&gt;Ese viernes, era un día particularmente hermoso: hacía calor, podía sentir como el sol caía exactamente sobre mí y me irradiaba su calidez, llenándome de energía, de valor. Lo único que me molestaba era que hubiera tanta gente, sentía que todos fueron para ser espectadores del acto vergonzoso que, ese mismo día, iba a ejecutar; parecía haber una extraña fuerza, no benévola, que estaba jugando en mi contra.&lt;br /&gt;Busqué un banco para sentarme, un lugar para poder reflexionar conmigo mismo. Toda la vida traté de pasar desapercibido entre la gente, nunca me gustó ser un tipo que llamara demasiado la atención, siempre fui más bien callado y cohibido, de cabeza gacha la mayoría de las veces, con bastantes problemas para acercarme a las personas; por eso, aún me sorprende lo que hice, aquello que, posiblemente, ha dejado una marca en mí, la marca de la mentira y el engaño.&lt;br /&gt;Mientras corrían los minutos, observaba a mí alrededor: los chicos les rogaban a sus padres y abuelos que los llevaran a los juegos, las personas charlaban animadamente, caminaban buscándose, tratando de sentirse acompañadas, queriendo conocerse. Había grupos de adolescentes sentados en el pasto, bajo los árboles, tomando mate. También, se oían los colectivos que pasaban, interrumpiendo la tranquilidad del parque. Los pájaros cantaban, anunciando el comienzo de la primavera, que siempre fue, para mí, la mejor época del año. Muchas veces deseé ser un pájaro, para vivir en libertad, sin presiones, ni preocupaciones, ni nadie que me diga lo qué tengo que hacer o cómo tengo que ser y  poder ejercer el derecho que todos deberíamos tener: el libre albedrío.&lt;br /&gt;Me levanté del banco porque me dieron ganas de ver libros, así que emprendí camino hacia los puestos de venta, que se encuentran en la otra punta del parque. Hacía mucho tiempo que no los recorría. Mientras caminaba hacia mi destino, pasé por al lado de jóvenes sentados en el pasto, parejas besándose, madres llevando a pasear a sus bebés en carritos, todos con caras de felicidad, con grandes sonrisas. Personas que caminaban y trotaban, escuchando música desde el MP3, hasta había una chica que estaba haciendo ejercicio con su personal trainer.&lt;br /&gt;Miré mi reloj, recién eran las 17:30, era temprano, mi encuentro sería, recién, a las 18 horas. Comencé a dudar, ya que nunca fui una persona demasiada segura y decidida. De golpe, apareció en mí un sentimiento horrible, llamado culpa. Se me cruzó por la cabeza la idea de no ir al encuentro, pero no podía hacer eso, porque yo nunca dejaría a una mujer plantada, va contra mis principios, sería demasiado cobarde de mi parte.&lt;br /&gt;Cuando continué mi camino hacia los puestos de libros, logré salir de mis pensamientos gracias a que una mujer mayor y su nieto se me acercaron. La señora, tenía el pelo blanco y corto, ojos celeste cielo, y llevaba un bastón en la mano, para ayudarle a caminar; el nene, tenía unos cinco años de edad, tenía el pelo ondulado, y ojos grandes y soñadores, seguro que recién había salido del colegio, porque llevaba puesto el guardapolvo del jardín.&lt;br /&gt;-Disculpe, señor, ¿podría decirme la hora? -me preguntó el nene, que se había parado justo al lado de su abuela.&lt;br /&gt;El niño me dio mucha ternura, me hizo acordar a mi hijo, Tomás, cuando tenía esa edad.&lt;br /&gt;-Sí, cómo no. Son las cinco y media de la tarde.&lt;br /&gt;-Gracias -me dijo la señora. Y se fueron.&lt;br /&gt;Luego de haber cruzado todo el parque, llegué a los puestos, que estaban tal cual los recordaba, ninguno había cambiado de lugar. Estos están apartados, del resto del parque, por una reja blanca, y aquí no hay ni árboles, ni plantas, ni pasto, sino que el piso es de yeso. Todos los puestos eran iguales: estaban hechos de metal verde oscuro, tenían una mesa de madera, para apoyar los libros, y unos estantes en la parte de atrás, que es dónde los guardaban. Había muchas personas observando los puestos, mirando libros, levantándolos y tocándolos, leyéndolos, preguntando precios.&lt;br /&gt;Me dirigí hacia mi puesto favorito, el que, para mí, es el mejor: el nº 34. La dueña del puesto, una señora de unos cincuenta años, de cabello oscuro y sonrisa amable, ya me conoce hace mucho, siempre me saluda muy cordialmente al verme, se puede decir que ya soy cliente; allí, siempre se encuentra lo que sea, cada vez que he ido a buscar algún ejemplar determinado jamás volví con las manos vacías.  &lt;br /&gt;Me encantan los libros, no sólo leerlos, sino también sentir sus tapas, sus hojas fibrosas y cortantes, con ese olor tan peculiar. Toda la vida soñé con ser un ermitaño, un solitario, vivir solo en la ciudad, leyendo y escribiendo novelas; pero, en cambio, terminé casándome, formando una familia y trabajando nueve horas, encerrado en una oficina. Recuerdo que, cuando le compre a Julieta y a Tomás, mis hijos, la colección completa de “El señor de los Anillos”, acá en el parque, me salió mucho más barata que adquirirla en cualquier librería de un shopping. También me acuerdo que, cuando le compré a mi esposa, Carolina, “Rayuela”, de Cortázar, se había puesto muy contenta; en esa época éramos felices, ahora parecemos dos extraños que viven bajo el mismo techo y duermen en la misma cama. No entiendo muy bien qué fue, exactamente, lo que nos pasó. Una vez, mientras cenábamos solos, porque los chicos habían salido, se lo pregunté:&lt;br /&gt;-El tiempo –me respondió, con los ojos llorosos, casi sin voz. Su aliento olía a alcohol, y a olvido, a un profundo olvido, eso me devastó. Luego de responder, se limitó a callar.&lt;br /&gt;Y yo, hasta el día de hoy, sigo sin comprender qué clase de respuesta fue esa. El tiempo es algo efímero, no se puede ver, no se puede tocar, realmente no creo que sea algo real, es simplemente una denominación que le puso el hombre a aquello que no puede controlar. Tal vez, fueron los obstáculos de la vida y las dificultades que se nos han  presentado en el día a día lo que nos separó. Lo peor de todo, es que no estoy seguro de seguir enamorado de ella, y creo que Carolina siente lo mismo con respecto a mí; pero, la palabra divorcio no está en su diccionario, por más que se lo pidiera, ella no lo aceptaría, porque hay que guardar las apariencias y no demostrarle a los demás que tenemos problemas.&lt;br /&gt;Seguí recorriendo los puestos, sin una intención determinada; creo que, simplemente, quería llenar mi alma con la presencia de esos libros. Siento un vacío en mi interior que me lastima; antes podía reírme y vivir cada momento plenamente, pero ahora me olvidé la manera de disfrutar la vida con intensidad. &lt;br /&gt;A medida que avanzaba en mi recorrido, observé que, en los puestos, había libros de todo tipo: novelas, colecciones de cuentos y poemas, libros de Psicología, Filosofía, Política, Sociología, entre otras áreas. Me detuve en uno, para poder observar mejor un libro de Hesse, que me había interesado. En este mismo puesto, había una chica, de unos treinta y cinco años, que estaba mirando libros con su amiga. Mientras observaban, le contaba que, cuando era chica, los abuelos de ella, alquilaban una casa en la costa en  el  mes de enero, y salían de vacaciones como los Campanelli, con toda la familia completa. Yo también, cuando era chico, me iba de vacaciones de esa forma: íbamos con toda la familia entera a la playa y nos quedábamos los tres meses de verano allá. Durante el día, jugábamos a la paleta, al fútbol, hacíamos carreras para ver quién llegaba primero al mar. Había noches en las que hacíamos fogatas en la playa y, como mi tío Emilio sabía tocar la guitarra, todos los chicos cantábamos al compás de la melodía del instrumento de cuerda; era maravillosa esa época, uno de los mejores momentos de mi vida, me divertía muchísimo.&lt;br /&gt;Decidí salir de los puestos y seguir recorriendo el parque un rato más, no iba a privarme de tomar aire puro en una tarde tan hermosa como esa.&lt;br /&gt;Al mismo tiempo que caminaba, una extraña sensación volvió a apoderarse de mí, una fuerza incontrolable, más grande que mí mismo y que el mundo entero: la inseguridad. Volví a dudar en salir corriendo o no. Tenía un gran dilema moral en mi interior: por un lado, quería escapar de la vida que me ahogaba y absorbía, quería dejar atrás todo aquello que me hacía mal; pero, por el otro, sentía que le estaba fallando a muchas personas, y que no me estaba comprometiendo con la vida que, supuestamente, yo elegí. ¿Cómo fallarle a mi familia? Todos me mirarían como a un pecador, porque en todo momento se debe guardar la compostura, eso fue lo que siempre me han enseñado, desde chico, en todos lados: en casa, en el colegio, en la iglesia, en el club.&lt;br /&gt;Seguí caminando, con todos estos pensamientos en la cabeza, y me metí entre unos árboles altos, sin pisar el pasto, porque no estaba permitido. De esta manera, llegué a los juegos infantiles, desde los que ya, a pocos metros de arribar, se empezaban a escuchar las risas de los niños, que estaban jugando y divirtiéndose.&lt;br /&gt;El sector de juegos poseía un arenero gigante, hamacas de colores, un tobogán, tres subibaja y dos pasamanos, todos estos rodeados por pasto, árboles y arbustos de color verde manzana; a muy pocos metros de allí, estaba una de las entradas al parque. Cuando llegué a aquel lugar, la sonrisa de los chicos iluminaba los alrededores. Se podía sentir la alegría que irradiaban, pude sentir su felicidad. Jugaban acompañados de sus padres, amigos, abuelos, hermanos. Había niños tirándose por el tobogán, otros hamacándose en las coloridas hamacas, trepándose en el pasamanos. Todos se estaban divirtiendo en la arena, había algunos que jugaban con muñecos y juguetes traídos de sus casa, con juegos de mesa, con pelotas de colores. Las palomas volaban sobre los juegos, aterrizando en la arena junto a los nenes, provocando que, más de uno, salga corriendo por temor a este animal alado.&lt;br /&gt;Observar a los chicos jugando, me hizo acordar a las veces que llevé a Julieta y a Tomás a la plaza: pasábamos todo un día ahí, juntos, sólo nos reíamos y nos divertíamos.&lt;br /&gt;En ese momento, se escuchó el grito de un nene, de unos cuatro años de edad:&lt;br /&gt;-¡Hoy es el mejor día de mi vida!&lt;br /&gt;¡Qué fácil y maravillosa era la vida durante la niñez! Todo me hacia sonreír, todo me parecía gracioso; cada segundo de mi existencia era mágico, único e irrepetible. Era grandioso vivir sin preocupaciones, sin pensar en un futuro próximo, sin hacerme ilusiones por cosas que difícilmente sucederán.&lt;br /&gt;Cuando me di cuenta, había pasado cinco minutos mirando a los chicos como un zombi, estupefacto, maravillado, con una gran sonrisa de satisfacción en el rostro. Para evitar que todos pensaran que era un pedófilo, por quedarme observando a los niños, me empecé a alejar de los juegos, casi corriendo.&lt;br /&gt;Todavía, podía oír los alegres murmullos, las alegres voces de los nenes disfrutando de los juegos, de una bella tarde al sol, una tarde de paseo, de diversión y aventuras. Caminé desde los juegos para chicos, en dirección a uno de los costado del parque. Me tropecé con adolescentes en bicicleta, chicos jugando al fútbol, gente corriendo alrededor del parque, haciendo ejercicio. Un joven, de unos veinticinco años, me detuvo y me preguntó:&lt;br /&gt;-Che, flaco, ¿Tenés fuego?&lt;br /&gt;Yo lo miré petrificado, unos segundos, con el entrecejo fruncido. ¡Qué descortés y maleducado!, no era su amigo para que se dirigiera a mí de esa manera, ni siquiera lo conocía.&lt;br /&gt;-No, no tengo fuego -le respondí, con indignación. Luego, se alejó con cierto aire ofendido.&lt;br /&gt;Seguí caminando por el centro del parque, encontré un banco desocupado, se me ocurrió sentarme. Se me acercó un nene humilde, con la ropa sucia y raída, parecía un poco desnutrido.&lt;br /&gt;-¿No tiene alguna moneda, señor, por favor? -me preguntó, con los grandes, oscuros y profundos ojos bien abiertos. Tenía una mirada muy penetrante.&lt;br /&gt;Me dio lástima, pero, a la vez, sentí respeto por él. ¿Quién lo diría? Un chico de la calle, que en vez de estar en la escuela estaba pidiendo monedas, fue más educado que el joven que me pidió fuego, que, seguro, sí fue al colegio.&lt;br /&gt;-No, no tengo una moneda -le respondí-. Pero te vas a quedar acá sentadito, porque te voy a ir a comparar algo para comer, ¿querés?&lt;br /&gt;Asintió con la cabeza, con una gran sonrisa. Fui hasta una especie de quiosco que hay en el parque, compré un paquete de galletitas y una leche chocolatada para que tomara. Cuando volví al banco, el nene seguía allí, con una gran sonrisa en el rostro.&lt;br /&gt;-Acá tenés –le dije, amablemente.&lt;br /&gt;-Muchas gracias, señor -me agradeció, devolviéndome una sonrisa. Luego, se fue.&lt;br /&gt;Volví a sentarme en el banco. De repente, sentí que algo me mojaba, y pensé que era sólo mi imaginación, pero, posteriormente, comprobé que no era así, que estaba realmente sucediendo; miré a mi izquierda, había un rociador para regar el césped y las plantas. Un grupo de adolescentes, que se encontraban cerca de mí, pero no lo suficientes para ser alcanzados por el chorro de agua, comenzaron a reír al ver que yo era mojado. Inmediatamente, me levanté del banco. Por suerte, el rociador sólo me había mojado un costado del pantalón de vestir. Me alejé de allí, y aceleré aún más el paso para no tener que seguir oyendo las carcajadas de los chicos, que constituían la banda sonora del momento que, para ellos, fue muy gracioso, pero no lo fue para mí.&lt;br /&gt;Se me cruzó, fugazmente, un pensamiento: ¿qué diría ella si me viera con la ropa mojada?, tal vez pensaría que soy un descuidado o un imbécil, como cree mi esposa. No, ella no era como Carolina, no era cruel, le importaban los sentimientos de los demás.&lt;br /&gt;Mientras seguía caminando, luego de abandonar el banco, vi a una nena que le pedía, a su abuela, que le compara pochoclos. &lt;br /&gt;Eso me hizo recordar cuando, durante mi niñez, iba a la casa de mis abuelos y ellos me llevaban siempre a jugar a una plaza, que estaba cerca de dónde vivían. Amaba ir a jugar ahí, me divertía muchísimo, pasaba horas y horas arrastrándome por la arena, trepándome y balanceándome, jugando en el subibaja. Después, mi abuela, me preparaba la leche, con el biscochuelo de vainilla que hacía ella misma. ¡Cómo disfrutaba de jugar en esa plaza!, fue uno de los mejores momentos de mi infancia, aún siento nostalgia cuando paso por allí cerca.&lt;br /&gt;El sol estaba comenzando a bajar muy lentamente, empezaba a correr una brisa fresca, algunos estaban abandonando el parque. Me detuve frente a un gran grupo de flores, que eran alegrías del hogar, de color rosa, fucsia, rojo, y lila. Carolina tiene unas cuantas en el jardín de casa, las cuida como a su vida y les presta mucha atención.&lt;br /&gt;Para nuestro primer aniversario, le regalé una planta de ese tipo, grande y florecida, era la planta más linda que tenían, en ese momento, en el vivero. Recuerdo que, esa noche, se acercó a mí, me besó de forma dulce y cálida, casi con aroma a frutas, y me dijo al oído:&lt;br /&gt;-Este fue el regalo más lindo que alguien me hizo en toda mi vida. Gracias.&lt;br /&gt;De repente, se me cruzó una idea por la cabeza: ¿y si cortaba una flor del parque para regalársela a aquella mujer, con quién me encontraría a las seis de la tarde, que no es mi esposa?, creo que, en otro momento, no lo hubiera hecho; sentí un impulso que vino desde lo más profundo de mi ser, que me ayudó a animarme a arrancar la flor. Miré a mi alrededor, para comprobar si había alguien por allí que me pudiera ver, y, disimuladamente, me agaché y corté una de las flores.&lt;br /&gt;Muchos, la gran mayoría de las personas, piensan que la infidelidad es cuando te acostás con alguien que no es tu esposa, yo creo que la infidelidad comienza por la mente. No sé cómo pude hacerlo, yo nunca fui de hacer esas cosas; pero, cuando un compañero del trabajo me comentó sobre un chat muy divertido, al que entraba gente muy interesante,  sentí una gran tentación, entonces decidí ingresar. Al principio, iba todo tranquilo, no había conocido a nadie fascinante, hasta que, cuando estaba a punto de desconectarme, apareció ella. Comenzamos a hablar y, al parecer, los dos sufríamos del mismo mal: un matrimonio desgastado. Los dos teníamos dos hijos, ella era ama de casa y le gustaban mucho las flores, pero, como su más secreto deseo, le hubiese gustado vivir en el Sur, en una cabaña, y cocinar tortas, mermeladas y chocolates para venderle a los turistas. Comentó que estaba aburrida de su vida y que se sentía muy sola, al igual que yo. Luego, le conté lo que había soñado para mi vida cuando era soltero, y, después de hablar varias veces por Internet, ella me confesó que la soledad que sentía se estaba yendo gracias a mí. En ese momento, mi corazón comenzó a latir a gran velocidad, y le revelé que ella se había transformado en alguien muy especial, entonces, le propuse que nos encontráramos, que quería conocerla. Sentía que me estaba enamorando de esta mujer, cuyo rostro y nombre desconozco. &lt;br /&gt;Aceptó sin dudar, detalló la fecha, la hora, el lugar, y dijo que estaría vestida con una pollera rosa, zapatos altos negros y camisa celeste. Acepté sus condiciones de encuentro, y le dije que yo estaría de traje azul y corbata lila.&lt;br /&gt;Miré mi reloj, eran las seis menos diez, ya era hora de ir hacia el Monumento de Simón Bolívar, el lugar de encuentro que habíamos pactado. Mientras caminaba, comencé a sentir algo que me molestaba dentro del zapato, de seguro se me había metido una piedrita. Intenté seguir avanzando, pero me incomodaba demasiado, entonces, paré unos minutos y me quité el mocasín. En ese instante, escuche una voz conocida que me dijo:&lt;br /&gt;-¿Tanto te duelen los pies que no podes esperar a llegar a tu casa para sacarte el zapato, desubicado?&lt;br /&gt;Levanté la vista y vi a Jorge, un compañero de trabajo. En ese momento me puse pálido, abrí los ojos con expresión de sorpresa, comencé a transpirar profusamente, me temblaban las rodillas, me paralicé.&lt;br /&gt;-Bueno, tampoco es para que lo tomes a mal, era solamente una broma -respondió él, al ver la expresión de mi cara.&lt;br /&gt;-¿Qué haces acá, Jorge? -me apresuré a preguntarle.&lt;br /&gt;-Atravesaba el parque para llegar más rápido a la parada del colectivo. ¿Vos qué haces acá?&lt;br /&gt;Me costó mucho, pero me apresuré por sonar tranquilo y convincente, como si nada estuviera pasando por mi cabeza.&lt;br /&gt;-¿Yo?, nada, simplemente descansaba acá y tomaba un poco de aire fresco -contesté.&lt;br /&gt;Al principio parecía desconfiar un poco, pero luego me creyó.&lt;br /&gt;-Ah, está bien, hay que disfrutar un poco del aire puro y la naturaleza –comentó-. Bueno, me voy, porque quiero llegar a casa. Nos vemos el lunes, buen fin de semana. Cuando Jorge se fue, me apresuré a sacar la piedra de mi calzado y a ponérmelo.&lt;br /&gt;Todavía estaba en estado de shock. ¿Y si había otra persona conocida que me viera y le contara a Carolina?, si eso pasara sería todo un bochorno. Comencé a dudar, cada vez más, sobre si quedarme o no. Las piernas todavía me temblaban, el corazón me latía muy rápido, no sabía que hacer. Miré mi reloj, para ver si todavía estaba a tiempo de irme, pero ya era tarde: eran las seis menos cinco, era hora de conocerla, así que seguí camino hacia nuestro punto de encuentro.       &lt;br /&gt;El monumento de Simón Bolívar era un gran rectángulo de concreto color crema, en el centro, se alzaba una estatua de Bolívar montado a caballo, y, a los costados, había otras dos estatuas de mujeres; todo el monumento estaba rodeado de arbustos, que estaban contenidos en un cantero que servía de asiento. Cuando llegué al lugar dónde nos reuniríamos, había algunas personas al pie de este, sentadas en el cantero, eso me hacía sentir profundamente incómodo. Me senté a esperar, con la flor en la mano. Estaba muy nervioso, sacudía un pie de forma frenética, y me movía inquietamente.&lt;br /&gt;Cuando miré al frente, venía una mujer vestida de acuerdo a lo descrito por mi amada. Mi corazón empezó a latir con rapidez, comencé de nuevo a transpirar profusamente, me puse de pie para recibirla, miraba a los costados para ver si había alguien conocido. La mujer estaba cada vez más cerca, cuando, de repente, me di cuenta que conocía a aquella mujer que se estaba acercando, y que, sin lugar a dudas, no era aquella a la que yo esperaba.&lt;br /&gt;-¿Carolina? –dije, apresurándome a esconder la flor, y notando que ella estaba particularmente hermosa y bien vestida.&lt;br /&gt;-¿Enrique, qué haces acá? -me preguntó ella, inquieta y sorprendida.&lt;br /&gt;-¿Yo? -respondí nerviosamente- estoy... esperando a los muchachos de la oficina para ir a tomar algo. Quedamos en encontrarnos por acá.&lt;br /&gt;-Ah, entiendo –respondió, sin salir de su sombro. Se notaba, a simple vista, que no esperaba encontrase conmigo.&lt;br /&gt;-¿Y vos, qué haces acá? –me impulsé a preguntarle.&lt;br /&gt;-¿Yo? Bueno... vine a encontrarme con las chicas, para tomar un café. ¿Qué extraño encontrarnos nosotros dos acá, no? Qué se le va a hacer, no se puede ir contra el destino, uno  propone, pero Dios dispone. ¡Y pensar que tenía tantas ilusiones! –dijo, con cierta ironía en la voz-. Bueno, mejor voy. Y se fue caminado, en dirección a una de las salidas del parque.&lt;br /&gt;-Está bien -respondí yo, aunque no entendí lo que me quiso decir.&lt;br /&gt;¡Qué suerte la mía!, encontrarme con mi esposa justo ahora. ¡Y qué casualidad, que Carolina y mi amada tuvieran el mismo gusto para vestirse, siendo tan diferentes una de la otra! Menos mal que mi querida todavía no había llegado, así aprovechaba para que se secara el pantalón.&lt;br /&gt;Seguí esperándola, hasta que se hicieron las siete y media de la tarde, pero nunca llegó. Me daba curiosidad saber qué le había pasado a mi misteriosa mujer, que no había venido. Seguro que el esposo no la dejó salir, o tal vez le agarró miedo e inseguridad a último momento, o tuvo algún problema para llegar hasta acá, porque no funcionaba el subte o el auto. Espero que, la próxima vez que concretemos un nuevo encuentro, podamos conocernos, no importa cuanto demore, días, meses, años, yo voy a esperarla hasta que esté preparada.&lt;br /&gt;Estoy seguro que esta mujer logrará darme la felicidad, por eso tengo que conocerla...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jésica Bosso&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-8982613861056053274?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/8982613861056053274/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=8982613861056053274&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/8982613861056053274'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/8982613861056053274'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/12/24.html' title='24'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-8010808232346746388</id><published>2007-10-02T22:46:00.000-03:00</published><updated>2007-12-10T12:24:55.857-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónica en &quot;Pizurno&quot;'/><title type='text'>23</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;Mi experiencia en “la carpa”&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Un país que mata a un maestro nos deja sin palabras”&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que al leer el e-mail con la consigna de la actividad en la carpa, mi cara cambio de manera radical. Era miércoles 23 de Mayo a las 21:30, cuando, minutos antes de ir a trabajar recordé revisar mi casilla de correo electrónico y me enteré de que al día siguiente tendría que realizar un trabajo de campo acerca de la carpa que los docentes universitarios habían montado en la plaza Pizzurno, frente al ministerio de educación de la nación en señal de protesta. Sin demasiado tiempo, puse a cargar las baterías de mi grabador y pedí prestada la cámara a mi hermana.&lt;br /&gt;La noche pasó lentamente y la mañana llegó con una sensación térmica de diez grados centígrados. Desganado, me levanté dificultosamente de la cama, pero sin despedirme del sueño, me vestí, desayuné apurado y me fui. Al salir, recordé que no sabía a dónde estaba yendo, o, en realidad, no sabía cómo llegar a donde estaba yendo. Por esto, lo primero que atiné a hacer fue llamar a la esposa de mi padre con el fin de que ella me oriente, dado que ella vivió muchos años en el centro.&lt;br /&gt;No fue difícil llegar, preguntando se puede llegar a cualquier lado. Y, justamente las preguntas iban a ser de capital importancia en este trabajo.&lt;br /&gt;Al arribar a la plaza el panorama reflejaba mucho movimiento: hombres y mujeres que seguramente serían docentes con carteles colgados en el pecho con distintas frases de reclamos, docentes hablando frente a públicos delante de pizarrones, gente disfrazada, transeúntes que paseaban durante un instante su mirada por la carpa pero luego continuaban su camino con total indiferencia, y otros estudiantes que, al igual que yo, andaban con sus grabadores y cámaras fotográficas.&lt;br /&gt;&lt;a name="0.1_graphic04"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En principio comencé casi espontáneamente a sacarle fotos a la carpa aprovechando que en su interior se estaba dictando una clase. Fue en ese entonces cuando una voz me interrumpió. Se habían acercado a mí dos compañeras, quienes me preguntaron si tenía alguna idea de qué era lo que había que hacer: en pocas palabras, estaban en la misma situación que yo, por lo que decidimos recolectar datos los tres juntos.&lt;br /&gt;&lt;a name="0.1_graphic05"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No sabíamos bien por donde arrancar. Miramos alrededor. La plaza estaba empapelada con carteles y leyendas: “jubilación móvil”, “docentes ad-honorem”, “canasta familiar”, “nomenclador docente”, “FUBA”, “CONADE”, “CTA”, “educación publica y popular”, eran palabras repetidas en varios de ellos, como también lo que se dejaba oír en los discursos de docentes que fuimos entrevistando. Así, Fernanda Vallesteros (docente de la Universidad Nacional del Centro) nos dio a entender que la carpa formaba parte de un plan de lucha por una mejora salarial y que ya había sido armada con antelación. Según ella “(…) el hecho de volver a armar la carpa tiene que ver con la espera de que el gobierno responda favorablemente a la contrapropuesta que presentó la CONADU HISTÓRICA en relación al reclamo salarial; reclamo salarial que el gobierno durante los meses de negociación había respondido con una propuesta que no satisfizo a las asociaciones que están en CONADU HISTÓRICA, más allá que el reclamo no era lo que se pedía.”&lt;br /&gt;Al parecer entonces la carpa era la continuación de una larga lucha por reclamos salariales y aumento presupuestario. Ahora bien, concretamente lo que el reclamo contemplaba, a mi parecer nos fue muy bien detallado por un docente de la Universidad Nacional del Litoral:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;“estamos pidiendo la media canasta familiar para el cargo de testigo, es decir, ayudante de primera, ¡la media canasta familiar! Vos fijate que en este momento estamos reclamado 1.500 pesos que es mucho menos de lo que han acordado en numerosos sectores laborales, quizás en muchos casos con menos responsabilidad de la que tenemos nosotros (…)Estamos pidiendo el 85% móvil de nuestros haberes jubilatorios, el gobierno insiste en el criterio de una jubilación fija. Nosotros viendo la realidad de cómo se está manejando actualmente el tema jubilatorio y viendo la realidad de nuestros viejos, sabemos perfectamente que la jubilación debe ser si o si móvil, no podemos dejarla librada a los humores de un presidente que aumenta periódicamente o no aumenta nada un porcentaje ínfimo desde los haberes jubilatorios. Estamos pidiendo salario para los docentes que trabajan ad-honorem lo cual yo creo que representa una de las grandes vergüenzas que hoy tenemos dentro del ambiente universitario que por información de las propias autoridades universitarias llegan a 31.000 en todo el país. Lo cual es una cifra exorbitante. Acá en la UBA hay unos 20.000 docentes universitarios que trabajan ad-honorem es decir, sin siquiera, no solamente sin salario, sin obra social, ’por amor al arte’.”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="0.1_graphic06"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Al escuchar estas palabras, daba la impresión de que los docentes no estaban pidiendo nada del otro mundo, es decir, la lógica de su discurso era evidente, más aun considerando la importancia que debería recibir la educación siendo la responsable de la formación de nada menos que ciudadanos.&lt;br /&gt;En este sentido se asemejaban todos los discursos de los docentes entrevistados. Uno a uno nos hablaron de los mismos problemas, a lo que también se fue sumando el descontento por la falta de interés por parte de los medios de comunicación masiva. Y era cierto, los medios “brillaban por su ausencia”. En lo personal yo hasta el momento no había visto, ni vi al volver a mi casa nada en la TV, ni encontré nada en el diario acerca de la protesta de los docentes frente al ministerio. En el lugar solo había Docentes y estudiantes.&lt;br /&gt;El mediodía se acercaba, y con él, el hambre. Luego de varias entrevistas, idas y venidas por la plaza y decenas de fotos sacadas, consideramos con mis compañeras que ya habíamos visto y escuchado suficiente como para tener una idea acerca “de qué se trataba” la carpa levantada por los docentes de las universidades públicas en frente del ministerio, por lo que decidimos dar por concluida la tarea en la plaza.&lt;br /&gt;Ya de noche, en el viaje en tren de vuelta a casa entre otras cosas pensaba en el trabajo de la plaza. Creo que valió la pena perder horas de sueño para ir al encuentro de una realidad que en gran proporción nos afecta a todos sin que nos demos cuenta. Es entendible que al ver día a día las mismas cosas en la calle o en la TV se vuelvan “moneda corriente”, las naturalicemos y dejen de llamarnos la atención.&lt;br /&gt;Considerando esto, creo yo que un hecho como la carpa deja de ser interesante para los medios. Por eso estimo que fue bastante fructífero tener que detenerme frente al hecho, observarlo de cerca y poder cuestionarlo.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;Lisandro Argañaraz&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-8010808232346746388?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/8010808232346746388/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=8010808232346746388&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/8010808232346746388'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/8010808232346746388'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/10/23.html' title='23'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-611440838455707419</id><published>2007-10-02T22:44:00.000-03:00</published><updated>2007-10-02T22:45:57.121-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Primera consigna de cine'/><title type='text'>22</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Río arriba&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Río arriba es un documental en el cual el cineasta Ulises de la Orden (guionista, director y productor de la película) viaja de Buenos Aires hasta el pueblo de Iruya, en Salta, pasando antes por otros reducidos poblados, visitando familiares lejanos, conociendo gente de los pueblos, hablando, preguntando, interrogando, aparentemente, buscando algo. De alguna forma de la Orden espera del viaje alguna respuesta.&lt;br /&gt;El director comienza presentándose como el bisnieto del fundador de un importante ingenio azucarero llamado “San Isidro”, el cual en su familia era visto como un héroe. Podría pensarse que el motor de su viaje al Norte del país estaría vinculado a inquietudes con respecto a su antepasado. Sin embargo, de la mano de esta primera motivación surgirán nuevos interrogantes durante el transcurso del mismo, así como al arribar a su destino, veremos cómo queda expuesta ante sus ojos la situación de explotación a la que fueron y son sometidos los pueblos Kolla, cuya causa se reside en la aparición de los ingenios.&lt;br /&gt;En aproximadamente una hora y cuarto De la Orden nos describirá como funcionaba y funciona actualmente el ingenio San Isidro, e íntimamente ligado a este, el sistema de la Zafra, método mediante el cual se explotaba a los indígenas.&lt;br /&gt;El tren, los colectivos rurales, haciendo dedo en las desoladas rutas y caminando serán los medios que el director utilizará para llevarnos río arriba y mostrarnos pueblos en los que sus habitantes enfrentan duras condiciones de vida con el orgullo de mantener su cultura. Cada paisaje, cada visión panorámica es acompañada con música andina de Ricardo Vilca de fondo.&lt;br /&gt;Serán escasas fotografías antiguas y míticos relatos de diferentes vaqueanos, las que a lo largo del viaje despertaran interés en el viajero por conocer las “terrazas de cultivo”. Estas últimas aluden a construcciones milenarias que los aborígenes construían para cuidar y trabajar la tierra por parcelas que, vistas de lejos, escalonaban los cerros. Con la aparición de los ingenios, los terratenientes exigieron el pago de un arriendo por trabajar las tierras a los Kollas que no poseían títulos de propiedad ni forma de pagar, por lo que se vieron obligados a trabajar en la zafra. Esto produjo el abandono de trabajo en sus parcelas y como consecuencia la desaparición de las terrazas, en otras palabras, la desaparición de una parte de su cultura.&lt;br /&gt;Los habitantes de Iruya relatan como cada vez que llueve el río arrastra con furia toneladas de barro ocasionadas por la desaparición de las terrazas, llevando todo a su paso, azotando el pueblo. Ellos llaman a este fenómeno “el volcán”.&lt;br /&gt;El documental concluirá con imágenes del volcán en acción.  Las imágenes son sordas, los sonidos de quenas, bombos, erkes y charangos se apagan y lo único que se deja oír es el rugido del barro que cae precipitadamente. Solo se aprecia la destrucción.&lt;br /&gt;Concluyendo, De la Orden logra un interesante recorte de la historia y modo de vida de los lugares conocidos en el viaje. Se puede pensar que si viajó buscando respuestas sobre su historia personal las encontró, aunque probablemente distantes a lo que la historia familiar relataba. A través de las imágenes se observa dolor, hambre, destrucción, explotación, engaño y transculturación, producto de un sistema alienador.&lt;br /&gt;El afiche de cine de la película reza “RÍO ARRIBA; una historia de Terrazas, Ingenios, Zafreros, Inmigrantes y Volcanes”. Hacia el final de la misma, el director expone que su film muestra uno de los tantos volcanes que existieron y existen hoy en nuestro mundo.&lt;br /&gt;Siguiendo la línea del cineasta, agregaré entonces que no hace falta viajar 1800 kilómetros para ver volcanes que azoten a las poblaciones, solo basta con tomar algún tren del conurbano bonaerense y viajar treinta minutos. Los tenemos, si, pero en diferentes manifestaciones. Los tenemos todos los días en las estaciones del tren con los menores, drogados y bañados en mugre; lo tenemos arriba del tren, con el hombre que perdió la pierna tras ser empujado del tren en un asalto y hoy se sube a pedirnos monedas; lo tenemos al observar desde arriba del ferrocarril San Martín las casas de los cartoneros entre las estaciones Villa Del Parque y La Paternal, cuyos residentes recorren día a día las calles buscando cartón y plástico  y trabajan como aborígenes en un ingenio para poder sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lisandro Argañaraz&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-611440838455707419?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/611440838455707419/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=611440838455707419&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/611440838455707419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/611440838455707419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/10/22.html' title='22'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-5681670052937861969</id><published>2007-10-02T22:41:00.000-03:00</published><updated>2007-10-02T22:43:54.791-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Corazón de las tinieblas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apocalypse Now'/><title type='text'>21</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Interpretaciones e intertextualidad en El corazón de las tinieblas y Apocalypse Now&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia principal en El corazón de las tinieblas no es contada por el primer narrador que aparece en el texto, sino que el encargado de crear la ficción aquí será un marino que viaja junto con este primer narrador anónimo. Este personaje (el marino) se llama Marlow. Según se lo presenta en un principio, este personaje era un hombre de mar sereno, pensativo y experimentado, cuya afición era contar historias inacabables acerca de sus viajes realizados.&lt;br /&gt;Al hablar de la forma característica de contar historias que posee Marlow, el primer narrador la compara con los relatos de los demás marinos y se sirve de la metáfora de la nuez. Mientras que los marinos ponen énfasis en el núcleo de la historia, concentran toda lo importante en el interior de la nuez; Marlow por su parte pondrá énfasis en la forma en cómo se relata, en aquella forma de relatar que envuelve al núcleo, en el caso de una nuez, en la cáscara. Cada cáscara posee su textura única y particular. Es decir, a este marino en particular le importará más cómo se cuenta lo que se cuenta, y no, específicamente qué es lo que se está contando. Y en efecto, esta tendencia se ve a lo largo de todo su relato. De alguna manera la cantidad de detalles, las “ilustraciones” y la forma de contar nos permiten ponernos en la piel de Marlow y dimensionar lo que él sintió a lo largo de su viaje. Si se debe resumir en pocas palabras qué es lo que llega a trasmitir, hallaremos oscuridad, misterio, indefinición. A su vez esta forma de narrar vuelve al relato un verdadero relato, lo vuelve literario.&lt;br /&gt;En este caso este marino nos relatará una historia que data de una época de su vida en la cual se había ofrecido para trabajar en una compañía que comerciaba marfil.&lt;br /&gt;Durante el viaje de su historia, Marlow escucha un nombre reiteradas veces, el cual va ganando cada vez más lugar en sus pensamientos y despierta en él cierta ansiedad. Estamos hablando de Kurtz, a quien la mayoría de los personajes que cruzaban al protagonista describían como una especie de ídolo. A través de los comentarios, Kurtz se presentaba como un hombre excepcional, brillante y excelente comerciante; un genio.&lt;br /&gt;Del primero que oye el nombre de Kurtz es del principal contable de la compañía, a quién conoce días antes de embarcarse a cargo de un barco, al arribar a la sede de su compañía. Luego también recibió referencias por parte del director general de la compañía, quien entre otras cosas le comentó que el notable señor Kurtz se encontraba enfermo.&lt;br /&gt;Quién no le habló de la misma manera fue el supuesto fabricante de ladrillos que se encontraba en la estación central y que veía en Kurtz un obstáculo para su propio ascenso, considerando la agilidad del ídolo en el negocio del marfil. Si bien reconoció al igual que los demás que era un genio, objetó que sus métodos de trabajo no eran del todo adecuados.&lt;br /&gt;A esta altura Marlow se encontraba hastiado de oír aquel nombre del cual todos hablaban grandilocuencias y que para él significaba “solo un nombre”.&lt;br /&gt;Mientras viaja, como ya se dijo, el pensamiento de Kurtz se va apoderando de nuestro narrador a tal punto de sentir fuerte necesidad de hablar con él.&lt;br /&gt;Por último recibirá la máxima muestra de adoración hacia “el genio” al arribar a la última estación del corazón de las tinieblas, al escuchar los relatos del individuo inglés vestido con la ropa de colores emparchada. Este quizás es uno de los personajes más importantes. En la película lo podríamos encontrar como el personaje del fotógrafo. No obstante en ambas ficciones (es decir, en la novela y en el film) cumpliría la misma función en tanto al peso semántico que implica: representa de alguna forma la locura, el espíritu aventurero y juvenil, la acción, la experiencia pura. Kurtz es básicamente su vida, vive para él. Es a partir del momento en que aparece este personaje (el fotógrafo), cuando se empiezan a operar los cambios más significativos con respecto a la concepción formada acerca de Kurtz, cambios que lo llevan hasta la instancia de ganarse el rechazo de su tripulación, la cual no guardaba ningún aprecio para este ídolo. Se podría interpretar que Marlow al arribar a este personaje, ha arribado a la locura.&lt;br /&gt;Finalmente, al igual que la mayoría de sus informantes, nuestro protagonista termina por admitir que Kurtz es un hombre notable. De hecho siente un profundo vacío tras su muerte. Esto se ve luego en su experiencia al volver a Londres, “la ciudad sepulcral”. Y lo encontramos muy bien resumido en el siguiente fragmento del libro:&lt;br /&gt;   “No, no me enterraron, aunque hay un periodo de tiempo que recuerdo confusamente con un asombro tembloroso, como un paso a través de un mundo inconcebible en el que no existía ni esperanza ni deseo (…)”&lt;br /&gt;En efecto, después de la muerte de Kurtz, se puede interpretar que Marlow continúa su viaje a la deriva, y solo lo finaliza al encontrarse con la prometida del difunto. El viaje no ha finalizado hasta que habla con ella. Por eso ella cumple un rol muy importante en el viaje.&lt;br /&gt;Básicamente, la novela trata de oscuridad, soledad y locura, de lo desconocido. La locura está presente en varias escenas. Como ejemplo podemos tomar el del barco que dispara sin cesar hacía la nada (escena que también se repite en Apocalypse Now). La locura aparece en el personaje que recibe a Marlow, así como también en Kurtz, que se ve poseído por fuerzas extrañas de la  selva  del corazón de las tinieblas.&lt;br /&gt;A diferencia de El corazón de las tinieblas, que se desarrolla en el continente africano en una campaña de colonización en busca de marfil para comerciar, la película Apocalypse Now inspirada en este libro, se sitúa en el contexto de la guerra de Vietnam (1958 – 1975).&lt;br /&gt;En esta guerra se enfrentaron la República Democratica de Vietnam (apoyada por la Unión Sovietica) con la Republica de Vietnam (respaldada por los Estados Unidos), en el contexto mundial de la guerra fría.&lt;br /&gt;La película narra el viaje que realiza el Capitán Willard del ejército de EE.UU. junto con una tripulación de cuatro integrantes a bordo de un bote en una misión en medio de la guerra. El objetivo de Willard (álter ego de Marlow) es encontrar y matar un Coronel de apellido Kurtz en Camboya, debido que éste último ha enloquecido según las autoridades del ejército y ha organizado su propia guerrilla con nativos salvajes.&lt;br /&gt;En El corazón del las tinieblas, el objetivo de Marlow no se presenta tan claramente como en la película. Podría ser que en este caso el protagonista cumplía un rol de mensajero, llevando paquetes a Kurtz. Aunque también se observa como personalmente va sintiendo la necesidad de encontrarse con él.&lt;br /&gt;El capitán Willard por su parte ha estado esperando que el ejército le dé una misión en esa guerra. Esta espera es una espera desesperada, la cual puede verse reflejada en la desesperación por ser mandado a la guerra, presente en la primera escena de la película, en la cual lo vemos al actor Martin Sheen en un estado deplorable de ebriedad. Su misión llega y su objetivo final es terminar con Kurtz. Sin embargo la tripulación que le es encomendada desconoce totalmente este objetivo.&lt;br /&gt;La tripulación esta compuesta por un chef, dos jóvenes negros de barrios bajos de estados unidos y un surfer de California. Todos son jóvenes e irresponsables, con excepción de uno de los negros que está a cargo del timón: el se muestra reflexivo y serio.&lt;br /&gt;Todo el viaje esta envuelto tras un velo de locura, probablemente producto de la soledad en el bote. A esto se suma las alucinaciones y paranoia producidas por el consumo de estupefacientes y alucinógenos por parte de algunos componentes de la tripulación. De alguna forma la vida de los tripulantes no tiene demasiado sentido.&lt;br /&gt;Y, de hecho, casi nada en la guerra tiene sentido. Ya desde el título advertimos que Coppola nos quiere mostrar una visión apocalíptica acerca de la Guerra de Vietnam (o por qué no, y generalizando, de cualquier guerra). Donde quiera que se observe se ve sangre, locura, desenfreno, muerte y sinsentido.&lt;br /&gt;Entonces vemos que el cineasta se sirve de la ficción de Conrad y de esa locura y sinsentido, para luego atravesarla con el tema de la guerra, logrando una rica resignificación, produciendo nuevos sentidos y dando así uno de los mejores ejemplos existentes de intertextualidad.&lt;br /&gt;Desde la primera escena percibimos algo de locura en la actitud de Willard. La canción de The Doors, The end, nos habla del arribo a un final, de que ya todo fracasó, no hay nada nuevo y nada es seguro. A su vez relata escenas enfermizas.&lt;br /&gt;Así, queda demostrado cómo cada detalle en la película contribuye a la construcción de esa visión apocalíptica, desde las escenas más básicas, hasta la música no casualmente usada, junto con las escenas más espectaculares, como en el caso de la escena del ataque con los helicópteros.&lt;br /&gt;En esta ultima escena la música también esta cuidadosamente seleccionada junto con la cuidada caracterización de los personajes.&lt;br /&gt;Willard con su tripulación arriban a una costa en la cual se encuentran tropas del ejército a cargo de un coronel apellidado Kilgore, el cual se encontraba totalmente fuera de sus cabales y demostraba un total fanatismo por el surf. Casualmente veía como a un héroe al surfer californeano que acompañaba a nuestro protagonista. Kilgore además de representar la locura, muestra la cara más representativa del libertinaje, la poca previsibilidad e improvisación en las acciones. Este coronel no posee moral ni consideración sobre nadie. Podría representar tranquilamente al ejército estadounidense en su conjunto.&lt;br /&gt;Willard ve en Kilgore la ventaja de poder atravesar fácilmente en su viaje una zona bastante peligrosa que debía superar, por lo que serían de gran ayuda sus tropas. A continuación tendrá lugar una de las escenas más despiadadas de la película. Kilgore ambienta su ataque a una aldea poblada de civiles inocentes, con música; utiliza un casette que al reproducirlo se oye La cabalgata  de las valquirias, de Wagner. Quizás utiliza está música para generar terror en la población. A mi interpretación, forma parte de lo mismo, solo un loco atacaría a miles de civiles indefensos, y uno más loco aun se molestaría en poner música para hacerlo. Aunque, sin embargo, las valquirias son las divinidades de la mitología escandinava que eligen a los héroes que morirán en los combates para que luego estos asciendan a los cielos para morir. De esta forma se cree un dios, al cual no le importa la muerte y el cual va a elegir en su ataque quién va a morir.&lt;br /&gt;Al abandonar a Kilgore, Willard continúa solo con su tripulación. En los ratos de soledad se dedica a contemplar una y otra vez las fotos y cartas de Kurtz que le fueron facilitadas por la inteligencia del ejército. Se construye en él, la imagen de un personaje fuerte y poderoso. Leyendo sus cartas, el capitán comienza a cuestionar y replantearse si en verdad Kurtz no estaba del todo loco y confundido en su accionar.&lt;br /&gt;Esta impresión de poder se mantiene al llegar a su encuentro, auque también guarda mucho misterio en si mismo.&lt;br /&gt;A diferencia del libro, la película concluye con la muerte de Kurtz en la misma isla. Es Willard quien ejecuta al líder guerrillero, y tras su muerte pasa a ocupar su lugar y es adorado por los nativos al igual que su antecesor.&lt;br /&gt;Vista toda la locura, y la poca consideración por la vida y los derechos humanos presente en la película, la construcción que se hace en la actualidad nos puede llevar a pensar rápidamente en la invasión a Irak por parte de EE.UU. (o también conocida como guerra de Irak). Se podría afirmar con tranquilidad que en este caso, la realidad supera a la ficción. Miles de soldados, y más son los civiles que mueren todos los días en esa maldita guerra.&lt;br /&gt;La película nos lleva a replantearnos que sentido tienen las guerras. Nos da cuenta de que la locura humana y política no tiene límites. Al igual que como sucede en la realidad, Coppola nos muestra que no existe lugar para el razonamiento y menos para el dialogo; se trata netamente de acción sin sentido, disparar sin cesar sin mirar a quién se dispara, sin medir las consecuencias. &lt;br /&gt;La historia se repite, una y otra vez, y el protagonista siempre es el mismo: el loco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lisandro Argañaraz&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-5681670052937861969?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/5681670052937861969/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=5681670052937861969&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/5681670052937861969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/5681670052937861969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/10/21.html' title='21'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-1723693466405522575</id><published>2007-10-02T22:38:00.000-03:00</published><updated>2007-10-02T22:41:10.725-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Argumentación'/><title type='text'>20</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Sobre la propiedad intelectual&lt;/strong&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Perdón por este garabato. Nada hay en mi cabeza, excepto una indecible confusión”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;Samuel Beckett &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El presente texto pretende ser un comentario en torno a las problemáticas relacionadas con la propiedad intelectual, un tema que resuena cada vez que se pone en duda la autenticidad de la obra de algún artista reconocido y que implica cuestiones éticas morales y sobre todo sociales.&lt;br /&gt;En mi opinión, creo que es errado aplicar lógicas propias del mundo de la propiedad privada, al mundo de la literatura y el arte: la relación se torna incompatible.  Es por esto, creo que es aquí en donde reside el problema de las discusiones acerca de la propiedad intelectual. Y, en caso de aceptar la “idea” de que existe una propiedad intelectual, ¿Cuáles serían los parámetros y límites que establecen la propiedad de las producciones literarias y artísticas? Nadie tiene el abecedario comprado…&lt;br /&gt;En primer lugar, mientras que los orígenes del arte y la literatura nos remiten a miles de años atrás, la propiedad privada es un invento moderno, creada tras el fin del antiguo régimen y consolidándose con la revolución industrial. La diferencia de tiempo es abismal e irrisoria. Es verdad que la propiedad existía antes del capitalismo, pero no en la misma forma y de la misma manera con que hoy recae sobre las obras de arte.&lt;br /&gt;De todos modos sería muy ingenuo el hecho de pensar que la incompatibilidad se debe solo a esta razón ya que el arte desde sus orígenes experimentó infinidad de mutaciones, se fue enriqueciendo con el paso de cada año, así como sus concepciones fueron cambiando dependiendo de la época. Pero, en este caso, considero la convivencia imposible; la sociedad capitalista al establecer una propiedad intelectual logra ni más ni menos que olvidarse de aspectos que afectan a la esencia del arte. Y todo, por el simple objetivo de que las obras pasen a integrar parte de las filas del mundo de las mercancías.&lt;br /&gt;Por otra parte, creo que nadie tiene el derecho de proclamarse dueño de las palabras dado que éstas, sumadas a las ideas y frases que podamos formar con ellas son una producción colectiva y dinámica. Todo el tiempo, cuando hablamos, escribimos o leemos solicitamos un préstamo; tomamos prestadas palabras, ideas, formas de decir y escribir y a su vez también somos participes y artífices de sus transformaciones. A cada frase que pronunciamos resuenan las voces de millones de personas. Aunque sí, también se podría concebir a las palabras como una herramienta que cualquiera puede usar para producir una combinación única, para luego enorgullecerse con su autoría. Sin embargo, siguiendo esta misma lógica de producción capitalista, para poder utilizar el alfabeto, uno podría decir que antes de hacer uso de las letras se debe pagar el derecho a los fenicios, a los griegos, a los latinos y a otro centenar de civilizaciones más que mucho han tenido que ver con la invención de la escritura. ¡Que suerte que a nadie se le ha ocurrido patentarla aún!&lt;br /&gt;Pienso que la humanidad es competitiva por naturaleza, o por lo menos nosotros, los occidentales. Nuestra vida está plagada de concursos. Sin embargo, el arte no debería prestarse a este tipo de prácticas. Es donde más resurgen las disputas de autenticidad y autoridad sobre las obras cuando hay un premio de por medio (ni hablar de dinero), o bien también cuando se tiene la posibilidad de verse por encima de otros. Y mantengo mi postura en primer lugar objetando que como todos sabemos, “sobre gustos no hay nada escrito”. ¿Cómo hacemos para decidir si una obra de arte es mejor o peor que otra? ¿Quién dice si un cuento es más o menos feo, más o menos aburrido, más o menos bello, etc.? Y, ahora acercándonos más a la cuestión de autenticidad, y preguntándonos como lo hace Elsa Drucaroff (docente, novelista y crítica literaria) en un artículo relacionado al tema, ¿cuándo hay intertextualidad y cuando simple plagio? A mi entender es imposible distinguir entre las dos situaciones, dado que cuando el autor plagiado escribe su obra en un primer momento, el también está pecando de plagio.&lt;br /&gt;Según el diccionario de la Real Academia Española, el plagio consiste en “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”. Pondré el acento dos palabras: ajenas y propias, y volveré a repetir que las obras no son de nadie. Los nombres de los autores solo nos remiten a diferentes textos, no más. Toda lectura que hagamos será una reescritura única y diferente a las demás que se puedan hacer sobre un texto, eso es la intertextualidad.&lt;br /&gt;Cada lector vinculará lo relatado con sus propias vivencias, lecturas anteriores, prejuicios, etc. y no necesariamente con lo que había en la cabeza del autor al momento de la redacción. Todo lo que el autor dice es lo que está escrito; el resto queda librado a la interpretación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lisandro Argañaraz&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-1723693466405522575?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/1723693466405522575/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=1723693466405522575&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/1723693466405522575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/1723693466405522575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/10/20.html' title='20'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-6572150056554489421</id><published>2007-10-02T22:36:00.000-03:00</published><updated>2007-10-02T22:38:45.633-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tren Blanco'/><title type='text'>19</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;El tren blanco, un mundo de significaciones &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“El cartonero siempre busca su cartón, y es la miseria humana la que busca una razón”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;La Zurda, “Hay un lugar”, Álbum: “Para viajar” (2007) &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;  El significado de la palabra “viajar” con todas sus conjugaciones puede adquirir diferentes formas dependiendo de la cabeza que lo piense. Para algunos viajar es sinónimo de vacaciones, de placer, ocio; otros utilizan la palabra para un estado del organismo producido por el consumo de diferentes drogas. Pero, para muchos otros significa una oportunidad, una oportunidad que otorga el transporte para subsistir vinculada directamente a una fuente de trabajo. Y aquí también podríamos hacer un alto para observar que mientras que para algunos “trabajo” significa permanecer ocho horas en frente de una computadora, o detrás de un mostrador, para otros el trabajo es salir día a día a revisar, clasificar y recoger la basura de las calles de capital federal y Gran Buenos aires, en jornadas que comprenden ocho, diez, o más horas. &lt;br /&gt; Justamente de esto trata el tren blanco, es simplemente un medio que vincula a cientos de desocupados con una ocupación que les permite una mínima subsistencia. Con imágenes de trenes, vías, furgones, carros, cartones y bolsas, el documental muestra particularmente escenas y relatos de la vida cotidiana de los cartoneros que viajan todos los días en el tren blanco de la Línea Mitre; ilustra una de las tantas caras de la pobreza que dejó la crisis política-económica-social que estalló en 2001.&lt;br /&gt; Se escucha el sonido estridente de la bocina de un tren que, compuesto en su mayor parte por furgones,  hace su arribo a la estación Ministro Carranza. A continuación, si es sabido que los pasajeros de este tren carecen de vestimenta suficiente, comida, dinero o salud, dejan demostrado que entre ellos no falta la solidaridad. Puede verse como unos a otros se ayudan entre si para poder subir al tren con los carros y que ninguno se quede afuera antes de que emprenda su partida. Se podría hablar en realidad de una comunidad del tren blanco. Se trata en su mayoría de residentes de dos barrios de José León Suárez, que, ante el problema de la desocupación, decidieron organizarse y negociaron con la empresa de trenes TBA la disposición de un tren apto, que les permita trasladarse con carros a Capital Federal para poder recolectar residuos.   &lt;br /&gt; Bob Marley fue quién alguna vez dijo “si no tienes trabajo, invéntate uno”, y, en correlato a esto, en el film se ve subrayada la importancia que para los recolectores “no oficiales” de residuos significa la palabra trabajo. En sus relatos destacan reiteradas veces que ellos consideran que el hecho de juntar basura es un trabajo, que, agradable o no, resulta dignificante. Uno “hace algo”, y, por contraste, al hacer algo deja de hacer “otra cosa”. En este caso, los cartoneros cuentan como trabajan todos los días para no tener que salir a robar, combatiendo de esta forma el hambre, la delincuencia e inconscientemente la desocupación, se inventan un trabajo.&lt;br /&gt; Argentinos, paraguayos, bolivianos, hombres, mujeres, ancianos, niños o bebés; el tren blanco no discrimina sexo, edad o nacionalidad. Son todos los integrantes de este margen social llamado pobreza (y en el peor de los casos indigencia) los que salen a las calles revolviendo la basura sin protección alguna en las manos, arrastrando sus carros nada ergonómicos, en sus espaldas calle arriba y calle abajo. Los carros, los hay de todas formas y colores, grandes, chicos, de supermercado, con ruedas de bicicleta o de auto, cada uno diferente, aunque todos cumplen con una condición, la de no sobrepasar la mínima medida necesaria para poder pasarlo por la puerta de un furgón.&lt;br /&gt; Si se puede destacar alguna constante que se deje ver en los relatos de los trabajadores entrevistados, son el esfuerzo, constancia y dedicación que vuelve su actividad un trabajo digno. Por eso el tren blanco no es solo un viaje, sino que es parte de su vida. En los testimonios se ven muchos chicos, los cuales dicen no recordar haber tenido algún momento feliz en los últimos tiempos: sus vidas se ven reducidas al tren y la calle.&lt;br /&gt; Se puede concluir en que el documental es un recorte. En él las palabras tren, viaje, trabajo y cartón se encuentran íntimamente ligadas formando un todo. Ese todo es la vida de los cartoneros y no es más que eso. No hay tiempo para la recreación. Viven para sobrevivir, para juntar cartones. Pocos son los que tienen tiempo para el ocio. Además de las malas condiciones de trabajo y que éste implica recorrer las calles todo el día, la remuneración es escasa: 60 pesos por semana, según una cartonera: según ella, su vida es el cartón y la familia.  &lt;br /&gt; En lo personal para mi el tren significa una oportunidad, en otro tiempo lo fue para poder trabajar, hoy lo uso para poder estudiar fuera de mi ciudad. Además, es una forma de contactarme y concientizarme de la realidad con la cual convivo. Nunca saqué la cuenta, pero son muchas las personas, hombres, mujeres y sobre todo niños, los que desfilan por los pasillos del Ferrocarril San Martín, entregando tarjetas o simplemente dando un discurso sobre su condición social a cambio de monedas, a cambio de una limosna. Y también son muchos los cartoneros que han instalado sus viviendas a tan solo metros de las vías y esperan durante el horario de la siesta y por la media noche, a un costado del andén, a que pase el tren blanco, porque el Ferrocarril San Martín al igual que el Mitre, tiene un tren para cartoneros. Puedo asegurar que lo que se ve en el tren blanco no dista mucho de lo que sucede en “el San Martín” que realiza el recorrido de Retiro a Pilar. El film realiza una descripción bastante fiel de lo que es la vida de los cartoneros.&lt;br /&gt; Suena paradójico que mientras que a San Martín  muchos lo recuerdan por haber cruzado los Andes en una lucha por la liberación de los habitantes de nuestro territorio, hoy su nombre nos remita a un tren que cruza el conurbano bonaerense mostrándonos la injusta vida de los oprimidos y marginados por este sistema. Pero así es.&lt;br /&gt;  A su vez considero al tren una estafa, ya que el estado de los trenes es cada vez peor. Más de una vez he tenido que bajarme junto con los demás pasajeros a esperar otro tren en alguna estación, debido a que la locomotora se encontraba averiada. En las “horas pico” se viaja como ganado. En las horas en que el tren está algo vacío, no falta una señora que pegue un grito porque un menor pasó corriendo, le arrancó alguna cadena de oro del cuello o le arrebató el celular para luego saltar del tren en movimiento. Si alguien “tuvo la suerte” de viajar en el furgón en alguna oportunidad, se habrá dado cuenta que el olor a marihuana quemándose es algo de todos los días, acompañado por el sonido de las bolsas cargadas de pegamento, al inflarse y luego descomprimirse con las inhalaciones y exhalaciones del aire de los pulmones de algún desgraciado.&lt;br /&gt; Por último, y muy relacionado con el párrafo anterior, el tren significa muerte. Tampoco llevo la cuenta de cuantas personas he visto y  tenido que sacar debajo del tren después de haber sido atropelladas por éste en el año y medio de servicio que llevo como bombero voluntario, pero son bastantes. Cientos de transeúntes y pasajeros mueren al año en accidentes ferroviarios. Algunas veces por negligencia de las mismas victimas apuradas en las corridas de todos los días para ir a trabajar (aunque considerando las terribles demoras, la gente no tiene la culpa de estar apurada por temor a perder el tren y tener que quedarse clavada media hora hasta la llegada de la próxima formación). Otras veces la responsabilidad cae en parte importante sobre las autoridades, los pasos a nivel son un desastre, faltan carteles, cercados, señalización y no existe una campaña sería de prevención tanto por parte de las empresas como del estado.&lt;br /&gt; Todo forma parte de una misma realidad: las muertes, la pobreza, la corrupción, los cartoneros, la inseguridad, todo es parte de lo mismo. Los cartoneros del documental dicen no tener más esperanzas de que su realidad y la del país cambien, según ellos, todo esta perdido. El tren blanco es un ejemplo de la solidaridad, gente que está en la misma situación dejando en claro que la unión hace la fuerza, fuerza para salir adelante. Pienso yo que es por medio de la solidaridad en conjunto con la educación, la única forma que existe para poder sacar el país a flote. Sin embargo hoy en día para mí eso no es más que una utopía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lisandro Argarañaz&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-6572150056554489421?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/6572150056554489421/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=6572150056554489421&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/6572150056554489421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/6572150056554489421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/10/19.html' title='19'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-6343957488683129743</id><published>2007-10-02T22:30:00.000-03:00</published><updated>2007-10-02T22:33:27.571-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Primera consigna de cine'/><title type='text'>18</title><content type='html'>&lt;strong&gt;El Viaje de “El Ave Solitaria”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Empiezo preguntándome ¿Qué es viajar? ¿Es simplemente trasladar el cuerpo de un sitio a otro distinto del inicial? Creo que es algo mucho más profundo y hasta más trágico ¿acaso puede uno volver de un viaje?, yo creo que no, cuando se dice que alguien ha vuelto, ya no es igual. Uno ha quedado consumido por el viaje mismo, el verdadero viaje lo realiza el alma y no el cuerpo, el espíritu se ve transformado por el tiempo y el espacio. La marca no se borra, queda grabada con fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Como el ave Solitaria” ópera prima del director Gerardo Vallejo, es una película que adapta el clásico libro de José Hernández “Martín Fierro” a la pantalla grande, y se expresa allí el dolor del viaje forzado que ha debido atravesar Martín Fierro arribando a la frontera para pelear en contra de los indios. Debe pagar por un crimen, cometiendo otros crímenes aceptados por la ley. Se desarrolla entonces una ardua travesía basada en la esperanza del retorno del personaje a su vivienda en donde había dejado a su esposa y a sus dos hijos. Menospreciado, humillado y torturado por los soldados con los que está aliado finalmente decide escapar y abandona la frontera para unirse a los indios. Las penurias que le tocan vivir, el infortunio constante van desalentando al protagonista pero nada le impide el deseo del volver a su hogar.&lt;br /&gt;            &lt;br /&gt;              Martín Fierro atraviesa principalmente tres viajes, el primero, en el cual es forzado a abandonar todo. El segundo es el viaje que emprende para retornar, en el que finalmente decide emprender el regreso para recuperar todo lo poco que ha perdido. El tercer viaje que atraviesa al unísono con los dos primeros es interno, como me referí al inicio, su mente se ve modificada completamente al punto de que al concluir el viaje ya había perdido la intención del mismo. Su espíritu se fue transformando, tornándose más reflexivo y hasta sumiso que el del comienzo. Luego del viaje ha pasado todo: La vida en cautiverio preso de los indios, la muerte del único amigo, la tortura de los soldados, el desprecio, el abandono, la soledad, la miseria, la desesperanza. Cuando Martín Fierro vuelve ya nada más malo puede pasarle. En la película se representa el cambio por el que va pasando el protagonista, su apariencia física cada día más deteriorada y su mente cada vez más agobiada y su espíritu cada vez más solitario  y es por eso que considero que él ya no es el hombre que se fue, Martín Fierro jamás volvió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nidia Perrone&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-6343957488683129743?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/6343957488683129743/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=6343957488683129743&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/6343957488683129743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/6343957488683129743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/10/18.html' title='18'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-2825145097900329849</id><published>2007-10-02T22:25:00.000-03:00</published><updated>2007-10-02T22:30:48.931-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Descripción extrañada'/><title type='text'>17</title><content type='html'>La Plata, jueves 12 de agosto de 2005&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Director General del Museo de Cs. Naturales:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día de semana cualquiera me decidí a hacer el viaje y llegar al museo de Ciencias Naturales de la ciudad de La Plata. Dí muchas vueltas para poder arribar finalmente, pareciera que el museo está escondido de manera intencional, pero ello no fue lo más grave del asunto. Luego de ingresar por la enorme puerta, atravesé primero la sala de geología y luego la de astronomía me detuve bastante tiempo en cada una de ellas, ya que aprovechaba la soledad casi absoluta en la que me encontraba, para maravillarme con cada detalle de la vida.&lt;br /&gt;Mi inquietud llegó cuando estando en la sala de paleontología pude ver –luego de admirar todos los huesos fósiles de los grandes reyes de la Tierra- que en una vitrina había una réplica de “algo”. Era un aparato, una especie de gran grúa en miniatura (valga la contradicción) pero descarté esta idea porque no poseía ruedas. Ante mi incertidumbre busqué inmediatamente las explicaciones pero no encontré ninguna referencia, tan solo del lado de afuera había un botón, lo presioné con curiosidad, se encendió una luz que iluminó completamente la vitrina, pero nada más sucedió, busqué debajo del botón y encontré un único cartel que decía “no funciona”. Me indigné mucho, luego cambié el ángulo de observación y lo miré desde abajo.&lt;br /&gt;Era un objeto extraño; poseía una cabina de metal de color celeste claro apoyada en el piso, emergía de ella un gran fierro que se elevaba en ángulo de 45º y de allí sobresalía como un embudo gigante, naranja. De la parte del pico bajaba una larga manguera que llegaba al piso. Creo que tenía en la parte superior como un sistema de poleas hecho con una especie de alambre flexible. Cuando volví a tomar mi posición normal observé que en realidad no era solo una manguera, sino dos y una de ellas se desplazaba por la tierra al menos a unos 50 metros (a escala) del aparato, y desembocaban en un contenedor lleno de una sustancia negra espesa pero lo suficientemente líquida como para desplazarse a través del tubo.&lt;br /&gt;A mi alrededor el ambiente estaba silencioso salvo por ciertos gritos alejados de algunos niños que jugueteaban dentro del museo sin que nadie los vigilara. Estábamos solo yo y el objeto, nadie a quién preguntarle nada. Al cabo de un rato de incertidumbre y soledad apareció una persona, parecía ser un intelectual. Yo, para no demostrar mi ignorancia sólo tendí a esperar la reacción del hombre, que hiciera algún comentario o al menos que me diera una pista del nombre o de la utilidad del artefacto, pero no, pasó sin dar mayor importancia a esa vitrina observando todo con gran solemnidad siguió sin pronunciar una palabra.&lt;br /&gt;A esta altura yo ya estaba bastante irritado, esperé a que llegue algún guía o alguna persona a la cual no me inhibiese anunciarle mi incultura. Pero aquella inmensa mansión de cadáveres, parecía estar completamente vacía de seres vivos, por lo que luego de una larga espera continué mi recorrido hacia la sala de animales embalsamados.&lt;br /&gt;Ya casi me había olvidado de mi infortunio, y disponía a marcharme cuando por casualidad, paseando por la sala de culturas aborígenes, un niño se me acercó y me preguntó qué era “aquello”, y señaló un tronco cavado en el medio, ante la ausencia de carteles le expliqué que era una canoa indígena, y no detallé más al respecto. Pero fue entonces cuando recordé mi inquietud y antes de retirarme volví a la sala de paleontología, allí había una señora que estaba contemplando con gran atención, como por milagro, el artefacto de mi duda, me apresuré a llegar hasta ella y manifesté agravando mi voz: “qué gran invento, es increíble, la mente humana todo lo puede” la señora me miró de arriba abajo y esbozó una leve sonrisa mientras pronunciaba un imperceptible “sí”. Ante aquella seca y poco clarificante respuesta, completé mi resignación y me marché del lugar.&lt;br /&gt;Hoy estoy aquí dirigiéndome a usted para solicitar a las autoridades del museo que tengan en consideración la importancia de incluir carteles en las exposiciones dentro del museo, ya que habemos gente que nos interesa saber qué es lo que estamos mirando tan concentradamente. Agradezco su atención y espero que tome las medidas necesarias. 1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atentamente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fernando Seimner&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Luego de una larga búsqueda pude averiguar que el objeto extraño se trataba de un extractor de petróleo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nidia Perrone&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-2825145097900329849?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/2825145097900329849/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=2825145097900329849&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/2825145097900329849'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/2825145097900329849'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/10/17.html' title='17'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-917114870763945662</id><published>2007-09-27T21:12:00.000-03:00</published><updated>2007-09-27T21:20:08.968-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tren Blanco'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Espigadores...'/><title type='text'>16</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mltcw9zk1Zk/RvxIaDFVJ9I/AAAAAAAAAAU/CnytCxfO00E/s1600-h/Dibujo.PNG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115042889127503826" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_mltcw9zk1Zk/RvxIaDFVJ9I/AAAAAAAAAAU/CnytCxfO00E/s320/Dibujo.PNG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Agnes Varda elige un comportamiento mimetizador con los recolectores que van asomando en este musicalizado film que mezcla el cine con el arte. La directora, entonces, se transforma en una espigadora más, comienza a cosechar pequeñas historias y va tomando con sus envejecidos dedos a los protagonistas, que los busca entre el árido terreno y surgen como granos para el espectador.&lt;br /&gt;        La recolección es objeto de basura, de muebles, de comida, de elementos puramente desechados y es que el eje central y único de este documental, es el desecho y como la gente, en una azarosa aventura, forma parte de este “intercambio” cultural y social que forma en una nueva perspectiva, a mi entender, un hecho sociológico en estos últimos años.&lt;br /&gt;        A lo largo de la muestra, se nos presenta un “menú” que consta de un primer plato de granos de trigo dorados de la antigüedad, un acompañamiento de papas con extrañas formas y demás verduras, un segundo plato con electrodomésticos que sus dueños ya no quieren, una horda de comida al borde del malestar final y de postre, un aggiornado encuentro ciudadano y la variedad del mismo: más frutas, más historias, más hambre, más rechazo al consumismo y donde podemos dejar como propina lo aprendido, un conocimiento acerca de la basura, de la gente que vive de las sobras y ver más allá del sentido común: la ley que ampara, protege, permite y colabora en afán de los espigadores, los recolectores o simplemente, de estos llevadores de sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dudas, luego de ver “El tren blanco” y de entrometerme en el documental de Agnes Varda, “Los espigadores y la espigadora”, no puedo más que pensar en una única realidad y en dos caras de esta misma cuestión. Por un lado, la organizada recolección de desechos autorizados y casi legales en Francia, donde transcurre el documental de Varda, desechos que se “dan el lujo” de ser abandonados a la suerte de los que los necesitan, conllevando una suerte de valor y de importancia social, y por otro lado tenemos la problemática nacional, el encuentro asiduo de los cartoneros, nuestros espigadores del cartón.Como decía al principio, es un mismo problema: el hambre, la desocupación, la enajenación cultural de las clases bajas o minimizadas a un lado de la estructura sociopolítica y la modernización o usurpación de las máquinas al masivo trabajo humano. Lo sé, no es algo particular ni de Francia ni de Argentina, es un efecto mundial de la industrialización, la globalización o etc. Pero esta misma problemática nos enseña dos caras, como hice hincapié previamente, y que se basan en la desigualdad de condiciones, en las reglas de juego y que tienen como protagonistas algo en común: el ser humano, humillado, llevado a menos por los comportamientos hegemónicos o simplemente, por un descuido de quienes nos rigen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Francisco&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-917114870763945662?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/917114870763945662/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=917114870763945662&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/917114870763945662'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/917114870763945662'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/09/16.html' title='16'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_mltcw9zk1Zk/RvxIaDFVJ9I/AAAAAAAAAAU/CnytCxfO00E/s72-c/Dibujo.PNG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-6419287735831704532</id><published>2007-09-27T21:07:00.000-03:00</published><updated>2007-09-27T21:12:05.330-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tren Blanco'/><title type='text'>15</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mltcw9zk1Zk/RvxGrjFVJ8I/AAAAAAAAAAM/TFXHQW6I48o/s1600-h/Imagen+en+TP9+Tren+blanco.doc.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5115040990751958978" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_mltcw9zk1Zk/RvxGrjFVJ8I/AAAAAAAAAAM/TFXHQW6I48o/s320/Imagen+en+TP9+Tren+blanco.doc.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; ¿Qué podemos decir cuando se nos aparecen palabras como: crisis, calor, frío, patria, política, medios de comunicación, trabajo, hambre, dignidad, vergüenza, familia, discriminación, calle, muerte, infancia... futuro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sinceramente, remontar la imaginación y el pensamiento a la crisis que sufrió el país en el 2001 y que aun la “marea” de la desestabilización social nos golpea, es crear una puesta en escena muy fuerte, muy dura. Es revivir los ruidos de las cacerolas, lo sofocante del calor, el olvido del fútbol, y el resurgimiento descarnado, desmedido y violento de la patria. Como una nueva patria, como un pedido de auxilio, un S.O.S. masivo ante el abandono, la precarización de la dignidad humana y la acentuación de la vergüenza que conforman una nueva identidad en las personas.&lt;br /&gt;Y estos hombres y mujeres protagonizan un único movimiento social, la centralización del oficio del cartón, la búsqueda de un “pan de corrugado” o un “sachet de madera” y todo esto en medio del tren blanco, como un puente entre la miseria de la vida y el nuevo idioma del trabajo. Como si el hambre de comida y de trabajo sea poca cosa, estos hombres y mujeres, salen a la vida con la frente en alto, con la bandera de la calle, con el claro let it motiv “no molestamos a nadie”, “hicimos una fuente de trabajo” y con el asumido mote de sobrevivientes que sobreviven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ¿qué sucede con estos hombres solitarios despojados de vergüenza y sufridos por ello mismo? ¿Acaso la vida les prepara nuevos desafíos más fatalistas que el hambre y el agotamiento ético y físico? ¿Realmente tienen estos seres ética? La respuesta la dan ellos mismos, alegando que son el sinónimo preferido de la discriminación, de las malas miradas, de los bajos conceptos y del alto riesgo, como por ejemplo es mandar a sus hijos a “cirujear” y que estos lo tomen como diversión, como trabajo, como algo para hacer ya que el país no les da otras posibilidades desde esa prematura edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El tren blanco” te muestra eso y mucho más, te muestra lo que no se ve y te deja entrever el dolor de los cuerpos, la dureza de la calle y el “sin salida” que la vida les regala a estos personajes de la gran ciudad que esperan en la periferia para llevarse todo, todo eso que luego de muchas horas de trabajo por semana (sin un día franco) les facilita el acceso a un pan ya no corrugado ni un sachet de leche hecho imaginariamente con cajones de frutas.&lt;br /&gt;Por ultimo me gustaría agregar una critica muy personal pensando en aquellos que pueden llegar a este documental desde un lugar de ignorancia absoluta y respetable. Y es que este film no nos muestra cual es el final de semejante lucha, de tantas horas de pasos con un carro a la espalda, tanta asfixia e incomodidad en el tren o tantas miradas encimas. No vemos como ese “cartón” que simboliza la comida, los útiles escolares, la gaseosa por gusto, etc. se transforma en dinero para capitalizarlos en deseos o mejor, en necesidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Francisco&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-6419287735831704532?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/6419287735831704532/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=6419287735831704532&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/6419287735831704532'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/6419287735831704532'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/09/15.html' title='15'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_mltcw9zk1Zk/RvxGrjFVJ8I/AAAAAAAAAAM/TFXHQW6I48o/s72-c/Imagen+en+TP9+Tren+blanco.doc.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-7607321701083332134</id><published>2007-09-27T21:05:00.000-03:00</published><updated>2007-09-27T21:06:59.255-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Primera consigna de cine'/><title type='text'>14</title><content type='html'>Tránsamerica es una película de Duncan Tucker que mezcla comedia con drama en un film con fuerte argumento y con un viaje intenso que cambiará la historia de los personajes.&lt;br /&gt;Bree, la protagonista, es una transexual oriunda de Los Ángeles que trabaja para juntar dinero y poder operarse, convirtiéndose definitivamente en mujer. A días de su operación, recibe una llamada telefónica de la policía de Nueva York preguntando por el padre de Toby, un adolescente encarcelado por tráfico de drogas. Bree descubre consternada que de una esporádica relación heterosexual que mantuvo durante su vida como hombre había nacido un hijo. Instintivamente, desea ignorar ese descubrimiento y centrarse en la operación, pero su terapeuta le informa que le aprobará el perfil psicológico sólo si se enfrenta a esa situación. Esa operación unirá su cuerpo con su identidad sexual, concluirá con un duro proceso de transformación, por lo tanto, la protagonista decide ir en busca de ese hijo e iniciar un viaje de regreso a su casa con él.&lt;br /&gt;Cuando llega a Nueva York para retirar a su hijo de la cárcel, Bree se hace pasar por una asistente católica que desea ayudarlo y le oculta a Toby que “ella” es su padre. En esa situación inicia el viaje de regreso a Los Ángeles, que deparará muchas sorpresas. Toda la película se centra en aquel desplazamiento en auto, en las paradas para descansar, para comer y para conocerse un poco más. Es una travesía llena de situaciones que hace descubrir las falencias y errores de decisiones tomadas que no pueden ser cambiadas. Les hace descubrir a los protagonistas que son inseparables, y que a pesar de las diferencias y las heridas pueden formar una familia.&lt;br /&gt;La motivación del viaje en un principio era la de concluir con un extenso proceso de transformación, de aceptación, de identidad. Con el correr de la marcha, la&lt;br /&gt;protagonista descubre nuevas cosas, nuevas situaciones, nuevas preguntas, y respuestas que le hacen plantearse de qué se trata la vida, cómo es ser padre. Descubre a través de quien es su hijo, cómo la sociedad en su conjunto vé a los transexuales, cómo los prejuzgan o les temen. Le sirve para convencerse a pesar de todo que quiere ser una mujer, por sobre todas las cosas, y a partir de ahí comenzar a escribir su propio viaje por el camino de la vida.&lt;br /&gt;El viaje para Toby, el hijo (que durante mucho tiempo desconoce que es), es un sinfín de aprendizajes, de aventuras, de dudas y preguntas y porqué no de un cierto cariño guardado en su ser. Se muestra como un simple adolescente rebelde, adicto a las drogas y a los problemas, pero a medida que recorre kilómetros acompañado de su padre aprende que la vida puede ser mejor, que tiene cosas más valiosas e interesantes.&lt;br /&gt;Este viaje sirve para reír, para llorar, para pensar y conocer personajes más reales de una realidad que en la mayoría de las películas esta un poco disfrazada.&lt;br /&gt;Con el viaje se construye una nueva historia, bastante diferente y similar al mismo tiempo que la del inicio. Los personajes cambian, los espectadores cambian, las ideas cambian, el narrador cambia. Se abren nuevas situaciones, planteos, aprendizajes y se cierran viejos rencores, prejuicios y miedos.&lt;br /&gt;El viaje en la película permite también dilucidar otro, en un sentido metafórico…el viaje al que se somete un transexual. Es una persona en transito hacia una identidad de género distinta de la biológica con que nacieron. Los transexuales completan su arduo y complejo camino cuando dejan de tener conflictos entre su mente y su cuerpo, cuando se asumen plenamenente como mujeres o varones, esta idea se desprende del viaje que le da motor a la historia de esta película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Josefina Fenoglio&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-7607321701083332134?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/7607321701083332134/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=7607321701083332134&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/7607321701083332134'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/7607321701083332134'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/09/14.html' title='14'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-1272220035683398649</id><published>2007-09-27T20:59:00.000-03:00</published><updated>2007-09-27T21:05:03.168-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tren Blanco'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Espigadores...'/><title type='text'>13</title><content type='html'>Una de las tantas temáticas que tienen en común los documentales “El tren blanco” y “Los espigadores y la espigadora” (título original: Les glaneurs et la glaneuse) es la de la pobreza. Pobre es para el diccionario “persona que no tiene lo necesario para vivir, o que lo tiene con mucha escasez”. Ambos documentales intentan reflejar, y hacernos reflexionar, sobre otra idea de pobreza, otra imagen, que la cuentan quienes la sufren.&lt;br /&gt;“El 20 de diciembre de 2001 renuncia el presidente De la Rúa, sumergiendo al país en la peor crisis de su historia, las estadísticas oficiales aseguran que el 45% de la población de Argentina esta desempleada o subempleada”. “Los trabajadores del cartón, son hombres, mujeres y niños que se ganan la vida juntando lo que otros desechan, buscando en las bolsas de basura papeles, diarios y cartones. En cada esquina o detrás de un árbol, alguien se dispone a abrir su primer bolsa. Abre, saca y cierra, ocultando entre papeles de colores la dignidad que los convierte en hombres. Esta es la historia de muchos hombres. Esta es la historia de un país”. Con estas palabras comienza el documental, así comienza la historia de un país, de la pobreza de un país.&lt;br /&gt;“El tren blanco” intenta reflejar la situación que atraviesa una parte de la sociedad argentina, que durante estos últimos años ha sido empobrecida como consecuencia de un modelo económico y social que se instauró a partir de la llegada del neoliberalismo. El tren blanco es el fiel reflejo de este modelo, él es el encargado de transportar a los excluidos del sistema, viaja de noche (casi invisible) en compañía de la indiferencia y la soledad. Este documental es un viaje a través de las vivencias de estos hombres, “los cartoneros”, que toman esta actividad como un trabajo y lo defienden con dignidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pobreza de esta parte de la población argentina se ve en cada imagen, efecto y arreglo musical  de la película. Los testimonios de los protagonistas, de los trabajadores del cartón, nos permiten pensar la pobreza desde su más profundo significado. Nos permiten entender, o intentar entender, qué siente una persona pobre, cómo se vive y sobrevive siéndolo. Estos hombres no sólo recogen cartones de la basura, también reflexionan acerca de la felicidad, del futuro, de la familia, del país.&lt;br /&gt;“El tren blanco es un medio de vida, no es otra cosa…”. Son las palabras de uno de los tantos trabajadores del cartón, de uno de los pasajeros de este tren que transporta dignidad, esfuerzo, esperanza, y no nos olvidemos: pobreza. “Y, es feo, pero tenemos que abrir las bolsas, no nos queda otra… a mí si me dieran un trabajo no salgo más, pero a mí me dejaron sin trabajo y ya tuve que agarrar esto, ¡si no había otra cosa! He buscado trabajo, he buscado por todos lados, nada, nada… pero… nose, sólo tendré que tener paciencia, ya tuvimos bastante y vamos a tener que seguir teniendo; me parece que por un buen rato…”. Mirada de tristeza al relatar el porqué se está en la calle, el porqué de la existencia del tren blanco. Por un lado, la resignación, “no nos queda otra”, la denuncia de un país sin empleo. Luego, la evidencia de una lucha, de la esperanza, de paciencia. Esto es la pobreza para ellos, para estos hombres que la sufren y la enfrentan, que no lo esconden, que no roban, que se ganan su pan de cada día, con los desechos de otras personas.&lt;br /&gt;“Los espigadores y la espigadora” toca el tema de la pobreza desde otro punto de vista, bien parecido y diferente al mismo tiempo. Este documental nos quiere hacer pensar acerca de la sociedad de consumo en la que vivimos, de usar y tirar, del&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;despilfarro que hacemos a diario. La diferencia con “El tren blanco” radica en que el documental francés muestra que lo que se desperdicia es recogido por otras personas, algunas lo hacen por su extrema pobreza y otras para otros fines (como para realizar obras de arte) o simplemente por la creencia de que es inmoral. De cualquier manera, la directora intenta mostrar a lo largo de toda la película el hecho terrible e indecente que es derrochar tal cantidad de comida y objetos cuando miles de seres humanos se mueren de hambre en el mundo.&lt;br /&gt;Antes, se decía espigadores a los trabajadores de campo que, después de la siega, se agachaban para recoger las espigas. Ahora, se agachan en las grandes ciudades, entre la basura. Agnès Varda ha grabado este documental tomando testimonios de diversas personas que recolectan los desechos, pobres entre ellos. Pero también, ha recogido testimonios de los que desechan, en especial las grandes empresas gastronómicas, y se ha encontrado con una gran incomprensión: “¿Por qué los pobres no pueden recoger lo que vosotros tiráis?” “porque no es legal”, responden. Pero mientras toneladas de comida se pudren, otros de mueren de hambre.&lt;br /&gt;La directora resume y concluye su trabajo con estas palabras: “me las arregle para acercarme a ellos, para sacarles fuera de su anonimato. Descubrí su generosidad. Hay muchas maneras de ser pobres, manteniendo el sentido común, el sentido de cólera o de humor”&lt;br /&gt;Ambos documentales encuentran otra definición de pobreza, distinta de la del diccionario, o la de los medios de comunicación, o la de los discursos políticos. Los que cuentan cómo se vive en la pobreza son justamente, los que la viven, o la sufren. Las&lt;br /&gt; imágenes de cada agachada para recoger  un cartón o una papa, cada imagen de un tren destrozado que los transporta, o de los tantos kilómetros caminados en el campo, reflejan la lucha, la no resignación, la constancia y esperanza de los que no tienen para comer, para dormir, para vestirse, de los famosos “pobres” que existen desde Argentina hasta Francia, que existen es este mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Josefina Fenoglio&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-1272220035683398649?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/1272220035683398649/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=1272220035683398649&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/1272220035683398649'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/1272220035683398649'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/09/13.html' title='13'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-6225064733944895731</id><published>2007-09-27T20:56:00.000-03:00</published><updated>2007-09-27T20:57:17.590-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tren Blanco'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Espigadores...'/><title type='text'>12</title><content type='html'>Texto de opinión en base a una problemática surgida en los documentales de “El tren blanco” y “Los recolectores”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tema que voy a desarrollar es el de la presencia de valorasen las personas que se encuentran en situaciones económicas precarias. En “Los recolectores” aparece el altruismo, entendido éste como el cuidado desinteresado en procurar el bien ajeno: los espigadores urbanos que recogen muebles y electrodomésticos abandonados los arreglan y, cuando no se los quedan o venden, simplemente los regalan a otros vecinos que los necesitan. Pero la más importante demostración de amor desinteresado la hacia el prójimo la hace un espigador con conocimientos de biología, un profesor desempleado que enseña  a leer a otros que viven con él en el mismo albergue. ¿Es acaso la misma situación límite de penurias económicas la que despierta en los más pobres el deseo de ayudarse mutuamente? En una sociedad donde imperan conductas frívolas, consumistas, hedonistas e individualistas que se han ido instalando como modelo a seguir, estas personas han recuperado los valores e ideales perdidos por el hombre light.&lt;br /&gt;En “El tren blanco” todos ubican el momento de reunión familiar como el motivo de su alegría, descanso y paz. El estar juntos en familia justifica todo el esfuerzo y el sacrificio de tener que salir todos los días con una pesada carreta (su instrumento de trabajo), a buscar en las bolsas de basura cartones, papeles y diarios que luego cambiarán por unos pocos pesos. La familia les despierta valores como el compromiso, la solidaridad, la unión, es el estímulo que tienen para afrontar el día a día con valentía y coraje. Es realmente admirable: en unos,  aparece la conducta altruista; en otros, la revalorización de la familia como institución social formadora de valores. La ética y moral que a veces se cree del todo perdida resurge en quienes son discriminados y  menospreciados por haber nacido en condiciones desventajosas en un mundo materialista regido por las leyes del mercado, más que por aspectos esenciales  que dan cuenta de la calidad humana de cada persona, como son los valores.&lt;br /&gt;Tal vez el hecho de que estas personas hayan tenido que aprender a luchar con las desventajas de ser pobre los haya condicionado para que tengan una integridad moral superior a la de muchos de nosotros. Entonces, no quedan dudas de que el sufrimiento es la forma universal de aprendizaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cristina Chinchi García&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-6225064733944895731?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/6225064733944895731/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=6225064733944895731&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/6225064733944895731'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/6225064733944895731'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/09/12.html' title='12'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-2936003532978328010</id><published>2007-09-27T20:55:00.000-03:00</published><updated>2007-09-27T20:58:24.276-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Espigadores...'/><title type='text'>11</title><content type='html'>Notas sobre “Los recolectores”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Espigar es recoger”, con esta idea/concepto comienza el documental. La mujer que filma con la cámara va por diferentes lugares de Francia, atraviesa zonas rurales y urbanas. En el campo, los cosechadores tiran enormes cantidades de la producción que no puede comercializarse pero que la gente pobre aprovecha para alimentarse, y pueden hacerlo porque la ley rural permite el “espigueo” en propiedad privada. El alimento que los espigadores recogen varía según la zona de producción, y el espigueo no es realizado sólo por personas en situación de extrema pobreza; por ejemplo hay cocineros que también lo hacen y utilizan estos alimentos como ingredientes en sus comidas, consiguiendo de este modo abaratar costos.&lt;br /&gt;En la ciudad también hay espigadores, pero no son sólo comestibles aquello que se va a recoger, también chatarra (con fines artísticos), muebles y electrodomesticos que han sido abandonados por sus dueños. La ley urbana dice que quien abandona un objeto en la calle renuncia a él para siempre, y por lo tanto éste pasará a ser del primer recolector que lo tome. La mayoría de los espigadores se caracteriza por ser de condición humilde, todos tienen en común el hecho de que reutilizan aquello que otros tiran y consideran basura. Me llamó mucho la atención la historia de un joven que aprovechaba como base de su alimentación los comestibles que desechaba un supermercado. Aquel joven tenía estudios de biología, se había formado como profesor pero ahora estaba desempleado y vivía en un albergue donde enseñaba a leer a personas analfabetas que también vivían allí.&lt;br /&gt;La mujer que filma el documental dice: “me gusta filmar los desechos, el derroche, la basura…” Y tiene mucha creatividad y dinamismo para desarrollar el tema del espigueo: combina música, paisajes, testimonios, lugares y situaciones diferentes, etc. Personalmente tuve la impresión de que su documental tiene una estética vanguardista, ella lo fue realizando con ese estilo y efectivamente logra ese efecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cristina Chinchi García&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-2936003532978328010?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/2936003532978328010/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=2936003532978328010&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/2936003532978328010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/2936003532978328010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/09/11.html' title='11'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-150519285830824488</id><published>2007-09-27T20:54:00.000-03:00</published><updated>2007-09-27T20:57:55.914-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tren Blanco'/><title type='text'>10</title><content type='html'>Notas sobre “El tren blanco”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El documental comienza mostrando los acontecimientos del 20 de diciembre de 2001, durante la caida de De la Rúa. Son imágenes fuertes, el descontrol, la violencia, el llanto, la muerte y la impotencia ganaban las calles. Saqueos a negocios, manifestaciones callejeras (“cacerolazos”), represión contra los manifestantes; este contexto de crisis es el que precedió a un período de pobreza y miseria general que empeoró las condiciones de vida de la población.&lt;br /&gt;Todo esto tuvo que dar origen a la realidad vivida en el Tren Blanco: este es el nombre con que se conoce al tren en el que viajan quienes viven de juntar cartones, papeles y diarios. La cámara que registra el recorrido en este medio de transporte comienza a recoger testimonios de los pasajeros: ellos son personas que trabajaban en fábricas, en tareas de limpieza o incluso tenían oficio, como lo es el de un carpintero que ahora ya no consigue trabajo porque se lo considera demasiado viejo. Una mujer cartonera (que antes trabajaba limpiando casas) define con sus propias palabras qué es el tren blanco: “es una fuente de trabajo. Estamos organizados, pagamos un bono y somos conscientes de ello. Es la única manera de poder vivir porque no hay trabajo.” Existen prejuicios contra los cartoneros, un hombre comenta: “algunos nos discriminan, nos dicen cirujas, pero ser piruja es un trabajo; yo vivo juntando papeles, cartones y diarios y con ello me defiendo: ésa es mi vida.” Lo que más me conmueve es que ellos tienen muy presentes valores tan esenciales como los que representa la familia: todos coinciden en que su único momento de paz y alegría es cuando pueden reunirse con su familia, ya sea para mirar la televisión o comer un asado, etc. El valor simbólico que estas personas dan a las palabras compartir y familia es quizás lo único que la cámara no puede registrar. Desde esta mundo material lleno de penurias para muchos y placer para pocos, ellos han aprendido a encontrar la felicidad en aspectos esenciales: la unión, el afecto y el amor que sólo la familia puede ofrecerles, algo con lo que siempre podrán contar y compartir, aunque no tengan nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cristina Chinchi García&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-150519285830824488?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/150519285830824488/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=150519285830824488&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/150519285830824488'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/150519285830824488'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/09/10.html' title='10'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-6780089211073528627</id><published>2007-09-18T12:16:00.000-03:00</published><updated>2007-09-18T12:19:19.993-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Descripción extrañada'/><title type='text'>9</title><content type='html'>(Notas de viaje previa a la descripción extrañada)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Domingo 8 de Abril. &lt;em&gt;Volviendo a casa del trabajo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;        Por lo general las vueltas a casa, en colectivo desde el trabajo, son un tanto agitadas. Para comenzar, la espera. Me gusta esperar al enorme coche hasta que venga medianamente vacío o no tan lleno, me gusta sentarme, estar cómodo y tener la chance de optar por plazas estratégicas. Es como un juego, lo bueno del caso es que los colectivos de esta línea (152) vienen uno atrás de otro, aunque no tanto los domingos.&lt;br /&gt;        El segundo punto de agitación puede ser sentarme, cuando los astros ayudan y no me canse de esperar por el transporte ideal, y empezar a armar los artilugios musicales y tan compañeros de viajes. Parecerá tonto, pero soy de complicarme la vida con los cables que ofician de auriculares. Una vez en estado de gracia, el viaje se presta a ser siempre uno más: mirar por la ventana, instintivamente mirar las caras de los nuevos pasajeros y luchar contra los excesos de comodidad de otros compañeros de asiento ocasionales.&lt;br /&gt;        Hasta acá todo parece ser parte de un viaje más. Sin embargo, este domingo fue especial. Para comenzar, me encontré con un extraño frío en la calle y con el colectivo en la esquina esperando que el semáforo le de permiso para irse, y como ya era tarde decidí de un trotecito llegar al rectángulo psicodélico y rogar para que me abra la puerta. Sí, todos sabemos bien que hay que rogar... poner cara de “por favor, por favor”, cara de “soy un pobre empleado te pido que me dejes subir” o cara de “mirá flaco, me abrís o me abrís”. Opté por una nueva expresión: “abrime que se me salen los pulmones”... y me ¡abrió!.&lt;br /&gt;        El viaje comenzó y se notaba que había poca gente, que hacía frío y que la iluminación era precaria tirando a nula. También como detalle importante vale hacer hincapié en que el conductor parecía que no quería perderse la misa de la noche (que no hay) o alguna cena y de postre los afamados huevos de chocolate o, pienso yo, estaba acelerado para poder llegar a ver el resumen de partidos de fútbol de la fecha.&lt;br /&gt;        En otras ocasiones trato de acercarme al conductor y hacerle entender que no estoy ni apurado por llegar a comer, ni apurado para terminar en un jardín de paz. Claro que siempre lo digo de otra manera y dejo las ironías para la sobremesa... pero esta vez no, no no, esta vez yo sí quería llegar rápido a casa y todo esto me convenía, aunque la culpa moral se posaba sobre mí cada vez que se superaban los noventa kilómetros por hora. Esta vez tenía ganas de llegar antes y es que ¡el colectivo oscuro y frío y a una violenta velocidad me despertaba como pasión!. Que gracioso hablar de pasión sobre un colectivo, a veces pienso que tendría que hacer de mi vida algo más movido, no sé, ¡irme a vivir al campo quizás!.        Finalmente, una vez en casa, anoté unas pocas líneas acerca de ese viaje que hasta ese entonces me pareció aburrido pero relajador y ¡ahora no!, ahora lo veo como un viaje no tan común y que de relajante no tuvo nada... aunque bien podría echarle la culpa a todo el café que había tomado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Francisco&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-6780089211073528627?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/6780089211073528627/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=6780089211073528627&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/6780089211073528627'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/6780089211073528627'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/09/9.html' title='9'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-3280557375838642443</id><published>2007-09-10T00:20:00.000-03:00</published><updated>2007-09-10T00:21:43.211-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tren Blanco'/><title type='text'>8</title><content type='html'>-Manifestaciones del 20/12/01. Aparecen personas cantando el Himno y haciendo una manifestación en Plaza de Mayo. Un televisor de un bar muestra que renunció De la Rúa.&lt;br /&gt;-Suben los cartoneros al tren blanco, llevan changuitos de supermercado y carritos. Una persona dice que el tren blanco es un medio de vida.&lt;br /&gt;-Aparece un hombre llamado Felipe. Hace tres años que el tren blanco le está dando algo en su vida y le da la posibilidad de comer. Sabe que la gente llama a las personas que viajan en el tren cirujas, pero él considera que ser cartonero es un trabajo más como cualquier otro.&lt;br /&gt;-Un hombre llamado Marcos junta diarios para poder darle de comer a su familia, prefiere este trabajo antes que salir a robar. Solía trabajar en una fábrica de lavandina, pero cerró.&lt;br /&gt;-Una mujer, quien no da su nombre, trabajaba en una empresa de limpieza, es viuda y tiene seis hijos. Con este trabajo puede llevar comida a su casa.&lt;br /&gt;-Los cartoneros se sienten discriminados por las personas que ven mal ese trabajo, y aceptados por otras, como, por ejemplo, los porteros de edificios que les juntan diarios.&lt;br /&gt;-Se convive en la pobreza, esta es el corazón y no la vida.&lt;br /&gt;-Los dos barrios, en donde viven los cartoneros, están organizados con respecto al bono (boleto) que constituye su fuente de trabajo.&lt;br /&gt;-Cuando abren una bolsa de basura no sienten vergüenza, sienten cosas a favor, porque la gente tira objetos que no le servía y a ellos sí.&lt;br /&gt;-El tren llega a la última estación. Los cartoneros bajan con sus carritos y sus changuitos.&lt;br /&gt;-Un hombre opina que hay mucha gente que está en la pobreza. Cuando no tiene para comprar el pan siente bronca.&lt;br /&gt;-Hay un hombre paraguayo que hace once años que está en Argentina y tiene dos hijos nacidos acá. Explica que le daría más vergüenza salir a robar y que en el tren blanco hay problemas porque hay muchas personas que lo toman.&lt;br /&gt;-Ramona (43 años), tiene ochos hijos, tres nietos y es separada. Antes trabajaba, pero dejó de hacerlo, ahora se mantiene con la carreta. Solía salir a pedir con sus hijos.&lt;br /&gt;-Un hombre se dedica a juntar cartones desde que tenía ocho años, momento en el que  fue dejado por su padre. Ahora come pan duro de las bolsas de basura.&lt;br /&gt;-El hombre de Paraguay explica que no hay trabajo y que el único recurso es juntar cartones. Está preocupado porque dice que, dentro de dos o tres años, vendrán los japoneses a comparar los cartones que la gente tire.&lt;br /&gt;-Cristian tiene doce años. Cada vez que sale a juntar cartones saca $30, le da la mitad a su mamá, con el resto se compra cosas para el colegio y cosas que necesita en ese momento.&lt;br /&gt;-Un cartonero saca un promedio de $60 o $70 por noche, un total de $250 a la semana.&lt;br /&gt;-A los cartoneros les sirve todo lo que la gente tira, ropa, calzado, muebles, diarios. Pero ahora la gente no tira tantas cosas como antes porque no hay dinero.&lt;br /&gt;-Un joven es panadero y peluquero, pero, como no hay trabajo, no consigue empleo.&lt;br /&gt;-Sienten una importante falta de apoyo por parte de la gente, y por eso creen que jamás saldrán de la pobreza.&lt;br /&gt;-Hay muchos cartoneros que tiene oficios, algunos son jardineros, carpinteros, pintores.&lt;br /&gt;-Piensan que el gobierno no se fija en lo que sufre la gente y que no hay futuro para sus hijos.&lt;br /&gt;-Tratan de explicarles a sus hijos que no tiene por qué tener vergüenza. Les dan un buen ejemplo a estos porque la pasan mal, porque hacen sacrificio.&lt;br /&gt;-Las carretas existieron toda la vida, pero ahora molestan desde que el tren se privatizó.&lt;br /&gt;-El tren está diagramado, hay horario fijo de ida y de vuelta. Al parecer, hay intención de sacar el tren blanco, para impedirlo deben intervenir los medios de comunicación, ya que el gobierno no da respuesta.&lt;br /&gt;-La cámara muestra un reclamo de comida hacia el supermercado Coto.&lt;br /&gt;-Par un hombre la pobreza no es nada, ya que tienen salud, lo único que les falta es dinero. Los ricos gastan en remedios y los pobres en vicios; Dios es justo con todos, mira a todos y en el Reino de Dios todo será diferente.&lt;br /&gt;-Ser cartonero es un trabajo, por eso no se debe sentir vergüenza y se debe ir con la frente en alto.   &lt;br /&gt;-Tienen conceptos diferentes sobre lo que es la felicidad: Algunos piensan que no hay felicidad, otros que la felicidad es llegar a la noche a su casa y ver a su familia, y otros cuando ganan mucho dinero.&lt;br /&gt;-Imágenes de una manifestación en Plaza de Mayo. Está declarado Estado de Sitio, hay personas de todas las clases sociales, la policía las reprime con gases lacrimógenos, balas de goma, disparos, latigazos.&lt;br /&gt;-Los cartoneros quieren que haya trabajo para todos, pero mientras no haya trabajo quieren seguir con el tren blanco, sin el tren va a ver cada vez más delincuencia.&lt;br /&gt;-Se ve a los cartoneros que vuelven a subir al tren blanco, luego de un noche de recolección de cartones, diarios, papeles.&lt;br /&gt;-La libertad es la humildad del corazón, no tener maldad, estar tranquilos.&lt;br /&gt;-Los cartoneros hicieron un micro emprendimiento, en el cual mandan ayuda a Tucumán en tren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jesica Bosso&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-3280557375838642443?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/3280557375838642443/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=3280557375838642443&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/3280557375838642443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/3280557375838642443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/09/8.html' title='8'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-7846810130739808794</id><published>2007-09-10T00:18:00.000-03:00</published><updated>2007-09-10T00:20:19.646-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Espigadores...'/><title type='text'>7</title><content type='html'>-Gente juntando basura en la calle.&lt;br /&gt;-Gente juntando granos en el campo.&lt;br /&gt;-Agnes Varda se encuentra con una pareja. Les muestra un foto de una papa con forma de corazón, explican que esa clase de papas no pueden ser vendidas en los comercios porque no tiene el formato convencional y es algunos centímetros más grande de lo permitido.&lt;br /&gt;-Un gran grupo de personas levantando frutas y verduras que quedaron abandonadas luego de una feria. Algunas personas recolectan basura por necesidad, otras porque ven como despilfarro el tirar alimentos que están en buen estado y pueden ser consumidos.&lt;br /&gt;-Personas recogiendo telas, bolsas, plásticos, botellas, basura.&lt;br /&gt;-Hay una maratón en reclamo contra la desigualdad. Algunos corredores están cubiertos con bolsas de nylon.&lt;br /&gt;-Un campo de papas.&lt;br /&gt;-Una mujer muestra un mantelito tejido al crochet.&lt;br /&gt;-Personas recolectando papas y aceitunas. Uno de los recolectores es un hombre español, sus hijos se casaron en Francia.&lt;br /&gt;-Aparece un hombre que era camionero. Trabajaba demasiadas horas diarias y no respetaba los turnos, en un control lo descubrieron y lo despidieron, quedó en la indigencia. Su mujer se fue de la casa con sus hijos.&lt;br /&gt;-Una mujer vive en una casilla con su familia, sale a recoger basura y restos por necesidad.&lt;br /&gt;-Un comedor comunitario donde un grupo de personas están comiendo.&lt;br /&gt;-Sale un hombre de su casa con su bicicleta. Recoge cartones, bicicletas, botellas, papeles, y guarda todo lo que recolecta en un auto. Recolecta para ayudar a su hijo enfermo.&lt;br /&gt;-Una gran multitud en un museo, miran unos cuadros de una campesinas humildes recogiendo granos y escuchan a la guía. Esto hace referencia a las campesinas pobres que, muchos años atrás, desempeñaban ese trabajo. Hoy en día, ese trabajo lo siguen ejecutando aquellos que recogen basura de las calles.&lt;br /&gt;-Va a una carnicería e intercambia la papa en forma de corazón por tres salames.&lt;br /&gt;-Una gran marcha en las calles contra el racismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jesica Bosso&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-7846810130739808794?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/7846810130739808794/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=7846810130739808794&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/7846810130739808794'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/7846810130739808794'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/09/7.html' title='7'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-6271945810012777872</id><published>2007-09-10T00:13:00.000-03:00</published><updated>2007-09-10T00:18:05.555-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relación perfil de lectura - libro'/><title type='text'>6</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Retrato de una lectora adolescente&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde siempre me interesaron los libros que leía mi papá. Un día me comentó acerca de un curso que estaba haciendo sobre James Joyce, un análisis exhaustivo de su obra Retrato del artista adolescente. A medida que me contaba sobre el autor, su forma particular de escribir despertaba interés en mí. Al notarlo, mi papá me compro el libro; una prolija traducción de Dámaso Alonso. Me alegró muchísimo recibirlo pero no comencé a leerlo en el momento. Casualmente, unos meses después en el colegio nos hicieron elegir un libro para hacer un trabajo. La profesora de Language and Literature llevo a clase unos cuantos de su colección, entre los cuales se encontraba Retrato del artista adolescente. Sin pensarlo dos veces, lo elegí y comencé a leerlo. Al enfrentarme a la obra de Joyce, sin embargo, descubrí que sería una tarea compleja debido a su forma particular de escribir. Para hacer la lectura más amena, a medida que leía, discutía el texto con mi papá y él me comentaba acerca de sus clases. Estas charlas me permitían entender mejor el texto, poder leerlo con más comodidad, aunque no dejó de ser un libro complicado. Disfrutaba mucho de las conversaciones con mi papá y eso me incentivaba a seguir leyendo, a sobreponerme a las dificultades que presentaba la novela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trabajo para Language and Literature dejó muy satisfecha a la profesora. Mi primer lectura del libro, sin embargo, a mi no me alcanzó. El año pasado, encontré ente una pila de libros el ejemplar que mi papá me había comprado. Decidí leerlo por segunda vez, esta vez la traducción de Alonso. El hecho de que estuviera en castellano me facilitó la lectura y pude disfrutarlo más. También contribuyo que fuese una relectura del libro y yo tuviera ya una idea de la historia central, lo que me permitió focalizarme mas en los juegos del escritor con el libre fluir de la conciencia. Además, a cada página encontraba al personaje principal más interesante y admirable. El libro es una autobiografía y a medida que leía su obra mi admiración por Joyce aumentaba. Me angustiaban las turbaciones del joven Dedalus, me emocionaban sus pequeños momentos de felicidad. Pero ante todo, me apasionó su firmeza al oponerse a los valores de su mundo; el atrevimiento que eso implicaba, y la determinación con que decidió ser fiel a su búsqueda y a su deseo. Encontré igual de fascinante el talento del escritor para la escritura y su interés por la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elegí este libro porque fue uno de los primeros libros que compartí con mi papá. Le tengo un profundo cariño por eso. Luego le siguieron otros tantos, pero Retrato del artista adolescente sigue siendo el predecesor, y por lo tanto importante para mi. Me abrió varias puertas a diversos autores y estilos de literatura que hoy en día admiro mucho y aprecio poder haber llegado a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Amparo López&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-6271945810012777872?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/6271945810012777872/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=6271945810012777872&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/6271945810012777872'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/6271945810012777872'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/09/6.html' title='6'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-5090416427067146010</id><published>2007-09-10T00:06:00.000-03:00</published><updated>2007-09-10T00:13:26.554-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tren Blanco'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Espigadores...'/><title type='text'>5</title><content type='html'>&lt;strong&gt;El Tren Blanco&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El documental comienza en la estación Catedral, subte línea D. Euforia, brazos agitándose en el aire, manifestándose. Banderas argentinas y de fondo el himno nacional.&lt;br /&gt;“El pueblo unido jamás será vencido”.&lt;br /&gt;Jóvenes, viejos, adultos, la policía; todos en las calles. Renuncia del Presidente De la Rua.&lt;br /&gt;“Trabajadores del cartón”. Un estilo de vida. Tristeza en el tren, abandono, desgano. Viajando en el tren, la posibilidad de generar algo en la vida.&lt;br /&gt;Cirujas: es un trabajo. Cirujear: forma de rebuscarse. Otra forma. Una nueva forma de trabajo. Rebuscárselas&lt;br /&gt;(Luego de la renuncia del presidente, mucha gente quedo desempleada, sin posibilidad de trabajar)&lt;br /&gt;No tienen vergüenza: cirujear es una forma de mantenerse.&lt;br /&gt;Tren Blanco: no andar robando, “Te pueden matar y dejas a tu familia”. Blanco: pacifico.&lt;br /&gt;A veces se usan otros trenes, trenes normales. La gente mira mal.&lt;br /&gt;Sin techo, pero sí donde recuperar la vida: en la calle; de la calle, juntando. No robando. Rebuscarse limpiamente.&lt;br /&gt;“Pobreza es en el corazón, no en la vida.” “Amar por mas que no tengas nada.”&lt;br /&gt;Organizados: pagan boleto.&lt;br /&gt;Hicieron del tren una fuente de trabajo. No hay vergüenza de buscar en la basura. Recoger = esperanza = trabajo.&lt;br /&gt;Solamente hay que tener vergüenza para robar, no para revolver basura.&lt;br /&gt;En la pobreza uno trata de subsistir, estar apretados, no tener para comer pan à bronca.&lt;br /&gt;Hay cada vez más gente en esto, y cada vez menos para juntar.&lt;br /&gt;Los chicos le dicen a su mamá, salir a juntar, no pedir.&lt;br /&gt;“Sin los diarios no podemos vivir. Lo que otros tiran a nosotros nos sirve pero ya no se tira casi nada.” ”La carreta me da de comer.”&lt;br /&gt;“El que se la da de cogotero esta equivocado.” Que no le de vergüenza, trabajo digno.&lt;br /&gt;“No somos pobres. Estamos cortos de plata pero tenemos salud. Nosotros no nos enfermamos, los ricos sí. Dios es igualitario”&lt;br /&gt;“Todos los días son iguales. Jamás me enojo”&lt;br /&gt;¿Contento? “No se. Todos los días cuando llego a mí casa y está toda mi familia. Es lo más lindo, compartir con ellos. Lo mas lindo de la vida”&lt;br /&gt;“De lo que pasa en el país no se nada ya. Se fue abajo ya” Cada vez peor.&lt;br /&gt;”Si nosotros nos vamos al carazo, al chorreo es porque no tenemos trabajo.”&lt;br /&gt;“Que el tren siga.” Trabajo = esperanza.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los Espigadores y las Espigadoras. Les Glaneurs et Glaneuse.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A diferencia del documental anterior, este estaba en francés. Situado en Francia se podía apreciar la diferencia cultural y la magia que flota en las ciudades francesas. Cafés por doquier, sus respectivas mesitas en la calle; el ambiente despreocupado y libre de muchos prejuicios donde la gente circula sin sancionar y muchos recolectan o espigan.&lt;br /&gt;Al comienzo del documental se hace una breve referencia a la historia de los espigadores; hombres y mujeres que labraban los campos y recolectaban el fruto de su esfuerzo. Se menciona el famoso cuadro de Millete, donde un grupo de mujeres esta espigando en época de cosecha.&lt;br /&gt;Se puede hacer una diferenciación entre los espigadores, o recolectores, ya que no todos van en busca de lo mismo. Un primer grupo de espigadores se focaliza en la comida. Por lo general no tienen que comer y basan su alimentación en lo que pueden recolectar ya sea en el basurero de un supermercado; ya sino por las calles, quizá en los restos de algún mercado; o también en los campos de cultivo. La directora del documental filmó un caso donde cultivadores de patatas, luego de recolectarlas del campo, las seleccionaban. Aquellas no aptas para ir al mercado eran desechadas, dejadas en montículos en el campo donde luego grupos de recolectores iban a proveerse. Algunos, al ver hornos o heladeras abandonadas también las recolectan ya que muchas veces pueden arreglarse y sirven para cocinar o guardar la comida que juntan.&lt;br /&gt;El tema de la recolección no es siempre bien visto. Muchos propietarios no lo permiten, mientras que otros lo hacen de mala gana. Sin embargo, es algo que parece estar permitido por la ley. Por lo general, los espigadores parecen recolectar lo que necesitan y no de más. Como en el caso de los recolectores del Tren Blanco, estos recolectores franceses tampoco se avergüenzan de ello. Por el contrario, muchos lo hacen con orgullo. Se considera que mucha gente arroja a la basura alimentos que todavía están en condición de ser consumidos. Los espigadores se sienten satisfechos de recolectarlos y utilizarlos ya que de esta forma no desperdician. “(…) reutilizar es un ejercicio de ética para mi.”&lt;br /&gt;En el documental se habla también de otro tipo de espigadores. Estos están más ligados al arte y recolectan objetos, los reciclan, y los utilizan para crear. Los objetos “(…) han tenido un pasado, todavía pueden tener vida. Hay que darles una segunda oportunidad.” Aquellos objetos que alguna gente deja en la calle porque ya no les encuentran uso, son valiosos para otros quienes los reutilizan, los sacan de contexto y crean algo nuevo. Un hombre hacía totems con objetos que eran basura para otros, en especial con muñecas. También se hizo mención en el documental a una exposición donde se mostraban trabajos artísticos, todos hechos con objetos recolectados de la basura. Una exposición donde la basura y el arte se fusionaban para crear.&lt;br /&gt;Otra cosa que llamó mi atención fue la importancia que parecían tener las manos para la directora del documental. Según ella, su propia mano gastada parecía detonar vejez, muerte, fín. Esto parecía hipnotizar a la mujer quien hacía constante referencia a sus manos cansadas y surcadas por arrugas. Las manos se relacionan también con el tema del documental ya que las manos son una de las herramientas fundamentales para los espigadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Comentario&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tema central de ambos documentales es el de recolectar. En ambos casos se menciona que no se tiene vergüenza del acto de recolectar, sino que es algo positivo. En el caso del Tren Blanco, el acto de recolectar es un generador de esperanza, una forma de lidiar con las adversidades de la vida, y una posibilidad de sobreponerse y seguir en la lucha. En el caso de Los espigadores y las espigadoras, la recolección también alimenta la esperanza ya que muchos viven a base de lo que recolectan y así logran subsistir. Pero también se habla de la recolección ligada a la creación, al arte. Esta modalidad de expresión es también algo valioso y provechoso. Por esto se puede ver la importancia y lo beneficioso de la recolección que no debería ser sancionada. Afortunadamente, en ambos documentales se hizo referencia al hecho de que los agentes no parecían avergonzarse de su actitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Amparo López&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-5090416427067146010?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/5090416427067146010/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=5090416427067146010&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/5090416427067146010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/5090416427067146010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/09/el-tren-blanco-el-documental-comienza.html' title='5'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-4269476166064780524</id><published>2007-09-10T00:03:00.000-03:00</published><updated>2007-09-10T00:13:04.511-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Descripción extrañada'/><title type='text'>4</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Es el agujero de nuevo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Estoy confundida. Algo asustada también. Ramiro me dijo que me quedara acá, tranquila, que acá estoy segura y nada me puede lastimar. Pero lo dudo. Acabo de ver la cabeza de una mujer flotando en la pared. No entiendo como llegó ahí. No hay un agujero, y en este lugar estoy sola. O eso pensaba… No me puedo explicar que hacía una cabeza flotando sola. ¿Es posible eso? Le voy a preguntar a Ramiro cuando vuelva, el siempre puede explicar las cosas mas extrañas. Por cierto, espero que vuelva rápido, quién sabe que puede hacer una cabeza flotante sin un cuerpo que la controle. Seguramente nada bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy tan inquieta, necesito caminar. Pero Ramiro no me va a dejar salir de acá. ¡Ahí esta otra vez! ¡Se asomo y se escondió rapidísimo! Ay, que horrible. ¿Ramiro donde estás? Quiero salir de acá. Esa cabeza me esta asechando… ¡Ah! Ahora se atreve a mirarme fijo. Ella también parece asustada, tiene una cara terrible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Pero que atrevida! Me esta imitando. Y con tanta agilidad… Increíble. Sigue mis movimientos como si los conociera de antemano. ¿Podrá leer la mente? Por Dios Ramiro, volvé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Uya! Parece que esta cabeza tiene brazos también. Pero ¿de donde salen? Esa mano me parece familiar… con ese lunar ahí… ¡es igual al mío! Como puede hacer algo así. Parece tan real. Y me sigue imitando…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Señorita?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que raro… parece que no pude hablar. ¿Será que mi voz tapó la suya?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señorita, ¿hola?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que extraño, me gustaría poder oír su voz. Pero parece que no esta dispuesta a responder. Solo me copia, pero no emite sonido… esto ya es irritante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muy bien querida, ¿acaso no vas a dejar de copiarme? Contéstame. ¡Y deja ya de parodiarme! No te burles así de mí. Ramiro se va a enfurecer si yo me altero. Y será enteramente tu culpa. ¡Y no me apuntes con ese dedo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ay Dios! Eso estuvo cerca, casi me toca con ese dedo. No lo podría haber tolerado. Pero… ahora que lo pienso, yo también le estaba apuntando con el índice. Mas bien, ella también me estaba apuntando con el índice; ella es la que sigue mis movimientos, no yo los de ella… ¿verdad? Oh, Ramiro, ¿verdad que si? ¿Verdad que yo soy la auténtica, que ella me esta copiando? Ramiro, Ramiro, ¿donde estás? Ya es hora de que vuelvas. Esa loca empieza a asustarme. Me mira y parece que sospecha de mí. De mí… yo soy la que esta en su derecho de sospechar de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ramiro volvé! Otra vez esa sensación. El vacío me come los pies. Me va a tragar el agujero negro. Se esta formando mas rápido que nunca. Me va a tragar. Y ella parece que lo ve, igual que yo. Se está asustando como yo… ¿Que pensará Ramiro de ella? ¿La querría como a mí? ¿Y si me reemplaza por ella? ¡No! No podría tolerar eso. Yo lo necesito. Sé que es infeliz. Pero yo también soy infeliz. Se lo ve triste cada vez que le cuento del agujero negro… (Sigue creciendo, estúpido agujero… cada vez está mas cerca. Ay, demasiado cerca). Y es raro, cada vez que le hablo del agujero al rato me da sueño. También, cada vez que hablo del agujero Ramiro me da un caramelo. Pero es un caramelo raro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Vos también ves el agujero, no? Mira, te quedaste quietita. ¿Es el miedo de moverse, no? Si, yo hago lo mismo; cada vez que aparece sé que no me tengo que mover. Sino, el agujero crece más rápido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ay Valentina calláte, no ves que te estas moviendo cuando hablas. Quieta, quieta. Intentá tranquilizarte. ¡Ah! No puedo más. Me cuesta respirar… el agujero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-RAMIROOO!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vale, ¿estás bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es el agujero de nuevo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Otra vez Vale? ¿Te volviste a asustar con el espejo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Amparo López&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-4269476166064780524?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/4269476166064780524/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=4269476166064780524&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/4269476166064780524'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/4269476166064780524'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/09/es-el-agujero-de-nuevo-estoy-confundida.html' title='4'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-539671318907547038</id><published>2007-09-09T23:59:00.000-03:00</published><updated>2007-09-10T00:12:46.785-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Primera consigna de cine'/><title type='text'>3</title><content type='html'>&lt;em&gt;Crítica cinematográfica: mi idea de espectador en cuanto a la película que vi en el festival de cine independiente (BAFICI).&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De Paris a Marsella, de mi casa al Malba. En un camino sin fin.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Retrasada, me encamine apresurada al Malba una soleada tarde de domingo. Allí me esperaba Ana, intentando conseguir las entradas para la película que iríamos a ver, Paris Marsella de Sebastián Martínez. Era una carrera contra el tiempo y debido a mi retraso preferí tomarme un taxi. Al ser una tarde de domingo, la gente andaba por las calles despreocupada y los autos se tomaban su tiempo. No podía avanzar en el camino que me llevaba a la ruta de París a Marsella, no podía avanzar hacia el Malba. Este apuro y la imposibilidad de avanzar en el camino me recordaron al cuento de Cortazar, La autopista del sur, el cual estaba íntimamente relacionado con la película.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Paris Marsella fue un proyecto de un argentino y su mujer que estando en la capital de Francia, decidieron hacer el viaje de Paris a Marsella por la autopista en 33 días, sin salir de la misma y parando en parkings y paradores. Involucrarse en dicho proyecto significaba seguir los pasos del escritor Julio Cortazar que años antes había llevado a cabo este proyecto con su mujer, Carol Dunlop. Cortazar culminó el proyecto con un libro llamado Los autonautas de la cosmopista, publicado en 1983. Además, esta autopista fue el ámbito donde se desarrolló el cuento La autopista del sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La película resultó interesante. Mostraba la autopista como un lugar donde uno parece estar fuera del mundo. Un lugar anónimo donde el tiempo se estira y pasa mas lento, pero a la vez nunca deja de marchar a ritmo normal. Un lugar donde solo hay autos sin rostro que se mueven rápidamente y cada uno es ajeno al resto. Solo en los parkings, donde los autos vomitan a las personas que llevan dentro, estas se alegran de salir de la máquina con ruedas; de hablar con extraños que se sienten unidos por estar en la misma situación. Pero todo eso se desvanece cuando vuelven a introducirse en el camino de cemento gris, con un destino al cual ansían llegar. Y la gente pasa por la ruta sin dejar rastros y sin que esta les signifique a ellos nada más que una engorrosa pérdida de tiempo recompensada únicamente con la llegada a destino. Y así les ocurrió a los protagonistas de la película. Vivieron 33 días en el camino y pudieron percibir todo esto. Toda esta descripción que hizo el escritor basándose en su propia experiencia. Él disfrutó del paso por aquellas tierras de nadie, el camino anónimo que le reveló todas estas apreciaciones de un viaje en autopista. Y gozó con la experiencia, se divirtió con sus descubrimientos y lamentó la llegada a destino. Pero los protagonistas de la película, si bien pudieron comprender lo que el escritor experimentó en el viaje ayudados por Los autonautas de la cosmopista, no pudieron disfrutar dicha expedición de la misma forma que lo hizo Cortazar. No se sintieron a gusto con el carácter anónimo del camino y se alegraron al llegar a destino, como todas aquellas otras personas que atravesaron la ruta de forma superficial y simplemente pasaron por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras viajaba hacia el museo para ver la película me introduje en una situación similar a la del documental. Los autos avanzaban por las calles, todos ajenos al vehículo que tenían al lado, ansiosos por llegar. Y cuando regresaba a mi casa en colectivo, otra vez en una situación que se asemejaba, se me ocurrió que todos estamos constantemente recorriendo un camino, aunque muchas veces no tiene una meta o destino. Y muchas veces avanzamos por él ajenos como si estuviésemos en un auto circulando por una ruta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Amparo López&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-539671318907547038?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/539671318907547038/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=539671318907547038&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/539671318907547038'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/539671318907547038'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/09/crtica-cinematogrfica-mi-idea-de.html' title='3'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-8034702340979981590</id><published>2007-09-09T23:51:00.000-03:00</published><updated>2007-09-10T00:12:18.592-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Descripción extrañada'/><title type='text'>2</title><content type='html'>Objeto: los enfermos de lepra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien: mi mirada como espectadora &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ven extremidades de manos deformadas intentando enhebrar  una aguja… me llama poderosamente la atención, estaba desconcertada y quería saber más. La gente del lugar, en Corea, hablan de ellos como si fueran monstruos sin derecho a una vida normal… sigo intrigada sin poder imaginar con lo que me voy a encontrar; llegamos a una isla, se escucha el sonido del agua y el lugar está calmo… caminamos hacia una especie de hospital, ahí estaban ellos dándonos la bienvenida a la isla Soroko: eran personas mayores de la época de la II Guerra Mundial, están enfermos… tienen lepra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus caras tienden a tener deformidades en los labios y ojos, sus manos algunos casi no las tienen, otros intentan realizar trabajos de quinta con éstas en un estado deteriorado, sus pies también sufren estos síntomas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos cuentan que pasaron casi toda su vida allí, algunos fueron diagnosticados con lepra en su infancia o adolescencia, otros lo descubrieron de grandes y fueron allí por sus propios medios; también nos hablaban sobre los mitos que existían sobre la enfermedad: cuando llegaban a la isla ellos eran esterilizados sin anestesia porque se les decía que la lepra era hereditaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron maltratados y utilizados por el ejército japonés quienes le hacían hacer botas y distintos materiales para los soldados, les quitaban sus utencillos de comer para hacer balas. A ellos los dejaban morir de hambre, otros se suicidaban; si les preguntaban en que momento se sintieron mas felices respondían que no había felicidad, sus familias mismas los rechazaban, los ocultaban y los desmerecían igual que toda la sociedad, no tenían a nadie, no extrañaban nada ni a nadie. Algunos tuvieron la suerte  de encontrar a alguien allí mismo y apoyarse en él… la mayoría no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comentan que hoy es distinto de ayer, de aquella época, porque reciben ayuda medica y los dejan salir de la isla pero con un permiso especial,  y esto es lo que a ellos hoy todavía les molesta porque para salir de la isla deben llenar unos formularios y esto les cuesta por la deformación de sus manos; y la sociedad sólo les admite desprecio y los repugna porque los tratan de feos y porque son diferentes: si entran en un restaurante o en una peluquería los clientes se van, los miran mal ¿porqué?, sólo conviven con el mito de la enfermedad. Así termina todo, todo queda igual con unas manos dañadas no solo por los años que han pasado sino por esta enfermedad que los condena, así intentando una y otra vez enhebrar la aguja, fallando varias veces hasta lograrlo. La imagen se aleja como despidiéndose de la isla que contiene una dolorosa historia; ya se ve de lejos rodeada por el agua, no muy  apartada de la ciudad, otra vez todo tranquilo y calmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me regreso a mi realidad, el aire que corre en ese momento se hace pesado, hay un silencio cortante. Nos vamos, no hablamos, pero en mi mente aparecen algunas inquietudes, no sabía mucho de esa enfermedad, nunca vi casos así, pero… ¿cómo soportar vivir en esas condiciones tanto tiempo, sin un lugar propio, sin nadie que los acepte, sin nadie a quien extrañar? Solo se que siguen allí luchando por sus vidas y como decían muchos de ellos “esperar a morir para ir al Cielo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Georgina Vicente&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-8034702340979981590?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/8034702340979981590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=8034702340979981590&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/8034702340979981590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/8034702340979981590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/09/objeto-los-enfermos-de-lepra-alguien-mi.html' title='2'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1894315390637022371.post-8017624253770568614</id><published>2007-08-29T00:30:00.000-03:00</published><updated>2007-09-18T12:05:56.787-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relación perfil de lectura - libro'/><title type='text'>1</title><content type='html'>Libro seleccionado: &lt;strong&gt;“El retrato de Dorian Gray”&lt;/strong&gt; de &lt;em&gt;Oscar Wilde&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Palabras anagramáticas y sus connotaciones:&lt;br /&gt;Tratado: &lt;em&gt;acuerdo, pacto, compromiso, contrato.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Atado: &lt;em&gt;unido, ligado, atrapado, encadenado.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Superpoderes: &lt;em&gt;capacidades antinaturales, inhumanidad.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Disfrazado: &lt;em&gt;adornado, cambiado, disimulado&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Este título lo tenía en mente desde hacía ya varios años, también había tenido la posibilidad de leer algo de Wilde acerca de unos ensayos de obras de teatro y sin duda, la idea de saber quien era Dorian Gray era una constante en mi. Finalmente, la última navidad me llegó de regalo y sentí la obligación de leerlo en todo momento que pudiese.&lt;br /&gt;        “El retrato de Dorian Gray” es una novela que transcurre en los finales del siglo XIX y relata la tan escueta como adornada vida de un joven que en una mezcla de pasiones y libertades desencontradas llega a proponerle a un retrato, con su perfecta figura de juventud, el hecho de cambiar de vida... siendo que el retrato envejezca y él mantenga su imagen en una eterna primavera. Las capacidades antinaturales e inhumanidad de Dorian se ven reflejadas en este pacto corrupto, que desencadenará una historia fría, gris y en constante codeo con la muerte, la traición y la elegancia de la vida británica. Un contrato de ilegalidades en una época donde la figura conservadora del ser humano sigue de cerca este caso de magia, una sintonía distorsionada hacia la homosexualidad y la discriminación social.&lt;br /&gt;Personalmente, la lectura fue un hecho cotidiano en todo momento y en toda circunstancia, y como me sucede siempre, fue de una compañía única en los momentos de viaje y de ocio. Materialmente, la edición consta de una tapa con una ilustración que denota el reconocido retrato de Gray ya corrupto por la vida y el tiempo y es esa ilustración la que varias veces me llamó para ver y buscar detalles, los mismo que el texto nos va regalando.        No sabría bien como terminar este escrito, quizás aprovechando estas líneas para recomendar la novela, que me parece un adelanto social y un hecho psicológico que aun en día tiene lugar a discusión en las tramas de la vida de todos los días, porque... ¿quién no hace pactos y queda atrapado a ellos como si se formaran cadenas en nuestros pensamientos?, ¿quién no se disfraza y adorna su realidad, para disimular las carencias humanas personales? De eso justamente trata “El retrato de Dorian Gray”, una experiencia encantadora, mágica y sumamente traumática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Daniel Francisco&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1894315390637022371-8017624253770568614?l=taller1com54.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taller1com54.blogspot.com/feeds/8017624253770568614/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1894315390637022371&amp;postID=8017624253770568614&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/8017624253770568614'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1894315390637022371/posts/default/8017624253770568614'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taller1com54.blogspot.com/2007/08/titulo-prueba.html' title='1'/><author><name>Taller de Expresión I</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
